Así vivíamos (y convivíamos) en 1994

Hace 20 años México pasaba por un levantamiento, la entrada en vigor del TLC, la llegada de otra televisora y un poco de grunge mezclado con 'La Culebra' y 'La papa sin cátsup' de Gloria Trevi.
Hace 20 años pasaba esto en el país
Hace 20 años pasaba esto en el país (Especial)

Ciudad de México

El 1 de enero de 1994 entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y el Ejército de Liberación Nacional alzaba las armas para decir ¡Ya basta! En su primera declaración de la selva Lacandona, el EZLN llamaba al pueblo de México a levantarse en armas para liberar al país "de una dictadura de más de 70 años encabezada por una camarilla de traidores que representan a los grupos más conservadores y vendepatrias".

México acabó de acuñar su nueva moneda, el nuevo peso era más pequeño en valor y tamaño. Los domingos que los padres daban a sus hijos eran en billetes de 10 pesos que tenían impresa la cara de Emiliano Zapata.

En un medio de un clima político agitado, las amas de casa encendían el televisor para disfrutar los melodramas del momento. Erik Estrada se debatía entre dos mujeres complicadas, cada noche dudaba a cuál de ellas subir a su tráiler y llevarla a comer un helado a la Alameda, y Thalía, la cenicienta del mar, llenaba la pantalla con lágrimas falsas y clichés amorosos como Marimar.

En las noches los mexicanos prendían la televisión para ver a Jacobo Zabludovsky en el ya para entonces viejo noticiario 24 Horas. Por las mañanas Guillermo Ortega conducía Al despertar. La nueva cadena de televisión, Azteca Trece, antes Imevisión, tenía una nueva oferta con su noticiero presentado por el joven Javier Alatorre.

Los domingos familiares se repartían entre la misa de las 10, el futbol y por la noche Siempre en Domingo, que presentaba a los cantantes de moda. Alejandra Guzmán cantaba Míralo, míralo. Gloria Trevi los hits de su tercer disco, La papa sin cátsup y hacía como que contaba el recuento de los daños. Una chica méxico-americana era la reina de la radio. El Amor Prohibido de Selena se extendía a la TV.

Esporádicamente los grupos de rock en español aparecían en televisión. En abril de ese 94 Caifanes editaría su último álbum de estudio, El nervio del volcán. El rock seguía casi relegado a la clandestinidad, Rockotitlán se mantenía como uno de los pocos foros abiertos al otro México.

Los jóvenes, cada quien según sus gustos y sus cartera, pasaban los fines de semana en discotecas del sur de la cuidad como el News en El Pedregal, Tiffany´s en Insurgentes o Sixties en la Condesa. La plaza de moda era el Centro Comercial Coyoacán, Perisur seguía siendo el centro de compras de los fresas y Pericoapa el lugar donde se conseguía la fayuca.

En la cancha, un modesto equipo de Guadalajara robaba la liga. Los Tecos de la UAG se mostraban implacables a la hora de llegar al área chica y definir. El equipo dirigido por Víctor Manuel Vucetich, derrochaba talento con jugadores como Osmar Donizete y Javier Hernández Gutiérrez, padre del "Chicharito".

1994 fue año mundialista, desde entonces la selección mexicana soñaba con matar al dragón llamado "el maldito quinto partido". El Tri ilusionaba a propios y extraños, pues apenas un año antes, contra todos los pronósticos y los árbitros de Conmebol, se hizo del subcampeonato de la Copa América. El 5 de julio del 94, los sueños y la fe en la selección nacional se destruían con su eliminación a manos de la Bulgaria de Hristo Stoichkov.

El 21 de marzo en la entrega de los premios Oscar la gran triunfadora de la noche fue La lista de Schindler, dirigida Steven Spielberg. Muchas de las películas nominadas en esa edición de los Oscar se exhibían en las todavía enormes salas de cine mexicanas. Las salas de la Compañía Operadora de Teatros S.A. de C.V. vivían sus últimos días.

Una de las pocas cintas mexicanas que daba la pelea por el cine nacional era Dama de noche, protagonizada por la cantante Cecilia Toussaint y Rafael Sánchez Navarro. La cartelera se completaba con En el Nombre del Padre, Carlito's Way, El Piano, La edad de la inocencia; la Cineteca Nacional daba BartonFink.

El transporte en la capital estaba ahora en las manos de los microbuses que mantenían la tarifa de un peso. Los taxis eran de dos colores: anaranjados y amarillos. La ruta 100 estaba en su último año de operación, sus camiones se arrastraban por el asfalto, ya desde entonces transportaban a miles de personas a los nuevos y mal trazados barrios pobres de la ciudad, muchos trepados en cerros más allá de Pantitlán, Ciudad Neza, y las cañadas de Mixcoac.

En 1994 ir de Tasqueña a Cuatro Caminos, o de C.U. a Indios Verdes, costaba 40 centavos. La nueva línea del metro era la 8, y corría de Constitución de 1917 a Garibaldi, para su construcción el eje Central de la Capital estuvo cerrado a la circulación por mucho tiempo.

El gadget del momento eran los Walkmans que reproducían cassettes que los jóvenes grababan directo de Rock 101. Las camisas de franela, el pelo largo, clara influencia del grunge estaban de moda entre los jóvenes alternativos. Los estertores de la generación X coreaban a Nirvana mientras Kurt Cobain se fugaba al bosque para aparecer muerto los primeros días de abril.

El día que mataron a Colosio por el canal 7 pasaban el capítulo de Los Simpson donde Bart, Martin y Milhouse perdían la razón por el número uno del cómic "El Hombre Radioactivo".

La tarde del 23 de marzo de 1994 un grupo musical que apenas despuntaba en la radio vería, con consternación, la consumación de su éxito. La imagen recorrería todos los noticieros del país. Luis Donaldo Colosio se abría paso con dificultad entre los asistentes a su mitin de campaña, cuando un individuo llegó hasta él y jaló el gatillo: atrás sonaba la canción "La Culebra", un cover a Benny Moré interpretado por la Banda Machos.