Magic city es, para acabar pronto, como Mad men pero en un contexto turístico y con una enorme ventaja competitiva: el sexo.
Fotos: Archivo
Estamos en Semana Santa y se supone que todo, en la televisión, tendría que ser películas y programas especiales sobre La Biblia, la vida de Cristo y sucursales anexas, pero no.
Nuestros canales más importantes están desatados en una orgía de maravillosos lanzamientos. Si no es una serie en un canal es un proyecto inteligente en otro.
Antes, la queja era que no había opciones. Hoy, hay tantas opciones que el problema es verlas todas, darles seguimiento, encariñarse.
Hoy, por ejemplo, le quiero hacer una recomendación por anticipado, se trata de la nueva serie que el canal Moviecity Premieres va a estrenar este próximo domingo, a las 22:00, en lugar de Spartacus, vengance.
¿Por qué elegí escribirle de esto y no de alguna otra cosa? Porque a lo mejor usted va a salir de viaje y no quisiera que se la perdiera.
Por favor apúntela en su agenda, grábela o vea la manera de amarrarse a las repeticiones porque vale mucho la pena.
Se llama Magic city y, para variar, es una obra de arte. Se trata del primer gran retrato de lo que era la ciudad de Miami entre el 31 de diciembre de 1958 y todo lo que sucedió después, a través de unos personajes particularmente perversos.
A lo mejor usted me pregunta: ¿Y? ¿Qué puede tener de emocionante para un televidente mexicano que le cuenten algo por el estilo?
Que no nada más estamos hablando de una de las ciudad más importantes de los Estados Unidos en donde, casualmente, miles de hispanos han levantado algo parecido a una capital latinoamericana.
Esta historia tiene que ver con la transformación de una ciudad en potencia turística, con la Revolución Cubana enfrente, con el tema John F. Kennedy atrás, con la CIA por un lado, con el crimen organizado por el otro.
Y a esto agréguele varios secretos empresariales, inmensos personajes con tormentosos conflictos personales, el rollo político y una recreación de la época como para levantarle un monumento a estos señores.
Magic city es, para acabar pronto, como Mad men pero en un contexto turístico y con una enorme ventaja competitiva: el sexo.
No es lo mismo ver a los publicistas de Nueva York emborrachándose con sus clientes entre sacos, corbatas y abrigos que tener estos cuerpos perfectos, de hombres y mujeres, de todas las edades, dándole rienda suelta al placer bajo los rayos del sol de Florida.
He visto mucho de este material y me tiene con la boca abierta porque no me cabe en la cabeza que hayan detenido la bulliciosa vida de algunos de los barrios más modernos y más escandalosos de Miami para recrear, a ese nivel, un lugar que, definitivamente, ya no existe.
Además, es tan impresionante el manejo de los espacios, de los carros, de la ropa y de la manera como la gente comía, bebía y tenía relaciones en aquellos tiempos que uno, invariablemente, cae rendido y quiere ver más.
Magic city es un trabajo de la casa productora STARZ y lo tenemos que celebrar porque representa un muy valioso ejercicio de diversificación de estilos y de contenidos.
STARZ es la misma compañía de Spartacus, la misma de Camelot, y nada que ver entre el Imperio Romano o entre la Edad Media y este nuevo universo.
Y no nada más hablo de los escenarios, hablo de la manera de contar la historia, de apostarle a una televisión premium más premium, de aspirar a más.
Y qué detallazo el de Moviecity Premieres de integrarla a su programación porque si la juntamos con Lynch (donde acabamos de ver un capitulazo divino con Jesús Ochoa), créame, poco a poco se termina de construir algo muy pero muy atractivo.
Luche por ver Magic city este domingo a las 22:00 y, por extraño que le suene, luche por ver hoy Alta definición por Proyecto 40.
Discúlpeme que abra un espacio en mi propia columna para mencionarle esto pero es que acaba de suceder, viene con poca promoción y necesito de su ayuda.
A partir de hoy y sólo durante tres semanas, Alta definición, mi programa de crítica de televisión en televisión, se va a repetir los martes a las 22:00.
A lo mejor para usted no significa nada, pero para mí significa mucho porque somos una emisión incómoda y el hecho de que nos abran este espacio, aunque sólo sea por tan pocas semanas, nos da la posibilidad de llegar a más gente, a otra gente, a la que no está en su casa en nuestro horario tradicional de los sábados a las 20:00.
Ayúdeme a que funcione, mírelo, recomiéndelo y, si puede, al mismo tiempo, como ya es tradición, twitee conmigo. Se pone muy sabrosa la interacción a través de las redes sociales.
Y si no tiene acceso a Proyecto 40 porque vive en otra ciudad o porque su compañía de cable o de antena no cuenta con la señal, métase a esa hora a www.proyecto40.tv
Ahí nos vamos a ver en directo y vamos a poder criticar sin importar intereses, sin importar televisoras. Lo espero esta noche en Proyecto 40. Le va a gustar.
