México • Una de las calaveras que realizó José Guadalupe Posada (1852-1913), publicada el cuatro de noviembre de 1899 en La Patria Ilustrada, editada por Ireneo Paz —la cual se muestra en la exposición que se inaugura hoy en el Museo Nacional de la Estampa (Munae)—, podría ser el antecedente de la Calavera Garbancera, que 30 años después Diego Rivera popularizó como la Calavera Catrina.
Esa calavera, que apareció en el periódico donde se empezó a reconocer a Posada como el gran caricaturista de México, es propiedad de Mercurio López. Dicho grabado lo realizó el artista antes de que creara en 1912 la Calavera Garbancera, y que se publicaría después de su muerte, en 1913, precisa Agustín Sánchez, curador de la exposición José Guadalupe Posada. La línea que definió el arte mexicano, que se suma al homenaje nacional a 100 años del fallecimiento del grabador.
Sánchez aclara que solo el cinco por ciento de la obra de Posada se relaciona con las calaveras; no obstante, las personas piensan que únicamente se limitó a explorar este tema.
“Posada fue un artista muy prolífico: realizó grabados para más de 70 periódicos, es decir, no se limitó a laborar exclusivamente para el taller de Venegas Arroyo, como muchos piensan”, dice el experto frente a una vitrina que exhibe joyas hemerográficas, como La Risa del Popular, de 1898; Gil Blas, de 1893, y El Jicote, el primer periódico en el que publicó en 1871, con apenas tenía 19 años de edad.
Mientras presentaba dos de las prensas en las que Posada realizó muchos de sus trabajos, Octavio Fernández, director del Munae, dice que por primera vez se exhibe una importante colección de placas originales pertenecientes a la colección del INBA, adquirida en 1986.
MÚLTIPLE Y DIVERSO
La idea de la exposición, que reúne alrededor de 400 grabados y litografías, es mostrar al Posada múltiple y diverso, dice el curador.
“Por eso pensamos en mostrar los juegos que realizó, como La oca, o su incursión en la ilustración de libros religiosos, como el rosario que se exhibe por primera vez y que tiene por título La hora de guardar, de 1897.
Asimismo, se exhibe un Silabario de San Miguel, un pequeño cuadernillo que se usaba para leer y escribir, y que al parecer fue de los últimos trabajos que hizo Posada, porque tiene la dirección de Avenida de la Paz, en el barrio de Tepito, domicilio donde murió en medio de la pobreza y el abandono.
En la muestra también se exhibe, dentro de los pocos documentos que existen de Posada, sus actas de bautizo y de defunción; en ésta se indica que murió a consecuencia del alcoholismo.
