¡Soy feliz! El Canal de las Estrellas y Azteca 13 van a transmitir, el domingo 10 de junio, el debate entre candidatos a la Presidencia de la República.
Soy feliz porque esto le va a dar una dimensión al proceso electoral como jamás se había visto en la historia de la televisión mexicana, aunque hay algunos detalles que todavía no me cuadran.
¿Como cuáles? Como la frase “Televisa te escucha” que Emilio Azcárraga hizo circular en Twitter o la manera a través de la cual Ricardo Salinas le dio la noticia a López Obrador.
Jamás nadie dijo: nos equivocamos y esto, en lugar de apagar un fuego, va a provocar un incendio. Ahora, por ejemplo, los maestros le fueron a exigir su propia agenda a Televisa como si de tratara de la Secretaría de Gobernación.
No basta con transmitir un debate, hay mucho qué hacer y no nada más en las áreas de noticias. Es patético el estado de nuestras pantallas y no es suficiente con decir que se escucha, hay que escuchar de verdad.
AMOR CAUTIVO
No, por el amor de Dios, Azteca 13 no pudo haber ido a Venezuela a comprar Lejana como el viento, no pudo haber gastado un dineral en producirla, no le pudo haber puesto Amor cautivo y no la pudo haber estrenado el lunes. ¡No!
¿Por qué? Porque es una telenovela que parte del supuesto de que el secuestro es una fantasía romántica… ¡En un país aterrorizado por los secuestros!
No es un teleteatro didáctico como Lo que callamos las mujeres. No es una serie de denuncia como La promesa. Es una telenovela típica mexicana, un “refrito”, una ilusión.
Obvio, habrá giros en la trama, pero el capítulo uno fue una oda a la privación de la libertad. ¿Quién podría elegir algo así para divertirse? ¿Quién podría elegir algo así para soñar?
Qué importa si el reparto es bueno. Qué importa si la iluminación es increíble. ¡Yo así no juego! Y qué pena porque en ese horario, gracias a A corazón abierto, ya se había logrado algo decente. ¿A poco no?
DOCTOR SIMI AL RESCATE
Hoy, más que nunca, hay que tener cuidado con el tema de los contenidos. Me parece imperdonable la cantidad de irregularidades que usted y yo estamos padeciendo al aire.
Por eso celebro lo que está pasando en los diferentes espacios que Farmacia de Similares tiene en los canales más importantes de nuestra nación.
Estos señores, con una minúscula parte de los presupuestos de Televisa y Azteca, generan más y mejores contenidos que muchas de sus más famosas producciones.
Y esto va desde emisiones para niños hasta entrevistas del más alto nivel o situaciones que todavía me tienen con la boca abierta como la trata de personas.
Mientras que Televisa promueve la pederastia con Pequeños gigantes 2 y Azteca el secuestro con Amor cautivo, Ayudar es vivir, una de las emisiones del Doctor Simi, nos acaba de dar una cátedra de responsabilidad social abordando este tema con profesionalismo e invitadas como Rosi Orozco. ¡Felicidades!
TAMBIÉN WEREVERTUMORRO
¿Qué está pasando? ¿Por qué los jóvenes de 2012 son tan contestatarios? ¿Por qué tienen tan claro su rechazo hacia ciertos políticos? Porque ellos mamaron la realidad de los años 90. Porque ellos crecieron con aquella televisión.
Estos chicos son hijos del asesinato de Colosio, del levantamiento en Chiapas y del error de diciembre, de la primera TV Azteca, del primer Hechos y de Mirada de mujer.
La televisión de los años 90 les enseñó a ser competitivos, a pelear por sus derechos, a no dejarse. Por eso se me hace tan importante tener una buena programación.
Hasta los jóvenes más irreverentes de la actualidad, los que se expresan por internet, como Werevertumorro, están haciendo aportaciones valiosas en términos sociales.
¿Me creería si le dijera que Werevertumorro acaba de abrir un canal en YouTube llamado Mi punto es para dejarle algo a la gente? ¿A usted no se le hace admirable? A mí, sí. Búsquelo. Se sorprenderá.
¡CHANGOS!
Por supuesto, hoy también le voy a escribir de un programa de análisis político. ¿Sabe de cuál? De Mikorte informativo, esa peculiar mesa chacotera que se transmite los domingos por la noche en Cadenatres.
Por si usted no le ha visto, imagínese a tres comunicadores, con disfraces tipo El planeta de los simios, interpretando a extraterrestres recién llegados a México y eternamente sorprendidos con nuestra realidad.
Suena fantástico y, en muchos sentidos, es la cúspide del ingenio pero hay un problema: no se les ha apoyado ni en términos editoriales para que digan cosas iguales a las que dice Brozo ni en términos de programación y producción para que destaquen.
El resultado es un desperdicio monumental que se presta para pésimas interpretaciones, como la que hicieron en The Colbert Report cuando se burlaron de la edecán del IFE.
Apóyenlos, por favor. Nos urge un cambio generacional en este tipo de mesas de análisis. ¿O me equivoco?
