Las obras tratan tensiones desde diferentes perspectivas; la calle como iconografía, temática e insumo.
Ciudad de México • La visión de 11 artistas de nueve países de América Latina, quienes abordan las distintas formas de auto-organización urbana que surgen en cada nación, integra la exposición "Sextanisqatsi: Desorden habitable", inaugurada esta noche en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en esta ciudad.
La muestra, que es el tercer eje de la exposición de la X Bienal Monterrey FEMSA, reflexiona sobre la relación entre orden y caos en el espacio urbano, y las formas de auto-organización informal que escapan a la lógica racional modernista y a su estética.
Se trata de órdenes alternativas que surgen de la precariedad y que muchas veces contradicen la norma oficial, la estética aceptada o el orden establecido (que sin embargo funcionan), proponiendo nuevas y positivas maneras de entender la noción de caos urbano.
"Sextanisqatsi" es el título de la obra de los artistas guatemaltecos Byron Mármol y Juan Brenner, y consiste en una serie de tomas directas en la calle Sexta de Guatemala, en ese entonces ocupada por vendedores ambulantes de mercancías y de productos pirata.
En ella, los creadores aluden a la película de culto "Koyaanisqatsi", de Godfrey Reggio, cuyo título es una palabra indígena que significa "vida fuera de balance".
La película de Reggio, parte de una trilogía, es una narración visual en tono apocalíptico, que muestra la relación inversamente proporcional entre adelanto tecnológico y desarrollo humano.
Koyaanisqatsi muestra el progreso como la causa principal del deterioro ambiental, que con el apoyo de la banda sonora del compositor Philip Glass enfatiza el carácter urgente de la denuncia.
La apropiación e inversión que hacen Mármol y Brenner de la banda sonora original es sintomática de la actitud general de las obras que conforman esta exposición.
Ambos creadores cuestionan la oposición directa entre orden y caos, progreso y deterioro, y plantean que hay formas alternativas de organización, en las cuales el desorden es simplemente una forma de adaptación a las condiciones reales del uso, la idiosincrasia local y la ausencia de un estado fuerte: La informalidad como orden paralelo.
Las obras tratan tensiones desde diferentes perspectivas; la calle como iconografía, temática e insumo.
Además, se abordan asuntos como la apropiación ilegal de un edificio abandonado en Caracas, Venezuela, y la consecuente auto-organización que posibilita la convivencia en la ausencia de servicios públicos y del Estado (Bonadies & Olavarría).
La creación de una plaza pública en Monterrey, en la cual la escultura urbana se entiende como un sistema de gestión y organización de las actividades públicas (Reyes); el uso el espacio urbano en Managua (Rivas), y las geometrías involuntarias creadas por el desplazamiento de los peatones en una plaza pública (Robbio).
Así como el paisaje de la basura en Panamá (Conlon); la particular organización visual del comercio popular en Costa Rica (Soto); grandes superficies abstractas realizadas con detritus urbanos en Nueva York (Roldán), y la estética de la favela en So Paulo y su relación con la tradición neo concreta brasileña (Komatsu).
En su planteamiento espacial, la museografía y curaduría de José Roca retoma la idea de un caos urbano con varias yuxtaposiciones de obras en el espacio.
