En 1972 el titular de Naciones Unidas era el austriaco Kurt Waldheim, que fue quien encabezó la primera Cumbre de la Tierra, en Estocolmo, en junio de ese año, cuando gobernaba Suecia el posteriormente asesinado primer ministro socialdemócrata Olof Palme, verdadero impulsor de la iniciativa: la primera gran conferencia ambiental que marcó un punto de inflexión en las políticas sobre el cuidado de la Tierra. A la también llamada Conferencia de Estocolmo se la reconoce como el comienzo de la conciencia moderna política y pública de los problemas ambientales globales. De Estocolmo salió una Declaración con 26 principios y un plan de acción con 109 recomendaciones.
Cuarenta años, tres cumbres y cuatro secretarios de la ONU después, su continuadora, la conferencia Río+20, del 20 al 22 de junio en Río de Janeiro, vuelve a alertar sobre los asuntos esenciales como alimentación y agricultura, transferencia de tecnologías, economía verde; océanos, energías renovables, cambio climático...
Una discusión que debe caber en 329 puntos de la Declaración final sobre la cual, hasta hace unos días, solo había consenso en 70 de ellos, apenas el 21 por ciento. Lo peor es que las divergencias se concentran precisamente en los asuntos centrales, por lo que el actual responsable onusiano, el coreano Ban Ki-moon llamó a los gobiernos a mostrar más flexibilidad ya que los problemas del planeta “deben anteponerse a los intereses nacionales o de grupos”.
Para Jim Leape, a cargo de la asociación civil WWF (World Wilde Fund for Nature), “hay dos escenarios posibles: un acuerdo tan limitado que carecería de sentido, o un fracaso total”.
Quizás la paralela Cumbre de los Pueblos, que sesionará del 13 al 22, con 20 mil participantes, en el vistoso parque Flamengo, en la zona sur de Río, sirva para alentar al compromiso por un “desarrollo sostenible”, que más allá de su rimbombancia supone apostar a un forma de vida que ya hubiera querido Ray Bradbury hacer posible en su Marte: un desarrollo que respeta a la Naturaleza, apoyado en tres pilares: el medio ambiente, la economía y la gente.
