El programa se repite el domingo de hoy.
México • Dentro del marco de las actividades de la Primera Temporada de Conciertos 2013, la Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM) ofreció ayer, en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario (CCU), una recepción (Programa 5) con obras del finlandés Jean Sibelius (18651957) y el ruso Piotr Ilich Chaikovsky (18401893), con repetición hoy domingo.
Disposición del programa: "Concierto para violín y orquesta en Re Menor, Op. 47" (Allegro moderato, Adagio di molto, Allegro ma non tanto), del "emancipador de la música finlandesa", Jean Sibelius; y "Sinfonía No. 6 en Si Menor, Op. 74", -"Patética"- (Adagio-Allegro non troppo, Allegro con grazia, Allegro molto vivace, Finale: adagio lamentoso), del alumno destacado del Conservatorio de San Petersburgo (fundado por Anton Rubinstein), Piotr Ilich Chaikovski.
Considerado en Finlandia como un héroe nacional, Sibelius ha sido un músico de contradictorias consideraciones: "Es el más tedioso de los músicos serios", dijo alguna vez Stravinski; "El mayor sinfonista desde Beethoven", escribió su biógrafo Cecil Gray. Hoy, nadie cuestiona la jerarquía de las composiciones de este legítimo gigante del posromanticismo.
Músico de sensibilidad arrobada, la existencia de Chaikovsky estuvo sellada por grandes crisis de neurosis y angustia que se hacen evidentes en sus sinfonías, música para piano, poemas sinfónicos, conciertos, música de cámara, ballets, óperas y música vocal. Su "Sinfonía No. 6" -"Patética"- es, hoy por hoy, una de las piezas románticas más populares y visitadas por los melómanos.
Tiempo Sibelius: Protagonismo de la violinista originaria de Münster, Alemania, Suyoen Kim. "Concierto No. 1 para violín y orquesta" (1904) que requiere de un solista de técnica impecable: la ganadora del Concurso Internacional de Violín Joseph Joachim en 2006, asumió el reto con solvente ejecución.
Allegro moderato que inició con un violín solista dibujando motivos melódicos de lenitivo dramatismo, resguardados por suaves tabaleos percutivos. Cuerdas que irrumpen y declamaciones de metales y fagotes hasta que el violín entra de nuevo para subrayar las consonancias melódicas/armónicas. Coloquio entre el tutti orquestal y la solista: propensiones de admirable multiplicidad instrumental.
Adagio di molto que preludian los fagotes, flautas y clarinetes. Violín solista que bosqueja una suerte de pleamar que los silbos de trompetas y trombones escoltan para dar paso al obstinante murmullo de las violas.
Allegro ma non tanto de juguetón atisbo de vals. Violín solista que rumia el motivo melódico y se columpia sobre las cadencias. Contrapunteo entre la orquesta y la solista. Marcialidad de alegres enlaces orquestales.
Fuimos testigo de un solista de especial cuidado en el spicatto (Allegro moderato), refinados trémolos (Adagio di molto) y singular habilidad en el loure, stacatto y legato (Allegro ma non tanto). Ovación. Cuatro salidas al proscenio. Los asistentes esperaban un encore que la violinista alemana nunca ofreció.
Tiempo Chaikovski: "Sinfonía No. 6" (1893). Hay que insistir: "Patética", de Chaikovski (no confundirla, por ejemplo, con la "Sonata para piano No. 8. Patética", de Beethoven), pues muchas composiciones del repertorio clásico llevan ese apelativo.
Sinfonía que termina con un Adagio y no, como se acostumbra, con un Allegro. Forma que inicia con un Adagio-Allegro non tropo secundado por dos Allegros (grazia y vivace, respectivamente) y Finale en Adagio lamentoso.
Composición que se ha convertido en reseña de tristeza, melancolía y consternación. Si nos ceñimos a la vida atormentada, y al carácter extremadamente sentimental del músico de San Petersburgo, quien sufría depresión por su oculta condición homosexual que le condujo al suicidio, no cabe duda que su "Sinfonía No. 6" acuse tales referencias.
"Patética", una de las piezas más sonadas del catálogo del autor de "El lago de los cisne", la cual produce desconcierto en los iniciados, que por primera vez entran al "cosmos Chaikovski" y muy sustancialmente a esta eufonía orquestal.
El final del tercer movimiento parecería que anuncia la conclusión; pero, no: el cuarto segmento, de "trazas lamentosas", anuncia un dolor enternecedor y lacrimoso que es propiamente la consumación.
Si los románticos remataban sus sinfonías con un esplendente epílogo de un movimiento rápido, Chaikovski decide hacer lo contrario y finaliza la composición en bosquejos de entretejidas pulsaciones románticas muy subjetivas. Nadie puede sustraerse de la conmoción que despierta ese "Finale: Adagio lamentoso" de una composición cardinal del sinfonismo en la declinación del siglo XIX.
Ejecución que obligó al conductor Jan Latham-Koenig a seis salidas consecutivas al proscenio, tras la ferviente ovación del público que llenó el recinto. Otra vez la OFUNAM transparenta el fin de semana a cientos de melómanos con sus incitantes transmisiones concertinas: vale la pena seguir el curso de esta tentadora Primera Temporada de Concierto 2013 en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario.
Anuncio del Programa 6 (23/24 de febrero): Obras de Ponce, Martino y Kalinnikov con José Guadalupe Flores como director huésped, y Alex Klein, oboísta invitado.
