Bruselas • El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, defendió hoy aquí la decisión de Chipre de gravar los depósitos bancarios en el marco de su programa de ayuda financiera, medida rechazada por el Parlamento de la isla y criticada por analistas y ciudadanos.
En un debate con la comisión de Asuntos Monetarios del Parlamento Europeo (PE), Dijsselbloem sostuvo que el gravamen fue la mejor alternativa encontrada para reunir los 5.8 millones de euros que Chipre debe aportar a su propio rescate.
"La elección del instrumento visó a los grandes depósitos procedentes del extranjero. La aplicación de otros tipos de impuestos afectaría primeramente a la población local", afirmó.
"Sigo pensando que es inevitable tener algún tipo de quita como parte del paquete final que acordaremos (para ayudar a Chipre). Honestamente, no veo muchas alternativas", agregó.
Empero, sostuvo que "hay maneras diferentes de hacer la quita", sin perjudicar a los pequeños ahorradores.
Aunque asumió "toda la responsabilidad" por el acuerdo alcanzado el pasado sábado entre los socios del euro estableciendo las condiciones del rescate chipriota, Dijsselbloem afirmó que la decisión de gravar también los depósitos inferiores a cien mil euros fue tomada por Nicosia.
"Diferentes intereses nacionales, incluyendo la opinión del gobierno chipriota, culminaron con la idea que los pequeños ahorradores deberían contribuir", aseguró.
El jefe de filas de la unión monetaria alertó que la actual situación de la isla mediterránea supone "definitivamente un riesgo sistémico para toda la zona del euro".
"La agitación en los últimos días así lo ha demostrado, lamentablemente", advirtió.
Sin embargo, señaló que se trata de una situación "muy, muy específica y muy, muy problemática en lo que dice respecto al sector financiero", y que el plan elaborado para la isla no se aplicará "a ningún otro país" del grupo.
