


El jueves por la noche estaba muy quitado de la pena haciendo mis monitoreos regulares cuando, de repente, sin que ni remotamente me lo hubiera imaginado, los conductores de “Campañeando” anunciaron algo raro.
¿Qué? Según yo, que iban a dejar de hacer ese programa de televisión en respeto al tema del período de intercampañas y que después de 45 días iban a regresar.
Aclaro lo de según yo porque así, como televidente regular, sin consultar a nadie, no me quedó claro si estaban haciendo un chiste, si estaban enojados, si estaban aventando alguna pedrada o si se estaban despidiendo para siempre.
Todo fue demasiado extraño, repentino, sospechoso, desagradable, un escándalo apenas comparable a los problemas entre Azteca y las cableras, un error imperdonable.
“Campañeando” era una especie de “Ventaneando” pero aplicado al universo político.
Comenzó muchísimo antes de las precampañas rumbo a las elecciones presidenciales del próximo mes de julio y aunque pasó por diferentes ajustes y etapas, era un programa divertido.
Por lo que entendí viéndolo, lo que hacían Mónica Garza, Carolina Rocha, Vicente Gálvez y su equipo de trabajo era tomar las notas de la fuente política del día y desmenuzarlas con humor.
Estaba programado del nabo como relleno de un sándwich infumable ente “Buenas noticias” y “Los protagonistas”, pero a pesar de eso se aventó algunas buenas puntadas y mostró algunos recursos que jamás olvidaré como banderas gay, osos de peluche y cementerios de juguete.
Creo que era el programa más vigilado de Azteca 13 porque a pesar de que tenía todo para verdaderamente aniquilar a cualquier político que le pusieran enfrente, jamás lo hizo a diferencia de enemil producciones de chorrocientosmil canales abiertos y de paga.
El caso es que el jueves anunciaron su retiro, su receso o vaya usted a saber qué y yo todavía estoy echando espuma por la boca. No lo puedo creer.
¿Cómo fue que a Azteca se le ocurrió detener ese programa de televisión y, peor tantito, cómo fue que se atrevió a utilizar al período de intercampañas y al IFE como pretexto?
¿Cuál era la intensión? ¿Que la gente dijera: ¡maldito IFE, no se vale!? ¿Que el público se volcara en quejas suplicando por su regreso? ¿Castigar a alguien?
¿No es demasiada inocencia? ¿No es demasiada soberbia? ¿No es demasiada truculencia?
“Campañeando” debería seguir al aire exactamente con el mismo espíritu con el que comenzó porque jamás fue un espectáculo ni de campañas ni de precampañas.
Y en el remoto caso de que hubiera tenido que limitar alguno de sus contenidos, pues hubiera encontrado otros.
“Campañear” no sólo tiene que ver con los partidos políticos, tiene que ver con todo. ¡Con todo!
Mejor hubieran dicho que el proyecto fracasó como han fracasado muchos otros y pues, ni modo, a lo que sigue. Esto fue una traición gravísima para la audiencia de la televisora del Ajusco.
¿Cuántos meses le costó a “Campañeando” posicionar su espacio, hacerse de un público, de un prestigio y crear hábito? ¡Y todo para qué! Para tirarlo a la basura de un día para otro.
¿Sabe usted todo lo que le va a costar a esos señores volver a construir un espacio en la televisión abierta nacional? En 45 días van a tener que volver a comenzar de cero. ¡Qué flojera!
Pero lo peor de esta historia es la lectura entre líneas. Si “Campañeando” se fue por el tema del IFE es porque en realidad no era lo que parecía, era porque se trataba de un negocio disfrazado, porque ahí se compraban comentarios, porque ahí se perseguían dobles intenciones.
¡Pues no dicen que explicación no pedida, acusación manifiesta! Los señores de Azteca Noticias solitos se metieron la pata y solitos se acusaron de atentar contra la ley electoral.
Porque eso del respeto y la precaución, después de analizar cualquier espacio noticioso de la televisora del Ajusco con tantísimas campañas orquestadas para tantísimos intereses tan distintos, no se lo cree nadie.
Hoy más que nunca los departamentos de noticias y los programas de análisis político de toda la televisión mexicana tienen que demostrar quién es quién.
Es como si Televisa anunciara que va a cancelar “Tercer grado”, como si Once TV México dejara de transmitir su magnífica barra “Espacio de análisis”, como si TV UNAM retirara “Observatorio 2012”.
Como si Conaculta Canal 22 decidiera ya no pasar sus “Reflexiones sobre la democracia en México”, como si Efekto TV, ForoTV, Milenio Televisión y Proyecto 40 estuvieran teniendo cancelaciones masivas.
¡Pues claro que no! El momento para hablar de esto es hoy y retirarse es tan cobarde como si “Ventaneando” se hubiera ido después de los conflictos legales que tuvo a finales de los años 90.
Está comprometido y quién, no. Aquí es cuando uno se termina de fascinar o de decepcionar. ¿O usted qué opina?
