"Magia blanca y Magia Prieta", s.f, grabado en metal.
México • Con la exposición José Guadalupe Posada: Transmisor a inaugurarse el jueves, el Museo Nacional de Arte rinde homenaje al prolífico grabador, cuya obra trasciende hasta la actualidad y ha servido como modelo a decenas de artistas que lo han sucedido.
La muestra que estará en el Munal del 15 de marzo al 16 de junio, abarca de 1913 a 2013, periodo en el que se observa la influencia del trabajo de Posada y su legado visual en distintos ámbitos de la cultura: el periodismo, diseño gráfico y artes plásticas.
El objetivo de esta propuesta es presentar a Posada como un transmisor de valores iconográficos y hasta morales, detalla Miguel Ángel Fernández Félix, director del Munal.
A través de una relectura de la obra de este personaje, se reúnen imágenes en distintos soportes, que hablan de la importancia de las ilustraciones de este reconocido artista.
Los visitantes de esta exposición podrán admirar 335 obras, 143 piezas del acervo del museo, 66 obras pertenecientes al Patronato del Munal, 18 piezas del Fondo Pérez Escamilla, 16 obras de artistas contemporáneos, 37 de colecciones privadas, 39 calaveras y 48 reproducciones de la Bienal internacional de cartel.
Dentro de este importante acervo destacan grabados y primeras ediciones, los cuales son un claro ejemplo de que Posada fue un agente transmisor, fundamental para el enriquecimiento de la cultura visual, pues su legado ha impactado en distintos periodos y en diversos campos de la imagen.
“Lo que nos interesa es exhibir a Posada a través de un proceso de transmisión de valores culturales que permean hasta la actualidad”, precisa el director del Munal.
Detalla que la muestra tendrá tres estructuras: una, destinada a revisar la historiografía de la obra de Posada, “haciendo énfasis en su hablar de la faceta no tan conocida, que es la relacionada con la producción de la estampas religiosas; un segundo punto muy importante, es rescatar a Posada y mostrar su incursión en la publicidad y la divulgación que desarrolla durante su estadía
en León, Guanajuato; mientras que la tercera vertiente será mostrar lo que sería esa transmisión en las artes visuales actuales”.
Fernández Félix precisa que la exposición que conmemora el centenario de la muerte Posada, pretende ser un ejercicio que desde una perspectiva histórica dé cuenta de los múltiples procesos de asimilación de los acontecimientos alrededor de este personajes dentro de la dinámica cultural.
RECONOCIMIENTO TARDÍO
La obra de José Guadalupe Posada fue reconocida en el ámbito artístico a partir de que un grupo de intelectuales y artistas encontrara en su propuesta visual los rasgos propios de una creación artística. Fue Jean Charlot quien en 1925 publicó en Revista de Revistas un texto donde se proclamaba el carácter precursor de Posada. Cinco años después, Diego Rivera publicaba en 1930, en colaboración con Frances Toor, la primera monografía del trabajo de Posada.
A cien años de su muerte, se evoca la memoria del grabador nacido el 2 de febrero de 1852, en la ciudad de Aguascalientes. Se dice que desde muy temprana edad se relacionó con las técnicas de producción de imágenes, en 1868 ingresó al taller de José Trinidad Pedroza, donde comenzó su formación como ilustrador en el periódico El Jicote. Posteriormente, se trasladaría a León, Guanajuato, donde trabajaría como ilustrador de productos comerciales como cajetillas de cigarros, pero también se dedicó a elaborar estampas religiosas.
Su arribo a la Ciudad de México en 1887 fue determinante en su creación artística primero trabajó con Irineo Paz, (abuelo de Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura 1990), editor de La Patria ilustrada y la Revista de México, para después colaborar con el editor Antonio Venegas Arroyo en la Gaceta Callejera y las Hojas Volantes.
El Munal se localiza en la calle de Tacuba 8, en el Centro Histórico.
