"El primer ministro debe excusarse. Cada día que pasa al frente del gobierno está de más, porque no tiene la fuerza moral ni pública para tomar decisiones", dijo la diputada del partido de izquierdas Meretz, Zehava Galón.
Jerusalén.- La clase política israelí expresó en las últimas horas su opinión de que el primer ministro, Ehud Olmert, debe dejar el cargo que ocupa tras ser convocado el miércoles ante la Fiscalía a dar explicaciones por sospechas de corrupción.
"El primer ministro debe excusarse. Cada día que pasa al frente del gobierno está de más, porque no tiene la fuerza moral ni pública para tomar decisiones", dijo la diputada del partido de izquierdas Meretz, Zehava Galón.
Desde la derecha, Yuval Steinintz, del partido Likud, que "Olmert deja un tierra destrozada", y su compañera Limor Livnat, expresó que "no se ven comprometidos a respetar ningún acuerdo de este gobierno inmoral y corrupto", al pedir también que dé por finalizada sus funciones antes de las elecciones del 10 de febrero.
La voces para que Olmert dimita crecieron de sobremanera desde la noche del miércoles, cuando el asesor legal del Gobierno, Meni Mazoz, le convocó a una audiencia para explicar sus actos en un escándalo de estafa al estado y a organizaciones y ministerios.
"El asesor legal del Gobierno sopesa su procesamiento bajo sospecha de haber cometido distintos delitos y que del que es supuestamente responsable en el conocido como Caso Rishon Tours", informó a última hora de ayer el Ministerio de Justicia, destacando que antes de decidir se entrevistará con él.
El caso "Rishon Tours" consiste básicamente en haber estafado a organismos y ministerios para que pagarán los mismos viajes oficiales que hacía como alcalde de Jerusalén, entre 1993 y 2003, y como ministro de Industria y Comercio, entre 2003 y 2005.
La aparente estafa la realizaba en complicidad con la agencia de turismo Rishon Tours, que expedía facturas originales a varias organizaciones públicas y con los excedentes de capital autofinanciaba las excursiones y viajes privados de la familia de Olmert.
Este y otros casos impulsaron la salida de Olmert del gobierno en el mes de septiembre, aunque debió permanecer en funciones porque la candidata que debía asumirlas, la canciller Livni, pidió adelantar las elecciones generales para no tener que aliarse con el partido religioso Shas.
Con la fecha de los comicios fijada en el 10 de febrero de 2009, y oficialmente dimitido el primer ministro, se desconoce que ocurrirá si Mazoz decide procesar a Olmert antes de esa fecha, aunque se cree improbable por razones de tiempo.
Frente a las demandas de políticos de que abandone el cargo, Mazoz respondió que ya no se trata de una cuestión "jurídica" sino "pública", porque habiendo concretado la dimisión no es su papel entrometerse en cuestiones políticas.
La ley sólo exige al primer ministro de Israel dimitir si es declarado culpable en tribunales, pero es norma que dimita antes de ser procesado. Olmert lo hizo incluso antes porque desde su propio partido, Kadima, se temía la pérdida del gobierno.
La presidenta del partido, Livni, convocó para hoy una reunión de emergencia con los otros dirigentes para estudiar como atajar el nuevo problema, y no perder votantes en el camino hasta las elecciones del 10 de febrero.
Los asesores de la canciller, que aspira a ser primera ministra, le dijeron salir públicamente con el pedido de que Olmert se "excuse" de sus funciones, un mecanismo generalmente aplicado para enfermedad o inhabilitación de un mandatario.
Pero se trata del único que existe una vez que ya ha dimitido el gobernante, si es que Kadima le exige que se aparte del gobierno de transición que dirige desde que dimitió.
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