El defensa del Real Madrid, Sergio Ramos, celebra la consecución del segundo gol de su equipo ante el Barcelona, durante el partido correspondiente a la vigésima sexta jornada de liga en Primera División que se disputa esta tarde en el estadio Santiago Bernabéu.
Madrid, España • El Real Madrid ha dado con la fórmula para frenar al Barcelona. El conjunto de José Mourinho volvió a imponerse al cuadro culé, un equipo que en tres semanas ha visto como su trono en el futbol mundial empieza a derrumbarse ante los blancos. Ayer, en el segundo clásico de la semana, válido por la Liga, el Madrid se impuso por 2-1 y recortó la ventaja del Barça de 16 a 13 puntos.
Pero más allá de las unidades entre uno y otro, su imagen es muy distante, mientras el Madrid ha recuperado la cohesión y la armonía, el Barça ha pasado a ser un equipo predecible, falto de capacidad para solventar las situaciones adversas, carente en todas sus líneas. Una escuadra que se resquebraja más y más en las grandes citas.
Salió el Madrid con modificaciones en su cuadro titular, con la cabeza más pendiente del duelo contra el Manchester en Old Trafford, pero con las medidas pertinentes para evitar un bochorno. Mientras el Barcelona careció de Xavi, ausente por lesión y de Puyol, quien se quedó en el banco igual que Cesc Fábregas.
Mandó Roura a efectivos que, en teoría, podrían garantizar muchos sustos para el Madrid, con Iniesta, Messi, Pedro, y Villa buscando resarcir el maltrecho orgullo. Pura apariencia, porque el Madrid vive en estado de gracia, sin complejos, y con un espíritu altamente competitivo. Todo lo contrario del Barcelona, un equipo gris, que pasa por la cancha con la tristeza e impotencia de que sus cracks viven carentes de protagonismo.
El Madrid comenzó valiente empujado por su afición, presionando a un rival con dudas tras la eliminación copera y a la primera encontró el premio. Morata se fue con una pasmosa facilidad de Alves a los seis minutos y puso un centro que se paseó por el área hasta encontrar el remate de Benzema al minuto 6.
El Real Madrid entregó el balón y el Barça dominó. Sin movimientos no hay espacios. Y el primer desmarque que lanzó Messi lo hizo gol. A espaldas de los centrales blancos, recibió con comodidad el pase de Alves y colocó su disparo ante la presencia de Sergio Ramos, al palo que no esperaba Diego López para el 1-1 al minuto 18.
El Barcelona no disparó a puerta en toda la segunda parte. Cristiano subió una marcha y Khedira dio más minutos de balón al Real Madrid. El desenlace del partido era previsible. Valdés comenzó a intervenir. Morata tuvo la gloria en sus manos, pero se le hizo de noche. El Barcelona acusaba debilidad y de ello sacó renta Sergio Ramos, quien cabeceó un córner cobrado por Modric, el central dejó sin opciones a Valdés al minuto 82.
La polémica estuvo en el final, en una jugada que indignó a los barcelonistas. Adriano cayó en el área en una acción con Sergio Ramos, pero el árbitro, Pérez Lasa, dejó seguir la jugada. El Barcelona entró en terapia intensiva, a los culés les urge un tratamiento físico, futbolístico y psicológico. Mientras, el Real Madrid apunta serio a su visita a Old Trafford.
