Jamás se había escrito un retrato tan más picante y tan más completo de una de las figuras más controversiales del momento. En Las mujeres de Peña Nieto, el libro de Alberto Tavira, hasta su hija, la de “la prole”, aparece.
Ilustración: Mario Fuantos
Está muy bueno el chisme del precandidato del PRI a la Presidencia de la República en Las mujeres de Peña Nieto, el libro de Alberto Tavira en editorial Océano que acaba de salir a la venta.
¿Por qué? Porque habla de todo, desde el nacimiento de este señor hasta de los hijos que tuvo fuera del matrimonio, la historia de su copete, sus gustos musicales y tres o cuatro historias de terror.
Jamás se había escrito un retrato tan más picante y tan más completo de una de las figuras más controversiales del momento. Hasta su hija, la de “la prole”, aparece.
Y no, no es una biografía autorizada, un plagio de algún otro texto o una sutil estrategia para apoyarlo o destruirlo, es un magnífico ejercicio de periodismo rosa.
Alberto Tavira es uno de los mejores periodistas del corazón que tenemos en México, si no es que el mejor, y devorar este libro es un deleite porque no sólo trae muy buena información, está muy sabroso, muy bien escrito.
Uno lo comienza a leer y ya no para hasta terminarlo. Me encanta y no me podía quedar con las ganas de recomendárselo en este fin de semana, donde todo parece ser amargura en el universo periodístico nacional.
¿Qué es exactamente Las mujeres de Peña Nieto? Digamos que la vida y obra del ex gobernador del Estado de México, pero planteada a través de sus mujeres.
¿Qué mujeres? Su mamá, sus hermanas, sus esposas, sus amantes y sus hijas.
¿A qué me refiero cuando le digo que planteado a través de ellas? A que Alberto fue y entrevistó a estas personas, y a muchas otras más, y que el resultado es impresionante.
No es lo mismo que aparezca un señor afirmando, por ejemplo, que Enrique Peña Nieto le llevó serenata a Rebecca Solano a que la mismísima Rebecca nos cuente, con pelos y señales, cómo fue que el precandidato la buscó, la conquistó y la botó.
¡Guau! ¡Eso es poder de seducción, no tonterías! ¡Eso es saber enloquecer a una mujer! ¡Llevarla del cielo al infierno! ¡Cualquier película de Hollywood se queda tarada al lado de esos arrebatos amorosos!
Obviamente este relato se va poniendo delicado en la medida en que se va metiendo con los grandes enigmas que rodean a don Enrique, como la muerte de su primera esposa, Mónica Pretelini, y sus infidelidades.
¿Por qué es importante enterarse de estas cuestiones si, se supone, lo único que nos debería interesar de Enrique Peña Nieto son sus obras, sus ideas y sus propuestas?
Es importante porque la unión de todas estas cuestiones es la que nos va a permitir descubrir quién es este personaje en realidad, porque entendiendo sus emociones vamos a entender cómo es que toma decisiones, cómo es que se va a desempeñar si nos llega a gobernar.
Y porque, como le he dicho en infinidad de ocasiones, en política, como en todo, pesan más los sentimientos que las razones, las historia de amor que los proyectos de gobierno, los ejemplos de buena paternidad que los informes de resultados.
¿Qué va a pasar con don Enrique después de esto? ¿Le digo la verdad? Puras cosas buenas.
¿Por qué si se supone que muchas de las situaciones que ahí se plantean son tremendas? Porque después de Las mujeres de Peña Nieto el precandidato del PRI queda completamente transparente ante la opinión pública.
Transparente con sus defectos, pero transparente también con sus virtudes, y la clave del éxito en este momento, aquí y en China, no es la perfección, es la transparencia.
Peña Nieto ya no es sólo un político, ya no es sólo una estrella, ya no es sólo un galán. Ahora es un ser humano de tiempo completo y eso lo vuelve todavía más atractivo, más interesante.
¿Cuántas figuras públicas pueden presumir de ser conocidas a este nivel? ¿A la hora de elegir, a quién va a decir usted que conoce mejor? ¿A quién?
Qué gran acierto el de las personas que cooperaron para la publicación de este libro y qué gran tino el de Alberto Tavira, porque yo soy uno de los más convencidos de que urge reivindicar al periodismo del corazón en el México del siglo XXI.
Ni los políticos, ni las luminarias ni usted ni yo nos podemos seguir manejando como nos manejábamos hace 20 años, lo privado y lo público ya se fusionaron y sólo los que tengan el valor de admitirlo y explotarlo serán capaces de llegar a un siguiente nivel.
Lea Las mujeres de Peña Nieto, le va a gustar. Es buen chisme.
¡Atrévase a opinar!
