Portada del libro
México • Autor de una novela (La vida frágil de Annette Blanche, Losada, 2005) publicada en España, Juan Manuel Villalobos (Ciudad de México, 1972) se aventura ahora en el relato corto con Alguien se lo tiene que decir, volumen de 13 cuentos que Tumbona Ediciones pondrá a la venta en México en las próximas semanas.
“La novela me fascina, pero es un trabajo muy duro, extenuante. Los cuentos te aportan mucho más, más rápidamente porque es una escritura más precisa y, si hay gratificación en la literatura, podría decir que ésta es más inmediata. No por eso es más dulce, sino porque en algún momento uno descubre que se acaba y muchas veces se acaba muy pronto; el cuento se termina a las tres páginas y uno descubre que ha concluido y es una felicidad inmensa. En cambio, en una novela uno descubre que jamás acaba”, dice el autor en charla con MILENIO.
Pasaste de una novela muy buena a este volumen de cuentos. ¿Cómo fue el proceso?
Primero se publicó la novela y después necesité una especie de respiro personal y me metí en el cuento. Se menosprecia mucho al cuento —no quiero, en lo absoluto, hablar en este sentido—, pero encontré un refugio en el que lo que quería decir lo pude externar de una manera más concisa, y descubrí, de alguna manera también, el cuento como medio para relatar lo que quería. Fue una especie de salvación después de haber escrito la novela; pude encontrar en la misma escritura otro formato para seguir relatando cosas que estaba viviendo.
¿Hay un hilo conductor en los cuentos de este volumen?
Yo diría que hay dos o tres. Uno es el movimiento: los personajes están en constante movimiento a través de un objeto, que es el automóvil. El otro, sin duda alguna, son las relaciones conflictivas, familiares o amorosas, y, finalmente, las ciudades, que son una fuerza fundamental que sirven como pretexto para hablar de historias.
¿Has seguido trabajando cuentos?
No he vuelto a escribir cuentos. Me dediqué a una novela que se llama Los secretos de la luz, la que espero retrabajar; además, estoy trabajando en una novela epistolar a dos manos con un escritor francés, a dos idiomas —yo escribo en español y él lo hace en francés— con motivo de que Marsella será este año la ciudad europea de la cultura, por lo que la hemos tomado como pretexto.
Al fin publicas en México. ¿Por qué te resultó más fácil hacerlo primero en España?
Fue más fácil entre comillas. Es curioso, porque no es muy común que
un escritor no conocido publique en España, sabiendo que hasta hace unos años cualquier escritor mexicano quería publicar allá. Creo que es porque sencillamente no soy conocido, era mi primera novela y no me muevo en el mundo literario. No le encuentro otra respuesta a eso.
Profesionalmente estás ligado a ciertos grupos, ¿no?
Yo no hablaría de grupos; estoy ligado a una trayectoria profesional que he hecho en México como la he hecho en España. Estoy ligado a Letras Libres en el sentido de que escribo para ella; publico ocasionalmente en diferentes diarios, entre ellos MILENIO, y en España en El País y El Mundo. Pero no me muevo en los circuitos donde, entre comillas, la gente dice que hay que moverse si quiere publicar un libro.
