Bogotá • El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, advirtió ayer a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), con quienes realiza negociaciones de paz, sin cese al fuego, que no declarará una tregua bajo la presión del secuestro.
“Si las FARC creen que a través de los secuestros van a tratar de presionar al gobierno para lo que ellos aspiran y es un cese al fuego, se equivocan”, dijo Santos en un acto público en el caribeño puerto de Cartagena (norte).
“Todo lo contrario. Esto lo que nos estimula es ser cada vez más contundentes (en la lucha armada del Estado contra las FARC)”, aseguró Santos, quien ha dejado en claro desde el inicio de las negociaciones que sólo habrá una tregua hasta que se acuerde el fin del conflicto armado con esa guerrilla.
“Terminamos esta guerra por las buenas o por las malas”, agregó, al pedirle a las FARC aunque subrayó que prefiere acabar con el conflicto “por las buenas”.
El pasado 20 de enero concluyó la tregua unilateral que el grupo insurgente ofreció como gesto de buena voluntad.
El pronunciamiento de Santos se produjo a raíz del secuestro de dos patrulleros de la policía hace una semana y del que, según el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, la insurgencia es la responsable.
Sobre ese caso, Santos aseguró que “tenemos la información certera de que están vivos” los secuestrados, y dijo que se comprometió con sus familiares “a no descansar hasta verlos libres”.
Ayer, al reanudarse en Cuba las conversaciones entre los delegados del gobierno colombiano y los representantes de las FARC, Iván Márquez, principal delegado de los rebeldes, puso en duda que el secuestro lo haya realizado su grupo.
“No tenemos hasta ahora ningún reporte oficial en torno al hecho, si son o no son las FARC”, dijo.
También, tres ingenieros que fueron secuestrados el miércoles en el sur del país, fueron puestos en libertad ayer por el ejército, quien atribuyó el plagio a las FARC.
Uno de los ingenieros, César Galeano, dijo a periodistas que los hombres que se los llevaron les dijeron que estaban “en manos de las FARC”.
Las FARC, la guerrilla más antigua de América Latina y con 48 años de sangrienta lucha armada contra el Estado colombiano y unos 8 mil combatientes actualmente, emprendió en noviembre de 2012 la negociación con el gobierno de Santos.
