Estudiantes opositores, ante el Consejo Nacional Electoral en Caracas, en reclamo de transparencia en los próximos comicios
Caracas • El presidente encargado de Venezuela, Nicolás Maduro, de 50 años, prometió hoy que si es electo en las elecciones del 14 de abril creará una comisión científica para que investigue su tesis de que Hugo Chávez falleció por un cáncer inoculado por los "enemigos" del país.
"Después de las elecciones del 14 de abril, como presidente de la República voy a designar una comisión de científicos nacionales e internacionales para que investigue esta tesis, esta idea, esta sospecha que tenemos", dijo Maduro ante miles de chavistas en un acto en la ciudad de El Tigre, en el estado Anzoátegui (noreste), transmitido por la televisión oficial.
El presidente interino, que asumió el cargo tras la muerte de Chávez el 5 de marzo y que se medirá en los comicios ante el líder opositor Henrique Capriles, afirmó que "un grupo" de miembros de gobierno "no tiene duda" de que a Chávez le "sembraron la enfermedad del cáncer para sacarlo del camino de la revolución popular venezolana y latinoamericana".
Horas antes de anunciar la muerte de Chávez, Maduro -entonces vicepresidente- ya había acusado a los "enemigos históricos" del país de haber provocado el cáncer a Chávez, que falleció a sus 58 años tras luchar contra la enfermedad casi dos años.
"Los enemigos de nuestra patria, ellos lo saben, nunca le iban a ganar una elección al comandante Chávez, ni por golpes de Estado iban a poder con él y él efectivamente entregó su vida completa, se sacrificó (...) se consumió gustosamente por la felicidad de su pueblo", reiteró Maduro.
Según el presidente interino, "los países imperialistas están experimentando virus y vacunas para meter el cáncer desde el año 40 (...) hace 60 años que ellos están experimentando estos métodos de guerra biológica".
Tres meses antes de morir y antes de someterse a su última cirugía contra el cáncer en La Habana, Chávez designó a Maduro como su sucesor político y candidato del oficialismo de no poder continuar gobernando tras ser reelecto el 7 de octubre, cuando venció a Capriles por 11 puntos de ventaja.
La campaña arrancará oficialmente el 2 de abril y durará diez días, aunque Capriles y Maduro ya realizan actividades de precampaña, recorriendo los diferentes estados del país, 23 en total. Maduro cargó su discurso de elementos cristianos y acusó a los opositores de ser "fariseos" e "hipócritas" e insistió en que sus adversarios tienen un plan para sabotear los comicios.
"Cuidense de la levadura de los fariseos que es la hipocresía", dijo Maduro y añadió que a través de las elecciones los opositores no podrán vencerlo por lo que, aseguró, estarían tratando de "sabotear el proceso electoral, de llenar de violencia las calles de Caracas, de Venezuela".
También leyó un salmo de la Biblia y dijo que los funcionarios que rodeaban al presidente fallecido eran sus "apóstoles" aunque reconoció tras pedir que no se llamen a engaños que ninguno tiene la inteligencia ni el carisma de Hugo Chávez".
Por ello pidió ayuda. Pidió ayuda a las fuerzas armadas y al pueblo para atacar los planes desestabilizadores contra las elecciones que dijo tiene la oposición y a los diputados chavistas para aprobar rápidamente una ley que ataque las mafias de los vehículos.
También solicitó respaldo a la policía científica, fuerzas armadas, tribunales y fiscalía, para enfrentar a los "bandidos" que especulan con las divisas después de defender al nuevo Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad) para hacer frente a la venta ilegal de dólares.
Asimismo, Maduro rechazó la violencia política ante las elecciones presidenciales, tras un enfrentamiento que tuvo lugar hoy entre simpatizantes del gobierno y estudiantes opositores que se dirigían al Consejo Nacional Electoral (CNE) en Caracas, dejando varios heridos.
"Repudio a la violencia, hoy la rechazo, venga de donde venga. Yo lo que quiero es la paz, la paz (Hugo) Chávez", dijo el también candidato oficialista durante el mitin en Tigre.
Maduro, designado por Chávez como su heredero político meses antes de morir el 5 de marzo, pidió a fuerzas oficialistas "no caer en provocaciones" por parte de grupos de oposición, a los que acusó de estar financiados por "la ultraderecha" de Estados Unidos.
Incluso acusó a los agregados aéreos estadunidenses, expulsados por Venezuela el 5 de marzo por hacer presuntos planes para "desestabilizar" al gobierno, de dar órdenes a los estudiantes opositores involucrados en los choques callejeros en Caracas de este jueves.
Esos militares "daban órdenes, orientaciones y dinero a ese mismo grupo que hizo una supuesta huelga de hambre para ofender a nuestro comandante y es el mismo grupo que anunció que se iba a amarrar en cadenas ante el Consejo Nacional Electoral", explicó Maduro al referirse a los estudiantes.
El enfrentamiento se originó cuando los estudiantes se dirigían a la sede del CNE para pedir elecciones "libres, justas y transparentes" y en el camino chocaron con seguidores del gobierno. "Intentamos llegar pacíficamente al CNE y no nos dejaron unos colectivos agresivos que nos atacaron con botellas, piedras y palos", dijo a AFP Ana Karina García, vocera de los estudiantes.
"Sólo un grupo llegó al CNE y fue recibido por tres directores que recibieron el documento que habíamos preparado", explicó García. "Tenemos cuatro heridos", dijo Reinaldo Díaz, que se identificó como uno de los dirigentes de la marcha, al culpar de los incidentes a "colectivos del chavismo que han venido a sabotear la marcha de las estudiantes".
Finalmente, la Policía sacó a los manifestantes opositores en autobuses del lugar, donde se quedaron los miembros de los colectivos chavistas, algunos portando armas de fuego.
Entre las peticiones específicas de los estudiantes para los comicios de abril, en los que se medirán Maduro y el candidato opositor Henrique Capriles, están "que se abran el 100% de las cajas de votación" para su recuento y que se permita el voto a los jóvenes que se han inscrito en el registro electoral en los últimos meses.
Maduro hizo un llamado a los miembros de la oposición a que "controlen las provocaciones que generan estos grupos" y los acusó de "alentar" a "este grupo de la ultraderecha a lanzarse a la calle".
Desde mediados de febrero, grupos de estudiantes han protagonizado varias protestas callejeras. Primero, para rechazar la "injerencia cubana en el país" y exigir "la verdad" sobre la enfermedad del presidente Hugo Chávez -fallecido el 5 de marzo- y, más recientemente, para pedir "transparencia" al ente electoral.
Mientras, desde el centro del país, Capriles, embarcado en una nueva lucha por la Presidencia cuatro meses después de perder su invicto electoral ante el fallecido Hugo Chávez, ofreció una entrevista a EFE en la que se manifestó seguro de que Maduro representa "el hundimiento del país".
"Si es gobernado por Nicolás, Venezuela se va a hundir, no tengo ninguna duda de eso que Nicolás representa el hundimiento de Venezuela", declaró el abogado de 40 años que gobierna el céntrico estado Miranda.
El líder opositor, que en las pasadas elecciones del 7 de octubre en las que se midió con Chávez logró el apoyo del 44.13 % del electorado, frente al 55.26 % que le dio el triunfo al gobernante, dijo que para los próximos comicios existe "una oportunidad clara y real" de ganar el venidero 14 de abril.
Reiteró lo que siempre señala en sus discursos, que no seguirá "regalándole" el petróleo de Venezuela a otros países mientras exista pobreza en su nación y apuntó que detrás de "esos regalos" hay un "gran financiamiento a proyectos políticos".
Acusó a Maduro de ser, además, el candidato del presidente de Cuba, Raúl Castro, y dijo estar convencido de que si el candidato del chavismo triunfa ello significará entregarle al país "al Gobierno de los Castro".
Para el opositor, Venezuela no tiene "nada afín" con Bielorrusia o Irán, conocidos aliados de Chávez y los describió como "relaciones entre Gobiernos por proyectos políticos", aunque no aclaró si cesarán los acuerdos vigentes.
Sin embargo, rescató a China del grupo de los países con los que el fallecido gobernante estrechó lazos y prometió que, sin duda, tendrá relaciones que serán "mucho mejores y en mejores términos que las que son hoy con el Gobierno de turno".
