El canciller jordano, Naser Judeh (d), da la bienvenida a los observadores filipinos de la ONU a su llegada al cuartel general del ejército en Amman
Beirut • El secretario general de la ONU Ban Ki-moon saludó el sábado la liberación de los 21 observadores filipinos de la ONU capturados el miércoles por rebeldes en un pueblo del sur de Siria, que llegaron en la tarde a Jordania.
En un comunicado Ban comunicó su "reconocimiento hacia todos los que contribuyeron a (esta) liberación realizada con toda seguridad" y llamó a todos los sirios a respetar "la libertad de circulación" del personal de las Naciones Unidas.
Los observadores filipinos de la ONU capturados en el Golán sirio, llegaron libres el sábado en la tarde a Jordania, habían declarado un portavoz del gobierno jordano y la embajadora de Filipinas en Amán.
"Llegaron a Jordania, se encuentran en territorio jordano", declaró poco antes el portavoz del gobierno jordano, Samih Maaytah. La embajadora de Filipinas en Amán, Olivia Palala, confirmó esa información. "Viajo a la frontera para reunirme con ellos", declaró.
Poco antes el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) había informado que los observadores habían sido trasladados hacia la frontera con Jordania para su liberación.
"Los observadores fueron trasladados desde el pueblo de Jamla (en el Golán), donde estaban retenidos, hacia el valle de Yarmuk en la frontera con Jordania antes de su liberación", dijo el presidente del Observatorio, Rami Abdel Rahman, quien estaba en contacto con los secuestradores.
Un primer intento de sacar a los observadores de Jamla fracasó ayer por un bombardeo del ejército en un sector próximo que obligó al convoy de la ONU que debía evacuarles a dar marcha atrás.
Pero el régimen acordó ayer con la ONU una tregua para permitir la evacuación de los 21 observadores de la Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación (FNUOD), encargada desde 1974 de hacer respetar el alto el fuego entre Israel y Siria en los Altos del Golán, ocupados en gran parte por el Estado Hebreo.
La región de Jamla está situada a 1.5 km de la línea de alto el fuego. Inicialmente, el OSDH anunció que la liberación se produciría el sábado por la mañana. Se trataba del primer rapto de este tipo desde el comienzo del conflicto en Siria hace casi dos años. El grupo rebelde "Brigada de los Mártires de Yarmuk" reivindicó haber capturado a los observadores el miércoles en los Altos del Golán.
Los secuestradores, que inicialmente habían reclamado la retirada del ejército sirio de la región, pidieron después la detención de los bombardeos para permitir la liberación de los observadores. El responsable de las operaciones para el mantenimiento de la paz de la ONU, Hervé Ladsous, dijo ayer que esperaba un "alto el fuego de varias horas" para permitir la liberación de los observadores.
En Siria, la violencia, que causó ayer 146 muertos, no bajó hoy de intensidad, según el OSDH, que se apoya en una vasta red de militantes y fuentes médicas civiles y militares a través del país. "Diez personas, entre ellas tres niños y combatientes rebeldes, murieron en enfrentamientos en la ciudad de Duma", en los suburbios del noreste de Damasco, según esta organización.
También hubo combates en las localidades vecinas de Zamalka y Ain Tarma, así como en los alrededores del campo de refugiados palestinos de Khan al-Chih y de la ciudad de Droucha, en el oeste de Damasco. Desde hace meses el ejercito bombardea los suburbios de Damasco que constituyen la retaguardia de la rebelión, para rechazar a los insurgentes que se acercan a la capital.
Además, las fuerzas del régimen bombardeaban con artillería pesada Deir Ezzor, una ciudad del nordeste del país controlada, en su mayor parte, por los rebeldes.
En casi dos años el conflicto, desencadenado por una protesta pacífica que se militarizó por la represión, dejó más de 70 mil muertos, un millón de refugiados y millones de desplazados, según la ONU. Mientras, no se prevé ninguna salida a la guerra, debido, en parte, a las divisiones internacionales.
El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguei Lavrov, cuyo país es un aliado del régimen, se mostró convencido de que Asad no abandonará el poder y repitió que Moscú no tenía "en absoluto" la intención de pedírselo.
