James Clapper (i), durante su comparecencia, junto al director de la CIA, John Brennan
Washington DC -Baltimore • Los ataques informáticos y Corea del Norte constituyen las amenazas más latentes contra Estados Unidos, según el informe anual presentado hoy ante el Congreso por el jefe nacional de inteligencia, que minimiza la capacidad de Al Qaeda de perpetrar ataques a gran escala.
James Clapper enumeró los principales peligros en el mundo, desde la actitud cada vez más beligerante de Pyongyang hasta la escasez de alimentos provocada por las catástrofes naturales, pero insistió particularmente en la amenaza que representan los ataques informáticos y el ciberespionaje.
Evocando "crecientes riesgos para las infraestructuras esenciales de Estados Unidos", Clapper destacó que los ataques informáticos, incluso rudimentarios, pueden penetrar las redes informáticas débilmente protegidas, entre ellas las encargadas del aprovisionamiento eléctrico.
La amenaza, que planea en particular sobre las redes regionales de distribución eléctrica, no deberían sin embargo afectar al país en el corto plazo, estimó.
"Creemos que existe una débil posibilidad de ciberataque sobre las infraestructuras esenciales de Estados Unidos en los dos próximos años pudiendo implicar interrupciones a gran escala de servicios, como un corte eléctrico regional", precisa el informe, presentado a la comisión de Inteligencia del Senado.
Contrariamente a años precedentes, el informe dedica más importancia a los ataques informáticos que a la amenaza terrorista de militantes islamistas. De acuerdo con los servicios de inteligencia de EU, Al Qaeda se ha debilitado considerablemente y probablemente sea en la actualidad incapaz de lanzar ataques "a gran escala" contra objetivos occidentales.
Al Qaeda ha sufrido constantes bajas entre sus altos mandos desde 2008, disminuyendo el liderazgo central de la red "al punto de que el grupo es probablemente incapaz de llevar a cabo ataques complejos, a gran escala, en Occidente", dijo el jefe de inteligencia nacional.
El peligro podría más bien provenir de Corea del Norte, cuya retórica "muy beligerante" es motivo de gran preocupación para Clapper. Interrogado sobre las recientes amenazas de Pyongyang, el alto funcionario se dijo "muy preocupado", pero admitió, no obstante, desconocer la doctrina nuclear del país.
"Pese a que evaluamos con un grado relativamente bajo la probabilidad de que Corea del Norte intente utilizar armas nucleares contra fuerzas de Estados Unidos o sus aliados para preservar el régimen de Kim (Jong-un), no sabemos qué constituiría, desde la perspectiva de Corea del Norte, cruzar ese umbral", afirmó Clapper.
El informe señala que las capacidades nucleares nocoreanas "están destinadas a la disuasión", al prestigio internacional y a la diplomacia a la fuerza". Pero Estados Unidos sigue teniendo dificultades para discernir los cálculos del régimen norcoreano relativos a su armamento nuclear.
"No conocemos la doctrina nuclear de Pyongyang, ni en cuáles condiciones piensa emplear" el arma nuclear, admite el documento. El informe da cuenta igualmente de un cierto avance en el enriquecimiento de uranio por Irán, pero señala que Teherán no podrá producir el uranio altamente enriquecido para la construcción de una bomba atómica sin ser detectado.
"Creemos que no podría desviar material vigilado y producir uranio de calidad militar sin que sus actividades sean detectadas", dijo. Las actividades de enriquecimiento de uranio del gobierno iraní son objeto de una vigilancia estricta del organismo encargado de la ONU, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), así como de los servicios de inteligencia estadunidense y de otros países.
Sobre el régimen sirio, Clapper estimó que podría recurrir a armas químicas, incluso contra su propia población, si las armas convencionales no le permiten garantizar el mantenimiento del poder.
"Siria tiene un programa muy activo de guerra química y detenta grandes reservas de gas mostaza, sarín y de VX (gas enervante)", precisó Clapper, quien agregó que el gobierno de Bashar al Asad posee también "grandes reservas de municiones, entre ellas misiles, bombas aéreas y sin duda cohetes de artillería que se pueden usar para desplegar esos productos químicos".
Asimismo, el informe presentado por Clapper destaca que la insurrección de los talibanes en Afganistán "disminuyó" en algunas regiones pero sigue activa, ofreciendo una visión más pesimista de la situación que el Pentágono. El reporte subraya que las previsiones no son buenas en lo que respecta a la economía afgana, al tiempo que los avances en la guerra contra los talibanes siguen siendo tímidos.
"Pensamos que la insurrección talibán disminuyó en ciertas regiones de Afganistán, pero sigue siendo resistente y capaz de contrariar los planes estadounidenses y de la comunidad internacional", establece el informe. Los jefes talibanes se ocultan en el vecino Pakistán, "lo que les permite dirigir la insurrección sin correr riesgos", remarca.
Los avances en la seguridad de las regiones en que numerosas tropas estadunidenses estaban desplegadas son "muy frágiles". Estas zonas están pasando poco a poco a estar bajo control del ejército y de la policía afganos. Estas conclusiones son mucho más pesimistas que las del Pentágono y de los jefes militares, que hablan de importantes avances y de divisiones en el seno de unos talibanes que habrían perdido poder.
A la inversa, el informe de inteligencia sostiene que los talibanes siguen siendo capaces de controlar ciudades y rutas estratégicas cercanas a las regiones bajo dominio del gobierno.
