El jugador del Bayern Munich Luiz Gustavo ante Tomas Rosicky del Arsenal, durante el partido de vuelta de octavos de final de la Liga de Campeones de la UEFA en el Fußball Arena München de Múnich, Alemania.
Múnich, Alemania • El partido de vuelta entre Bayern Múnich y Arsenal distó mucho de ser un trámite para el equipo bávaro, que recibió a los Gunners con un 3-1 sacado en la ida. Ese colchón hecho en Inglaterra le permitió al equipo local avanzar a los cuartos de final de la Champions League pese a caer 2-0 ante un equipo que no llegó a ceder la eliminatoria y se quedó a un gol de lograr la gesta.
El todopoderoso líder de la Bundesliga de Alemania festejó ante sus aficionados lo que ya se ha convertido en una costumbre, avanzar a la ronda de los ocho mejores clubes de Europa, aunque la anotación de Oliver Giroud a los tres minutos de juego y el añadido de Laurent Koscielny a los 85 le dieron emoción a una eliminatoria sentenciada desde el estadio Emirates en Londres.
Ante la hazaña titánica que se había propuesto el Arsenal, el gol tempranero de Giroud era el mejor comienzo que podía tener el partido para el equipo inglés, que encontraba razones para creer en el milagro, sobre todo por el ejemplo que se vio en Barcelona el martes, cundo el equipo culé rescató con un 4-0 la derrota sufrida en Milán.
Sin embargo, tras encajar el gol de Giroud, el Bayern tomó el control del partido y merodeó con asiduidad las cercanías de la portería de Lukas Fabianski, aunque no logró generar posibilidades claras de gol durante los primeros 45 minutos. Sin mucha presión para marcar, todo seguía bajo control.
El Arsenal, por su parte, solo se aproximaba esporádicamente al área contraria.
El acoso del Bayern al área inglesa continuó al comienzo de la segunda parte. Toni Kroos y Arjen Robben intentaron poner número al local con remates de media distancia en los minutos 47 y 48. Luiz Gustavo también hizo la prueba en el 63, con un tiro desde la media luna que salió ligeramente desviado de la meta gunner.
Con el paso de los minutos, la presión del Bayern se fue haciendo más fuerte y en el 68, Robben tuvo una gran ocasión de gol, tras un gran pase de tacón de Thomas Müller, pero Fabianski reaccionó con una gran parada que mantenía viva la sensación de milagro. Más tarde, en el 75, el holandés estuvo otra vez cerca de marcar, pero remató desviado desde una buena posición.
El Arsenal empezó a atacar con más intensidad pasado el minuto 70. Era como si hasta ese entonces hubiera apostado por no darle demasiados espacios al Bayern y esperar a los 20 minutos finales para buscar la hombrada. Contenido el rival, Arsenal se reagrupó a la ofensiva, pero el tiempo ya estaba encima y faltaban dos tantos, pues los goles de visitante favorecían a los alemanes.
En el minuto 79, Gervinho tuvo una gran ocasión al rematar desviado desde unos seis metros. Y en el 86, Koscielny marcó de cabeza, aprovechando un saque de esquina, y dio inicio a una recta final del partido con un dramatismo que pocos hubieran esperado.
El Bayern terminó pidiendo la hora, llevando el balón a dormir al banderín del saque de esquina para esperar a que pasaran los segundos y asegurar su clasificación a los cuartos de final. El equipo bávaro lo consiguió, pero estuvo cerca del abismo. Olvidaron llevar la pólvora contra el equipo de los cañones.
