"Bienvenida a tu ciudad", dicen los letreros en Dunkerque.
Dunkerque, Francia • En este pueblo francés que mira al Mar del Norte, la incertidumbre, el escepticismo y la indiferencia se mezclan en estos días con la alegría y el júbilo de sus habitantes. En Dunkerque unos dudan y otros parecen entusiasmados con la llegada de ultramar de Florence Cassez, como si se tratara de un náufrago que, aún con vida, es escupido por el océano y que súbitamente deambula entre sus calles, frente a sus puertas y comercios.
A pesar de que nunca vivió aquí, Florence Cassez y su affaire con México ha estado conectado estrechamente a esta pequeña población costera del departamento del Norte durante los últimos cinco años. Y es que aquí los padres de la francesa han pasado su retiro y han seguido paso a paso el proceso judicial que enfrentó su hija de 38 años en nuestro país, el cual la llevó a ser sentenciada a 60 años de cárcel por el secuestro de tres personas. En este lugar, el pasado 23 de enero, su madre también se enteró del fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que liberaba a su hija tras pasar siete años en prisión, al haberse encontrado inconsistencias en su juicio.
Luego de su liberación del penal de Tepepan y su posterior viaje de la Ciudad de México a París, donde fue recibida con un impresionante despliegue mediático en el aeropuerto Charles de Gaulle, en su primer fin de semana libre Florence Cassez se desplazó junto a sus padres hasta esta población ubicada a sólo 10 kilómetros de la frontera con Bélgica. Aquí se encontró con una ciudad cuyo gobierno le dio una bienvenida digna de una heroína frente a una sociedad atónita que aún se pregunta si su compatriota lo amerita.
CIUDAD RETIRO
Dunkerque es un pequeño balneario de 266 mil habitantes famoso por su carnaval que se celebra por estas fechas cada año y por ser una ciudad que recibe a franceses, belgas y holandeses retirados que buscan un sitio para descansar alejados del ajetreo de las grandes ciudades europeas.
Esta población se encuentra a 246 kilómetros de la llamada Ciudad luz y a 46 kilómetros del famoso puerto de Calais, el sitio que conecta más estrechamente al Reino Unido con Francia a través del Canal de la Mancha. Hasta 1662, la localidad perteneció a lo que hoy es Flandes, la pujante región norte de Bélgica donde se habla holandés. Su nombre proviene del neerlandés “Dunkerke”, una combinación de las palabras “duin” (duna) y “kerk” (iglesia).
A pesar de que el puerto también enlaza al Reino Unido con la Europa continental y de la importacia de sus industrias metalúrgica, alimentaria, petroquímica y naval, en los últimos años la localidad ha sufrido los embates de la crisis económica que tiene paradas a tres millones de personas en toda Francia, lo que ha hecho que muchos de sus habitantes se desplacen diariamente al vecino país para trabajar en alguna de las empresas flamencas.
Prácticamente desde su arribo a este puerto hace cinco años, Charlotte y Bernard Cassez —padres de Florence— recibieron apoyo del gobierno local, en concreto del alcalde Michel Delebarre, quien pertenece al Partido Socialista Radical y ha gobernado la ciudad desde 1989 (en Francia es legal la reelección de cargos públicos). Desde entonces, el también senador por el departamento Norte, mostró su solidaridad con la familia apoyándolos con la organización de actos informativos respecto a la situación legal de Florence en México, en las instalaciones del gobierno local. En 2010, el mismo alcalde Delebarre viajó a nuestro país para visitar a Florence en el Centro de Readaptación Social Femenil de Tepepan, ubicado al sur de la Ciudad de México.
Además de Dunkerque, durante los siete años que Florence Cassez pasó encarcelada, varias localidades y sus gobernantes mostraron su solidaridad con la familia organizando exposiciones del nostálgico arte que la mujer ligada a la banda de Los Zodiaco realizó en los talleres de la prisión. Aquellas exposiciones se presentaron en el museo de la ciudad de París, en el poblado de Lambersart (también al norte del país) y en 2011 en la sede de gobierno del distrito de Malo-des-bains, perteneciente a esta ciudad de Dunkerque, donde viven los padres de Florence en un edifico de dos plantas.
Hasta el pasado 23 de enero, una lona con un retrato de la francesa, que exigía su liberación, pendía de una pared de la sede de gobierno. No obstante, desde el pasado sábado 26 de enero un cartel con una imagen de la francesa coronada con la leyenda: “Florence Cassez. Bienvenue dans ta ville! Ville de Dunkerque” (Florence Cassez ¡Bienvenida a tu ciudad! Ciudad de Dunkerque) se puede apreciar en el mismo edificio gubernamental de Malo-des-bains. Además, reproducciones del mismo cartel fueron colocados en plazas, paradas de autobuses y las avenidas principales de la ciudad.
“SU CASA”
Detrás de la barra de un café que mira al violento Mar del Norte, Nicolás dice que muchas personas tienen una opinión muy fuerte respecto a Florence Cassez porque ni ella ni sus padres son de Dunkerque; ella nació en Lille y creció en Béthune, también en esta región norte del país, y durante su juventud vivió en Saint-Omer, Calais, entre otras ciudades, antes de viajar en 2003 a México a visitar su hermano Sébastien. El joven de piel morena y trenzas rastafaris asegura —señalando la puerta del local— que el matrimonio Cassez de vez en cuando pasa por aquí a tomar algo, “a mí me parecen buenas personas. Viven por allá atrás”.
Uno de los parroquianos sentado también en la barra, que hasta hace unos instantes llenaba una "sopa de letras" publicada en un periódico local, interrumpe a Nicolás: “Eso no justifica que el gobierno se gaste más de dos mil euros semanales por cada cartel que pusieron cuando hay tanto desempleo, y sólo para darle la bienvenida a ‘su ciudad’”, dice visiblemente molesto y entrecomillando su última frase con sus dedos.
La idea de los carteles la tuvo el mismo alcalde Delebarre, quien justo dos días después de que Florence llegara a Francia presumió el diseño de los mismos a la cadena gala iTele. El funcionario también dio a conocer un boletín de prensa en el que expresaba su “enorme alivio” y una “gran alegría” tras la liberación de su compatriota.
Delebarre, agregó que “si ella lo desea, su casa será Dunkerque” y “será nombrada Ciudadana de Honor, (también) si ella quiere”. Además, se apresuró a declarar a la prensa local que la siguiente semana se llevaría a cabo una fiesta en su honor y que Florence será invitada especial al tradicional carnaval del puerto que tendrá lugar a partir de este primer fin de semana de febrero.
Los dichos de Delebarre desataron opiniones muy críticas entre los vecinos, quienes publicaron en el sitio web del diario más importante de la región, La Voix du Nord, comentarios en tono irónico como el de un usuario que se identificó como Marc D.: “Los contribuyentes de Dunkerque estarán encantados de pagar la factura de estos carteles… ¡Triste! ¿Por qué no gastar ese dinero en poner carteles con el currículum de personas sin empleo? Hubiera sido más útil y una acción más gloriosa”.
Sin embargo, mientras el famoso semanario Paris Match circula en los kioscos de todo el país con una entrevista a Florence donde afirma que el ex secretario de Seguridad Pública de México, Genaro García Luna, quería su muerte, los medios locales atizan a la ya de por sí dividida opinión pública con entrevistas a gente que alguna vez conoció a la francesa. Como ocurrió con Caroline Debaecker, la dueña de un restaurante de Saint-Omer donde Florence trabajó como mesera de 1996 a 1997. “Tenía 22 años de edad cuando trabajo aquí. Era una mujer joven con mucho aplomo, muy dinámica y trabajadora”, sostuvo.
ALEJADOS DEL ASEDIO
Un día después de su llegada a Francia, donde acaparó la atención de la prensa y desplazó de las portadas de los diarios la intervención militar francesa en Mali, el viernes 25 de enero, Florence y sus padres se entrevistaron en el Palacio del Elíseo con el presidente François Hollande, para agradecerle su intervención.
La noche de ese mismo viernes, al concluir el encuentro con el primer mandatario, canceló todas las entrevistas agendadas para el día siguiente a través de su abogado, Frank Berton, quien argumentó que la “presión de la prensa era mucha” y que su representada necesitaba descansar, “difícilmente ha podido dormir desde su regreso”, dijo a los medios. Ese sábado la francesa lo pasaría con su tía y su familia en París antes de viajar al norte para darse un respiro.
Finalmente los Cassez lograron pasar el domingo 27 de enero en Dunkerque alejados del asedio de las cámaras y los micrófonos. La familia caminó por el dique y la playa, sitios donde Florence y sus hermanos guardan recuerdos de vacaciones de infancia de cuando vivían en las ciudades de Lille y Béthume.
Según declaró Bernard Cassez al semanario regional La Semaine dans le Boulonnais, la gente se mostró muy amable con ellos e incluso narró una anécdota al entrar a un supermercado del centro: “Una persona de seguridad se nos acercó y nos solicitó una identificación. Pensamos que habíamos hecho algo malo —recordó—. No obstante, lo que quería saber era si mi hija era Florence. Se tomaron una foto y se fue”.
Sabine Rose, jefa de comunicación del gobierno de Dunkerque, coincide en que hay opiniones encontradas acerca de la llegada de la francesa recién liberada en México. “Existen los comités de apoyo que se crearon entre artistas y una escuela primaria. Pero además hay voces muy críticas en la calle y en internet”. La funcionaria se refiere a gente como Nicole D., quien duda, como muchos aquí, de la inocencia de Florence y critica la calurosa bienvenida del alcalde: “¿No quiere el señor alcalde que le hagamos una estatua como la de Jean Bart?”, dice refiriéndose al marinero dunkerquense nacido en 1650 cuya efigie permanece en una plaza con su nombre. La historia cuenta que durante la Segunda Guerra Mundial, 70 por ciento de la ciudad quedó en ruinas; sin embargo, “heroica”, a pesar de los ataques, la figura de bronce siguió de pie.
