Portada del libro
México • El colapso de la globalización es la publicación con la que el filósofo canadiense John Ralston, presidente del PEN Club Internacional, busca dar una explicación al fracaso de una política internacional implementada durante los siglos XIX y XX, la cual dejó miles de pobres en el mundo: el neoliberalismo.
Editado por RBA, el también autor de Muerte de un general (1977) y Diccionario del que duda; un diccionario de agresivo sentido común (2001), desentraña las causas de este colapso y analiza sus posibles soluciones.
En entrevista con MILENIO, Ralston cuenta cómo el fracaso de la globalización se empezó a generar hace 25 años y se acentuó de manera definitiva después del 11 de septiembre de 2001, cuando Al Qaeda derribó las Torres Gemelas de Nueva York.
¿Qué causó el colapso de la globalización?
La principal causa se debe a que la globalización siempre fue una teoría romántica y pasada de moda del siglo XIX, la cual combina dos ideas inglesas: el libre mercado y el capitalismo desmesurado. Estas propuestas no revolucionaron el mundo, por lo que tarde o temprano tenía que concluir, ya que produjeron una serie de fracasos como la crisis de hambre en África y la crisis financiera en América Latina.
Así como se dice que el siglo XX concluyó con la caída del Muro de Berlín, ¿se puede decir que el siglo XXI acabó con la globalización?
Si tuviéramos que poner una fecha en la conclusión de la globalización, probablemente sería el 11 de septiembre de 2001, porque en ese momento la balanza de poder cambió. Antes de eso la globalización le proponía a la gente no tener miedo, bajar las barreras, abrirse al mundo; lo que importa es la economía y el individualismo. Después de los atentados, los líderes de todas partes del mundo estaban aterrados: la gente empezó a poner barreras, que al principio sólo se apreciaban en lo económico, pero después se impulsó una obsesión por la seguridad y muchas de las garantías individuales dejaron de ser prioritarias.
¿Qué papel jugaron en este colapso las privatizaciones de empresas estatales?
Lo pondré de este modo: la crisis de los setenta fue un signo de lo que le pasaba al sistema. A las élites económicas les faltaban ideas para mejorar sus negocios, por lo que las empresas de los países ricos pensaron que adueñándose del transporte, el agua, la luz, el petróleo de otras economías, salvarían sus problemas. Las élites creían que todo lo que tenían que hacer era gestionar.
¿Cuál es la alternativa a la globalización?
La alternativa es darse cuenta que hemos logrado movernos de un mundo de carencia a un mundo de producción. Tenemos demasiado de todo. No lo distribuimos, pero tenemos abundancia. Por eso tenemos que repensar el sistema.
