Flotilla de barcos localiza con hidrófonos submarinos el estado que guarda el animal.
Monterrey, NL.- Bajo las aguas del Mar de Cortés, una malla de micrófonos submarinos ha permitido a una flotilla de barcos estimar el estado que guarda la vaquita marina, el mamífero marino más amenazado del mundo.
Rex Dalton escribió en la edición de esta semana de Nature que el arreglo electrónico permitió seguir la huella a las escasas vaquitas que quedan: estimaron su población en apenas 150 ejemplares.
“La investigación, completada esta semana, podría ayudar a las autoridades a evitar que las últimas vaquitas se conviertan en pesca incidental”, apuntó Dalton. En la jerga marina, pesca incidental es la que se captura en las redes sin ser la especie meta, y es una de las amenazas más serias para la supervivencia de este mamífero.
La vaquita marina, Phocoena sinus, está en el lugar 78 de la lista de mamíferos que publica la organización EDGE (Evolutivamente Únicos y Globalmente Amenazados). Es una pequeña marsopa que puede llegar a medir metro y medio de largo y pesa unos 50 kilos.
Según EDGE, “con las mortalidades anuales actuales estimadas en unas 40 vaquitas por año, se requiere acción inmediata para salvar de la extinción a esta especie”.
El equipo que terminó de montar el arreglo de hidrófonos espera establecer una red de boyas para demarcar una enorme reserva que pueda servir de modelo de conservación de marsopas en el mundo.
Dalton explica que la situación no ha sido fácil. “Las autoridades han tratado de proteger a la vaquita comprando esquifes de pesca, pero los pescadores regresan”.
Hace 11 años, un conteo visual estimó que quedaban alrededor de 600 marsopas de esta especie. Pero en los últimos tres años, los investigadores han usado un yate adaptado como laboratorio acústico y han seguido la firma en sonar de las vaquitas. Al hacerlo, se han dado cuenta que los ecos de este mamífero siguen bajando dramáticamente.
La nota de Dalton explica que para este conteo, los investigadores instalaron cuatro tipos distintos de micrófonos. Había uno que era arrastrado detrás de los barcos siguiendo líneas específicas.
Otros micrófonos autónomos, a base de baterías, se envolvían en tubos de plástico y se les agregaba lastre para fijarlos al suelo marino. Su posición se marcaba con boyas.
Cada dos semanas, los tripulantes del crucero mexicano Koi Poi recuperaban los hidrófonos, tras lo cual Armando Jaramillo y Gustavo Cárdenas, colegas de Rojas Bracho, descargaban los registros a una computadora y luego volvían a instalar los hidrófonos.
Los datos recabados se enviaban por correo a instituciones de análisis en Japón, el Reino Unido o La Jolla, en California.
Micrófonos de este tipo ya se montaron también en el Yangtzé, el río de China donde hace dos años se declaró el delfín de río, baiji o Lipotes vexillifer, como probablemente extinto.
“Y este mismo mes, Akamatsu los instaló en un reservorio detrás de una presa en el río Ganges, en la India, para contar al amenazado delfín del Ganges, Platanista gangetica”.
Dalton reconoció que incluso con el monitoreo instalado, las poblaciones de vaquitas ya son tan pequeñas que también podrían desaparecer del mapa.
Los primeros resultados del nuevo conteo podrían presentarse en una conferencia a principios de 2009.
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