Una seguidora de Hugo Chávez espera en la fila para entrar en la Academia Militar
Caracas • Muy lejos del fervor que viven los simpatizantes de Hugo Chávez, habitantes de un barrio acomodado al este de Caracas pasearon por un parque, hicieron compras y aprovecharon para andar por las desoladas calles en un inusual viernes de duelo, en el que el fallecido presidente venezolano recibió funerales de Estado.
"No me llama la atención el funeral, si tuviera algo que agradecerle a Chávez probablemente iría a verlo (en la Academia Militar, donde yacen sus restos), pero no", dijo a AFP Enrique García, mientras conversaba con un amigo en la Plaza Bolívar, en el barrio Chacao al este de Caracas, un bastión opositor.
Aquí nadie va vestido de rojo, el color del chavismo, ni grita arengas que recuerden al carismático líder, como está ocurriendo en la concurrida Academia Militar. En Chacao el ambiente es tranquilo: los niños juegan, los ancianos conversan y las familias pasean.
"Para mí es como un domingo de Navidad, para esta ciudad es muy anormal tanta tranquilidad, todo está cerrado", añadió este contador de 27 años, recordando que el gobierno decretó este viernes como día no laborable por lo que la mayoría de los negocios que rodean la plaza estaban cerrados.
Todos están muy lejos del tumulto que se vive en las Academia Militar, donde cientos de miles de venezolanos hacen interminables colas desde hace tres días para ver el féretro de Chávez, pero que hoy estuvo cerrada unas horas para la ceremonia de su funeral, al que asistieron más de 30 jefes de Estado.
Tal vez, lo único que recuerda que hoy es un día particular son las banderas de Venezuela adornando los balcones de las casas y en particular, en el centro de la plaza, que está a media asta, en señal de luto.
"Para mí este viernes se ha vivido de forma tranquila, es normal porque es una zona donde no hay muchos chavistas", opinó Andrés Coppola, un contador de 25 años que caminaba a pocos metros de la plaza. "Como ser humano lo respeto (a Chávez), pero no estoy allí (en funeral) porque no fue mi líder", añadió.
Por su parte, García, de 27 años, cree que es normal que le rindan honores al presidente, fallecido el martes víctima de un cáncer, pero no por ello se olvida de los problemas que, según él, no logró resolver en sus 14 años de gestión, como la inseguridad y la violencia.
"He sido víctima de la inseguridad cinco veces desde que él fue presidente, a dos familiares los secuestraron y para mi esta es una oportunidad de que las cosas cambien", añadió el joven, refiriéndose a las elecciones que deberá convocar el tribunal electoral, tras ser juramentado hoy Nicolás Maduro como presidente encargado.
Sólo en la noche, un cacerolazo, con toque de bocinas y estallido de petardos, se escuchó, especialmente en zonas residenciales del este de Caracas, contra la asunción de Maduro.
"Tampoco comparto el bochinche (ruido) que se ha hecho en el funeral porque hay muchas familias que también han quedado en luto y el gobierno no hizo nada", dijo al recordar las víctimas de la explosión de la refinería Amuay (noroeste de Venezuela) en noviembre, que dejó 42 muertos y centenas de heridos.
Pero no todos disfrutaron de la misma manera este viernes. Para Laura Soto, de 64 años, ha sido "fatal" no ir a trabajar, porque asegura que "vivo con lo que gano al día", explicó mientras tejía tranquilamente en una banca de la plaza. Esta vendedora de productos naturales consideró que ha sido "exagerada": "Ni he visto nada del funeral, he oído algo por radio, pero no me muero de curiosidad", aseguró.
"Es un ser humano que pasó por una etapa que vamos a pasar todos. Que se le llore, que se dé tres días de duelo me parece bien, pero que se le haga una deidad, una situación apoteósica, que se lo embalsame, me parece demasiado", añadió. "Nosotros tenemos que seguir viviendo. Para mí esta es una tarde melancólica, no alegre ni triste", añadió.
