El Adivino
México • Ocurrió el 23 de enero del año en curso, cuando el Consejo General de IFE planteó la posibilidad de multar al PRI con 75 millones de pesos por no haber acreditado el destino de los recursos de las tarjetas Monex. La votación estaba empatada. El entonces consejero electoral Sergio García Ramírez se había mantenido distante de la discusión (supuestamente debido a su amistad con Gabino Fraga Mouret y Gabino Fraga Peña, vinculados a Efra, empresa que financió los monederos Monex).
Yo estaba en la cantina, mirando el Canal del Congreso y un impulso esotérico me hizo decir: “Apuesto una botella a que García Ramírez entra en el último minuto y vota a favor del PRI”. Mis colegas de la barra aceptaron. Minutos después, Sergio García Ramírez exoneró al PRI del Monexgate y se fue de allí hecho la raya. “¿Cómo supiste que haría eso?”, dijo el Patán. “Elemental. Si es amigo de esos güeyes ni modo que se los eche encima. No volverían a invitarlo a las carreras de avestruces, orgías con vedettes, excursiones a Las Vegas o como se diviertan ahora los priistas”. El Piernut intervino: “¿Y cómo sabías que lo haría en el último minuto”. “Su especialidad es la aparición sorpresa. Recuerden que tras una demora de 14 meses, la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados lo nombró consejero, a pesar de mis advertencias”.
Todos los borrachines exclamaron a coro: “¿Cuáles advertencias?”. Por casualidad, llevaba dos ejemplares de MILENIO Diario de diciembre de 2011 (año en que se eligió apresuradamente a García Ramírez). De mi texto “Cursi” (publicado el 27 de diciembre), extraje: “Me siento como ese clásico personaje de película de terror: el vagabundo que a todos les advierte que ahí vienen los zombis o los extraterrestres, y nadie le cree, pero ahí va de nuez: me da mala espina que un priista esté como consejero del IFE: Sergio García Ramírez (multicitado en el libro Los señores del narco, de Anabel Hernández, Editorial Grijalbo, páginas 125, 126, 127, 141 y 142)”.
De mi texto “Paranoia crítica” (publicado el 20 de diciembre) recordé: “Sergio García Ramírez dijo: ‘Responderé con mi conducta a quienes critican mi trayectoria en el PRI’, pero aquí hay un trampa lingüística, pues no es cuestionable ‘su trayectoria’ (tiempo pasado), sino que hasta donde yo investigué, él no ha renunciado a su partido (tiempo presente) y seguirá siendo priista cuando se hagan los comicios (tiempo futuro).”
El cantinero preguntó: “¿Investigaste que ese consejero militaba en el PRI en el 2011?” Asentí con la cabeza: “Lo investigue en Wikipedia, “la enciclopedia libre”, en el 2011, y observé que donde dice “datos personales”, decía “miembro del Partido Revolucionario Institucional”. De hecho, volví a checarlo hoy mismo, 23 de enero de 2013, y Sergio García Ramírez sigue perteneciendo al PRI, como ayer, como hoy, y como mañana, cuando renuncie al IFE”.
El Piernut preguntó: “¿Cómo sabes que va a renunciar al IFE?” “Una corazonada, ¿quieren apostar otra botella?”. Cabizbajos, fingieron no escucharme.
El cantinero, escéptico por naturaleza, me preguntó: “Y en tu opinión. ¿El PRI hizo trampa?”. Observé cómo resbalaban las perlas de tequila por mi copa, mientras musité: “Cualquiera que recurra a un monedero Monex es sospechoso. ¿Porqué no recurrir a las famosas American Express, Visa o Master Card?” El cantinero sonrió con suspicacia: “Tú no eres adivino ni nada. Solo sabes cosas”.
Para no descorazonarlos, salí de la cantina sin revelarles mi más triste predicción, la auténtica, publicada al final de mi texto del 20 de diciembre de 2011: “Me parece inaceptable que un priista forme parte de un organismo ciudadano, imparcial, que vigila el comportamiento de los partidos políticos, mientras milita en uno de ellos (sea el que sea); esto, aquí y en China, se llama ser juez y parte.
Este desacato se realizó frente a las narices de los representantes de todos los partidos. Si al final un candidato se queja de que le hicieron fraude electoral, por favor que ni me invite a exigir el recuento de voto por voto, casilla por casilla, porque les metieron el gol y nadie
comentó nada. Ya dije.
Hoy, como adivino en cierne, les apuesto dos bellísimas botellas de coñac a que, dentro de seis años, Sergio García Ramírez será el presidente del IFE. Un abrazo.
