Todo Estados Unidos, y el mundo, seguirá no sólo con expectación qué sello imprime el nuevo presidente con su política a la historia. Como primera "First Family" negra, además de aparentemente armónica y feliz, los Obama también son un ejemplo de avance social.
Washington.- La opinión de Sasha se supo antes de la victoria de su padre. "Sería genial vivir en la Casa Blanca", dijo la hija de siete años del presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama.
Ahora la pequeña podrá saber si tenía razón. A partir del martes vivirá en Pennsylvania Avenue, en una residencia de 132 habitaciones con piscina, cine, canchas de tenis y bolos, y donde el futuro presidente quiere hacer una de baloncesto.
Todo Estados Unidos, y el mundo, seguirá no sólo con expectación qué sello imprime el nuevo presidente con su política a la historia. Como primera "First Family" negra, además de aparentemente armónica y feliz, los Obama también son un ejemplo de avance social.
Según amigos, ellos son totalmente conscientes de que todo lo que digan y hagan, cómo se vistan, qué coman y qué perro tengan tendrá un valor simbólico y cultural y será seguido con especial fascinación.
"Los Obama transmitirán una nueva imagen de familias negras, que usualmente son representadas como destrozadas y sin amor", escribe Gerrie Summer de la revista "Today's Black Women". Michelle y Barack Obama inspiran a las parejas para ser mejores padres y compañeros, "simplemente cuando uno observa cómo se tratan unos a otros en esta familia".
El sólo hecho de que por primera vez desde Amy Carter haya nuevamente dos niñas pequeñas corriendo por los salones promete una brisa de aire fresco en la residencia presidencial. Sasha y su hermana Malia, de 10 años, asisten desde comienzos de enero a la famosa escuela cuáquera privada "Sidwell Friends".
La madre y esposa Michelle, que el 17 de enero cumple 45 años, siempre recalcó que su primer trabajo seguirá siendo ser "First Mommy", y que hará todo lo posible para que las dos niñas sigan con los pies en la tierra y puedan crecer de la manera más normal posible. "Las niñas son nuestro mundo".
Para mantener esa normalidad de las pequeñas es posible que, tal como ha sido hasta ahora, deban hacer sus camas, a pesar de la presencia de un personal de servicio de 100 personas del que dispone la primera dama, desde los 25 cocineros hasta choferes, estilistas de vestuario y hasta floristas propias para la decoración diaria de los salones.
Por ahora los Obama no han dicho si aumentarán la paga semanal de un dólar que dan a las niñas. Según amigos, probablemente continuará la estricta costumbre de irse a dormir a las 20:00 horas, con excepción de los usuales "pijama partys" nocturnos con las amigas de Sasha y Malia.
Eso probablemente seguirá también en la Casa Blanca, citó el "New York Times" a Verna Williams, una amiga de muchos años de Michelle.
Williams opina que los Obama no crearán un nuevo "mundo social" en Washington. En vez de ello, se cree que más bien traerán a la capital federal parte de su vida de Chicago, incluida la suegra de Barack. Por ahora la madre de Michelle, Marian Robinson, también se mudará a la Casa Blanca.
La nueva primera dama tiene su propio presupuesto para cambiar la decoración. Un catálogo de muebles de la Casa Blanca permitió escoger a los Obama lo que querían. Michelle también puede elegir la porcelana oficial para los banquetes y su marido el escritorio para la Oficina Oval. Obama escogió la misma pieza que John F. Kennedy, que según informes de prensa es un antiguo regalo de la reina Victoria de 1880. Lo que no se sabe aún es cuál será el "primer perro" prometido a las niñas.
Una vez que las pequeñas se hayan aclimatado, Michelle Obama quiere dedicarse a sus labores de primera dama. Una de sus preocupaciones son las familias con padres que trabajan. Además cumplirá un sueño familiar: Los Obama podrán cenar juntos casi siempre durante los próximos cuatro años, algo que era excepcional en el pasado.
Links:
[1] http://www.milenio.com/node/147427
[2] http://milenio.disqus.com/?url=ref