“Si pudiéramos elegir no habría libros malos...”
Mérida • La relación de José Emilio Pacheco con Mérida data de antes de su nacimiento: como si fuera la trama de alguna de sus novelas, recuerda que aquí vinieron a casarse sus padres, tierras mayas a las que regresó la tarde-noche del martes para recibir la Presea Excelencia en las Letras, otorgada por la Universidad Autónoma de Yucatán y UC-Mexicanistas.
Las casi tres horas que duró su homenaje en la Feria Internacional de la Lectura de Yucatán (Filey) apenas si le pesaron, al grado de que se dio el lujo de firmar libros durante casi una hora cuando los lectores se le entregaron, quienes lo escucharon en una de esas conversaciones que dejan siempre satisfecho al poeta.
“Me consta cómo se ha dedicado a trabajar, cómo se ha entregado a su trabajo”, confesó unos minutos antes de la ceremonia oficial Cristina Pacheco, quien ha estado al lado del poeta desde hace medio siglo, y quien hasta se dio el lujo de hablar de asuntos más personales.
“Somos una pareja afortunada, como tantas que hay que pueden seguir juntas a lo largo del tiempo. Es una persona que me fascina, la respeto; no quiero ser como él, y estoy perfectamente consciente de que no soy él, ni soñarlo… pero estoy junto a él y eso es muy enriquecedor y muy emocionante, aunque tengamos tanto tiempo juntos.
“Su trabajo lo ha hecho con celo y con modestia. No es un hombre que dice ‘ya la hice’, siempre está tratando de aprender, en especial de la vida de todos los días”, expresó Cristina.
El escritor sostuvo una conversación con jóvenes que acudieron al Centro de Convenciones Siglo XXI a escucharlo con preocupaciones muy distintas, como, por ejemplo, cuál era su sentir ante la influencia de su obra literaria: “Un sentimiento de inmensa gratitud, porque es una suerte y una casualidad; no es algo que uno pueda elegir. Si pudiéramos elegir no habría libros malos y, además, no habría mala producción dentro de nuestra obra, todo lo hubiéramos escrito bien.
“En realidad, lo que sale bien es mínimo; mis aciertos pesan muy poco en comparación con mis proyectos fallidos, pero quizá esos fracasos sean necesarios para escribir un texto logrado. No hay que temerle (a la escritura); hay que lanzarse, no temas nunca que te va a salir mal y escucha todas las opiniones, pero no le des carácter definitivo a ninguna”, aseguró José Emilio.
El poeta respondió a las preguntas durante poco más de 45 minutos, en los que habló de algunas de sus formas de creación, como su infatigable deseo de corrección: “Cuando termina uno algo se siente muy satisfecho y muy aliviado, pero inmediatamente comienza la reacción y vuelve a pensar en lo que decía Paul Valéry: que no hay obras terminadas, sino abandonadas. Por eso, no solo terminada, sino también publicada la obra todavía hago correcciones.”
