"Se han tejido muchas historias, la mayoría de ellas negativas, pero solo cumplimos un rol por el que nos pagan entre mil y mil 200 dólares mensuales, una cifra impensable de ganar en Perú", indicó Juan Carlos, un ex soldado experto en "blindar" instalaciones.
Lima.- Especialistas peruanos en tácticas de seguridad contraterroristas que aportan su experiencia militar en Irak, donde realizan labores de seguridad en la denominada "Zona verde", rechazaron hoy ser "mercenarios".
Fuentes consultadas por Notimex que pidieron no ser identificadas, aclararon que no es un "trabajo sucio" el que realizan, "ni se trata de ir a asesinar personas, sino dar seguridad a instalaciones y a los mismos militares norteamericanos cuando descansan".
"Se han tejido muchas historias, la mayoría de ellas negativas, pero solo cumplimos un rol por el que nos pagan entre mil y mil 200 dólares mensuales, una cifra impensable de ganar en Perú", indicó Juan Carlos, un ex soldado experto en "blindar" instalaciones.
Entrevistado en un vetusto edificio de la calle Matute, en el populoso barrio de La Victoria, "Juanca", como se hace llamar, dijo que el reclutamiento local lo realizan las empresas Delfion Internacional y Gestión de Seguridad Sociedad Anónima Cerrada.
"No contratan improvisados porque el riesgo es grande y nuestra función es el de seguridad privada y no mercenarios como nos muestra algún tipo de prensa europea o norteamericana", señaló este militar que participó en operaciones contrasubversivas en la selva peruana.
"Roberto", desactivador de minas, confesó que tuvo mala experiencia en su viaje a Irak porque recibía mala comida y aseguró que fue engañado, ya que inicialmente le dijeron que haría labores de seguridad en la "Zona verde", pero tuvo que enfrentarse a iraquíes.
Originario del poblado Moyobamba, en la selva de Perú, "Roberto" señaló que aunque ganaba bien cuando pudo pidió ser regresado a Lima "porque mi vida vale más que mil dólares y soy la única persona que le queda a mis padres que ya están ancianos".
El aparentemente rudo militar se doblega al recordar que en más de alguna ocasión sintió miedo de perder la vida y regresar a Lima en una bolsa de plástico. "Allá, en Irak, no tienes opciones o matas o te matan", añadió.
El, quien junto a otros compañeros que siguen en Irak vigilaba el perímetro de la Zona Verde, en el centro de Bagdad, donde están las embajadas de Estados Unidos y Gran Bretaña, dijo que en ocasiones participó en labores de "rastrillaje" (persecución) a terroristas.
Nuestra función, dijo, consiste en labores de vigilancia y recorrido de los perímetros de seguridad en zonas donde descansan los Marines y garantizar que no les pase nada a las embajadas lo que permite a las tropas de Estados Unidos no distraerse y combatir a Al Qaeda.
El último contingente de 400 peruanos viajó el 8 de noviembre a Bagdad bajo un manto de silencio tras firmar un documento en el que eximen de responsabilidad a la corporación estadunidense "Triple Canopy", y el compromiso de no revelar detalles de las operaciones.
El presidente del Consejo de Ministros de Perú, Yehude Simon, dijo este fin de semana a Notimex que investigará las supuestas irregularidades y violaciones a las leyes laborales de que son objeto los peruanos que viajan a Irak.
"Voy a investigar el asunto y luego le daré una respuesta", señaló de forma escueta al mostrarse sorprendido por el tema y la situación que viven los peruanos en el país árabe y adelantó que se verificará la forma de trabajo que en opinión de expertos es la de mercenarios.
Algunos peruanos, como Lucio Serrano Huamán, han muerto en Irak, pero la empresa que lo contrató negó que su deceso sea producto de una negligencia en las operaciones de seguridad que desarrollaba, aunque el consorcio no informó las circunstancias en que pereció.
Datos de la Organización de las Naciones Unidas revelan que en Irak hay unos 50 mil mercenarios de diversos países, lo cual constituye la segunda fuerza militar después de las tropas de Estados Unidos acantonadas en Irak.
Militarmente al no estar sujeto a las leyes de la guerra por no ser miembro efectivo de una fuerza armada nacional, los mercenarios pueden realizar acciones violatorias de los derechos humanos tales como capturas ilegales, torturas y asesinatos indiscriminados.
Esta no es la primera vez que Perú aporta "mano de obra militar" en un conflicto armado, ya que ex militares han ido a Nicaragua y El Salvador y cuando se inicio el Plan Colombia, medio millar de peruanos fueron para entrenamiento y tareas de inteligencia.
La colombiana Amada Benavides, presidenta-relatora del grupo de trabajo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre la utilización de mercenarios como forma de violar los derechos humanos, dijo que realizan inspecciones en Chile, Colombia y Perú.
La actividad de mercenarios está proscrita por la ley internacional, pero el contratista no está proscrito ya que la legislación no los alcanza y por tanto es difícil darle seguimiento a las violaciones a los derechos humanos de los militares reclutados.
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