El jugador del Cruz Azul Luis Amaranto Perea disputa el balón con Raúl Jiménez, de América, durante un partido por la jornada 9 del Torneo Clausura del fútbol mexicano, en el estadio Azteca de Ciudad de México.
Ciudad de México • La de ayer fue una de esas tardes que parecen pintadas al más fiel y puro estilo americanista. Las Águilas no sólo le ganaron a uno de los más odiados rivales, duelo al que incluso se le ha dado la etiqueta de clásico, sino también destrozaron con un contundente 3-0 a un maltrecho Cruz Azul, y con un regreso casi de héroe por parte de Christian Benítez, quien con la puntería como mejor arma, metió los tres goles del encuentro.
América circuló el balón con fluidez desde atrás y lo mismo lo transportaron al área los hombres de creación para llegar a la zona en la que hicieron pedazos a los cementeros. El equipo funciona y lo hace bien, sobre todo por algunos pasajes. Lo mejor para los de Coapa fue reencontrarse con ese Chucho certero, quien no había estado de vena desde la quinta jornada ante Querétaro (ya suma seis goles) y que ayer, dejó en claro que se ha vuelto uno de los referentes de este equipo, por más que Raúl Jiménez también dé la cara en momentos de apremio.
Del lado celeste todo es gris. Desde su banco hasta sus resultados. No han podido en este torneo, les falta creatividad, agresividad de media cancha para adelante, no todo puede regirse con ese orden que quiere darle Guillermo Vázquez a sus líneas, menos cuando se enfrentan a equipo tan voraces como las Águilas. Ahora, hasta la defensa que encabeza Amaranto Perea está noqueada.
El partido arrancó con un Cruz Azul que se quedó atrás en el dominio del balón, porque el rival lo poseía y lo intentó llevar en todo momento a zona de peligro. Raúl Jiménez tocó primero a la puerta, pero Julio César Domínguez intervino de buena forma.
El poco desgaste que hacía el América era suficiente para agobiar a un cuadro celeste al que las desatenciones lo llevaron al traste.
Así, al minuto 23, tras un centro de Osvaldo Martínez, Christian Benítez se tendió de palomita y remató a placer, ante las incrédulas miradas de los defensores celestes que se vieron como una caricatura, aunadas a la de Jesús Corona.
Después de eso, el duelo cayó en un conformismo de los locales, con apenas unos intentos por aumentar el marcador, eso sí, superior en todo momento al rival, y con un Cruz Azul tan tibio como lo ha sido la mayor parte del Clausura 2013, con apenas un remate muy desviado de Mariano Pavone que se fue lejos de la portería de Moisés Muñoz y un centro de Israel Castro que Alejandro Vela no pudo concretar.
La situación se tornaba tensa para los cementeros, porque los de amarillo poco a poco apretaban, afortunadamente para la Máquina sus intentos no prosperaban. Pero no era la tarde celeste, y ya con el 1-0 en contra, Israel Castro se llevó la tarjeta roja (minuto 38) por una entrada por detrás sobre Rubens Sambueza.
La factura de su mal funcionamiento llegó pronto para los cementeros y al minuto 41 apareció de nueva cuenta Benítez para dejar en claro que estaba de regreso y que el clásico joven tenía un sólo color: el amarillo. El Chucho sacó un tiro raso desde fuera del área que se coló a las redes.
No había más, América superaba en todo a los azules y el Estadio Azteca, que retumbaba con el ¡Azul, Azul! ante las porras cementeras que sí pudieron entrar al inmueble, quedó en silencio hasta el medio tiempo. A la barra de la Disturbio, que tuvo pocos integrantes la tarde de ayer, le bastaba con ver a su equipo ganar.
En la segunda parte del duelo, los cementeros adelantaron sus líneas, se notaba la intensión de no ceder terreno al ver al Chaco volcado totalmente al ataque y a Gerardo Flores con mayor vocación ofensiva por la banda derecha.
Los pequeños intentos cementeros no daban su fruto, pero al menos ya no dejaban el esférico en manos amarillas. Al minuto 17 América se quedó con 10, tras la expulsión de Paul Aguilar, quien entró de manera imprudente sobre Julio César Domínguez. Miguel Herrera también ajustó al sacar a Jiménez y meter a Miguel Layún para cubrir el hueco que dejó Paul.
El Chaco era el que se notaba con más coraje dentro de la cancha por parte de los cementeros, la muestra fueron sus llegadas, pero cada vez que entraba al área rival los defensores americanistas lo acosaban hasta con dos hombres.
De poco le servían esos chispazos a un Cruz Azul, que se notaba desmoralizado en la cancha, porque América con meter un poco el acelerador los dejaba atrás.
Y en uno de esos arranques de inspiración de los de Coapa, y tras un cobro de tiro de esquina, de nueva cuenta Benítez remató con la cabeza para vencer a Jesús Corona y poner el tercero de la tarde.
Tan motivados se mostraban los americanistas que los tiros de larga distancia comenzaron a llegar ya fueran de hombres defensivos como Diego Reyes y Miguel Layún o de elementos como Sambueza o Molina.
Y claro, el ¡Ole! en las tribunas adornó los toques azulcremas hasta el final del choque que dictaminó los tres puntos para los de Coapa, y sobre todo que avivó la ilusión que tienen todos sus seguidores en su equipo. De paso, Miguel Herrera ya le ganó a los de azul como americanista. La Máquina, en cambio, no pinta y parece difícil que lo hagan con esa falta de agallas con el que enfrentaron el encuentro y con las pocas variantes que tienen. A la Máquina le urge afinarse, pues hoy están fuera de la zona de clasificación.
