Bergoglio recordó que su reunión con el militar “fue muy fea y duró menos de 10 minutos”.
Buenos Aires y Berlín • El papa Francisco intercedió dos veces en 1976, al comienzo del régimen militar argentino, ante el entonces jefe de la Armada, el almirante Emilio Massera, por el secuestro de dos jesuitas, según un video publicado ayer sobre su testimonio en un juicio realizado en 2010.
“Me reuní dos veces con el comandante de la Marina en ese momento, con Massera”, aseguró Jorge Bergoglio hace tres años ante el tribunal de Buenos Aires, que juzgó los crímenes cometidos en la dictadura (1976-1983), en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), bajo la dirección de Massera.
“Mire, Massera, yo quiero que aparezcan”, le comunicó Bergoglio, que entonces era el padre provincial de los jesuitas, en la segunda entrevista, de la que recordó en el juicio: “Fue muy fea y duró menos de 10 minutos”.
Esa entrevista ocurrió dos meses después de la primera cita, cuando, según Bergoglio, “ya era casi seguro que (a los dos jesuitas) los tenían ellos (la Armada)”.
El Papa, que cuando testificó ante la justicia era cardenal primado, fue interrogado en el Arzobispado de Buenos Aires, no en la sala del juicio.
Antes de que los dos jesuitas, Orlando Yorio y Franz Jalics, fuesen secuestrados por el régimen militar en 1976, Bergoglio admitió haberse reunido “con ellos dos y con todos los jesuitas que trabajaban en ese frente de opción por los pobres” en barrios marginales de la capital argentina.
Aun así, negó haberles hecho reproches y señaló que tampoco notó “nada especial que los acentuara respecto a los otros curas”.
Durante el juicio por el secuestro de los dos sacerdotes una testigo, María Elena Funes, que realizaba tareas de alfabetización y evangelización en el mismo barrio que ellos, afirmó que Yorio, fallecido hace 13 años, le contó que el “jefe de la orden” les había quitado el permiso para ejercer en ese sitio “por razones ideológicas”.
Massera falleció antes de que finalizase el gran juicio por crímenes cometidos en la ESMA, que en octubre de 2011 condenó a cadena perpetua a once represores de la dictadura, entre ellos los ex marinos Jorge El Tigre Acosta y Ricardo Miguel Cavallo.
Exculpa a Bergoglio
Franz Jalics negó ayer que él y Orlando Yorio hubieran sido denunciados por el actual Papa, quien en esa época encabezaba a los jesuitas en Argentina.
Jalics, un húngaro que vive en un monasterio alemán, afirmó en un comunicado que dio seguimiento a los comentarios sobre el caso emitidos la semana pasada porque había recibido muchas preguntas y “algunos comentarios implican lo opuesto a lo que yo quería decir”.
Bergoglio ha comentado que le dijo a los sacerdotes que dejaran de trabajar en los barrios pobres por su propia seguridad, pero no le hicieron caso.
En un comunicado emitido el 15 de marzo, Jalics dijo que él y Bergoglio se reconciliaron hace tiempo. Indicó que se “abrazaron solemnemente” en una reunión en 2000 y que considera que el asunto está cerrado.
Ayer dio más detalles al respecto: “El hecho es: el padre Bergoglio no denunció a Orlando Yorio ni a mí”.
Jalics dijo que en esa época “se difundió información falsa” de que él y Yorio habían ido a los barrios pobres porque formaban parte de un movimiento guerrillero. El religioso sospecha que dichos rumores fueron la razón por la que no fueron liberados de inmediato.
“Alguna vez yo mismo estuve inclinado a creer que éramos víctimas de una denuncia”, abundó Jalics, pero “a fines de la década de los 90, tras numerosas conversaciones, me quedó claro que esta sospecha era infundada. Por lo tanto, es un error afirmar que nuestra captura ocurrió por iniciativa del padre Bergoglio”.
Sergio Rubin, el biógrafo autorizado del papa, la Iglesia católica en general falló al no confrontar a la junta, al tiempo que activistas argentinos por los derechos humanos han manifestado que Bergoglio nunca colaboró con la dictadura.
El portavoz del Vaticano, el reverendo Federico Lombardi, hizo notar el viernes que las cortes argentinas nunca han acusado de ningún delito al ahora Papa, que él ha rechazado todas las acusaciones en su contra y que, por el contrario, “ha habido muchas declaraciones que demuestran cuánto hizo Bergoglio para proteger a muchas personas en esa época”.
