John Kerry, secretario de EU, y el primer ministro turco Erdogan (d)
Ankara • El secretario estadunidense de Estado, John Kerry, habló hoy en Ankara con los dirigentes turcos del conflicto en la vecina Siria, y condenó unas declaraciones del primer ministro contra el sionismo. Al día siguiente de que Washington anunciara el envío de ayuda "no letal" a la oposición siria, el conflicto en este país fue el principal asunto de las entrevistas entre Kerry y los dirigentes turcos.
Pero en su primera gira internacional, Kerry tuvo que bregar con otra cuestión difícil, la degradación de las relaciones entre Turquía e Israel, ambos aliados de Estados Unidos. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, creó el miércoles una polémica con comentarios en los que tachó el sionismo de crimen contra la humanidad.
"Como sucede con el sionismo, el antisemitismo y el fascismo, ahora es inevitable considerar la islamofobia como un crimen contra la humanidad", declaró Erdogan ante el 5º Foro organizado por la ONU para promover el diálogo entre las religiones y entre los pueblos, la Alianza de Civilizaciones.
"No sólo discrepamos, sino que nos parece cuestionable" ese comentario, dijo Kerry en una conferencia de prensa con el canciller turco, Ahmet Davutoglu. "Hablé de este discurso con el ministro de Exteriores, y hablaré de él con el primer ministro", aseguró Kerry, que debía reunirse poco después con Erdogan.
Interrogado sobre el impacto de ese discurso en las ya de por sí malas relaciones entre Turquía e Israel, el secretario de Estado consideró que existe "una forma de avanzar aunque, evidentemente, se vuelve más complicado tras el discurso que escuchamos en Viena". Las declaraciones fueron también censuradas por la Casa Blanca, Israel y el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.
Por su lado, Davutoglu afirmó que su país "siempre se ha opuesto al antisemitismo". "Nunca hemos hecho ninguna declaración hostil contra un país o nación", aseveró. "Pero si se quiere hablar de actitud hostil, podemos calificar como tal la masacre sanguinaria en alta mar de nueve de nuestros conciudadanos civiles, que no cometieron ninguna infracción", dijo contraatacando el ministro turco.
Davutoglu se refería así al comando israelí que mató a nueve turcos al asaltar en aguas internacionales, en mayo de 2010, una flotilla cargada de ayuda humanitaria para la franja de Gaza. El incidente arruinó la relación entre ambos países, que antes habían sido aliados estratégicos.
El primer ministro turco ya hizo en ocasiones pasadas virulentos comentarios contra las políticas de Israel, que en los últimos años se convirtió en uno de sus principales blancos. En cambio, Turquía y Estados Unidos están en la misma línea en cuanto a Siria.
Kerry se felicitó por la cooperación de Washington con Ankara, que desde hace meses reclama también la partida del presidente Bashar al Asad. Turquía acoge además a unos 200 mil refugiados sirios. "Ambos pensamos que la primera prioridad es una solución política", dijo. "Un régimen que comete atrocidades contra su propio pueblo no tiene ninguna legitimidad", apostilló.
El secretario de Estado se felicitó igualmente por el despliegue de misiles Patriot tierra-aire por parte de Estados Unidos, Alemania y Holanda en suelo turco, para proteger a Turquía de eventuales ataques procedentes de Siria. Kerry saludó "una buena señal de solidaridad bilateral con Turquía y de la solidaridad de la OTAN con Turquía".
Un mes después de un atentado suicida contra la embajada estadunidense en Ankara, reivindicado por un grupo ilegal de extrema izquierda, Kerry garantizó a sus anfitriones el apoyo de Washington en la "lucha contra todas las formas de terrorismo", incluido el de los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).
