México • Un día después de la tragedia en el edificio B2 de Pemex prevaleció la incertidumbre. La movilización de cuerpos de rescate, policías locales y federales, integrantes de la Marina, así como de personas que aún no sabían el paradero de sus familiares, continuó durante toda la mañana del viernes, primer día de luto para la Ciudad de México.
Cuando María Gloria Segura se dio cuenta de que su hermana María Irma, trabajadora de Pemex, no contestaba el celular después de la explosión, decidió emprender una búsqueda que la llevó en cuestión de horas a varios hospitales. Fue al Central Norte, a la Cruz Roja, al Ángeles Interlomas y terminó en el Central Sur. Luego de recibir un simple “no tenemos información”, María rompió en llanto y suplicó a decenas de reporteros que la entrevistaban afuera del lugar: “¡Por favor, ayúdenme a que nos den datos, a que termine esta angustia!”
Escenas así se vivieron afuera de centros hospitalarios a los que, desde temprano, acudieron decenas de personas para continuar con la búsqueda de sus familiares hospitalizados o desaparecidos.
Diana Castrejón Mejía era uno de esos casos. Desde el jueves por la tarde perdió contacto con su madre, una asistente en Recursos Humanos que este 7 de febrero cumpliría 27 años de trabajar en Pemex. Diana la buscó por varios hospitales sin tener información cierta hasta que, por fin, la encontró en el Hospital Central Sur.
“Primero no nos dejaban entrar, después nos dijeron que sí y luego nos volvieron a decir que esperáramos. Se tardaron más de una hora”, explicó la joven.
Evelyn Torres, hermana de Anira, también la encontró en ese hospital después de doce horas de búsqueda. “Nos traían de un lado para otro y no tenían listas buenas con los nombres de la gente”.
