Arkalyk, Kazajistán • Un equipo de tres astronautas de la Estación Espacial Internacional (ISS) regresó a la Tierra el sábado en una cápsula que aterrizó en las heladas estepas de Kazajistán a las 03:06 (hora GMT). "Ha aterrizado!", afirma el mensaje enviado por el centro de control de la misión rusa y transmitido por la agencia espacial estadunidense NASA.
Los equipos de rescate acudieron a recobrar la cápsula en la que se encontraban el astronauta de la NASA Kevin Ford y los ingenieros de vuelo rusos Oleg Novitskiy y Evgeny Tarelkin. El regreso a la Tierra de los tres astronautas de la ISS debió ser aplazado un día debido a las malas condiciones en el sitio de aterrizaje, en Kazajistán.
El regreso fue postergado hasta este sábado debido a una tormenta de nieve y al hielo, que obstaculizaba el desplazamiento de los helicópteros desplegados en las pistas de aterrizaje de los cohetes Soyuz.
Según el Centro de Control de Vuelos (CCVE) de Rusia, los tripulantes de la Soyuz soportaron perfectamente el retorno a la Tierra. "Los miembros de la tripulación se sienten bien", informó al CCVE un responsable de los equipos de rescate.
El módulo de descenso se posó en una zona próxima a la prevista, al norte de Arkalyk, ciudad de cerca de 30 mil habitantes situada en el centro de Kazajistán.
Tarelkin, Novitski y Ford estuvieron casi cinco meses a bordo de al plataforma orbital, en la que permanecen otros tres tripulantes: el astronauta canadiense Christopher Hadfield, quien quedó al mando de la EEI, el ruso Román Romanenko, y el estadunidense Thomas Marshburn.
Después de que los transbordadores estadunidenses fueran retirados de servicio, en 2011, la naves rusas Soyuz son los únicos vehículos que se emplean para el relevo de las tripulaciones de la EEI.
Inicialmente estaba previsto que la plataforma orbital cerrara sus puertas en 2015, pero Rusia y los otros 15 países miembros han insistido en la importancia de prolongar su vida útil, en gran medida porque su construcción aún no ha sido completada.
Además de Rusia, Estados Unidos, doce países miembros de la Unión Europea (UE), Japón y Canadá participan en el proyecto, con un coste de cien mil millones de dólares.
