Violencia impacta la elección en Tamaulipas: CIDAC

El Centro de Investigación y Desarrollo, organismo no gubernamental, señala que en Tamaulipas puede haber una caída en el número de electores que acuden a las urnas.
La logística del órgano electoral avanza para que el 5 de junio, los tamaulipecos puedan acudir a votar.
La logística del órgano electoral avanza para que el 5 de junio, los tamaulipecos puedan acudir a votar. (Yazmín Sánchez)

Tampico

La violencia tiene un impacto significativo en el comportamiento de los electores y genera comicios poco competitivos, advirtieron investigadores del Centro de Investigación y Desarrollo (CIDAC) al analizar el caso Tamaulipas.

En su estudio "Hoy la violencia también vota", el organismo señala que la caída en la participación electoral es una de las consecuencias más evidentes de la criminalidad.

"Esto se debe a que, por un lado, el día de los comicios puede tener lugar mayor violencia como resultado de la lucha política o del propio crimen organizado que busca antagonizar al estado", se apunta.

El informe, de la autoría de Eréndira Cuevas, Carlos De la Rosa, Ximena López, Mireya Moreno, Jorge Ramírez y Rafael Vega, y coordinado por Mariana Meza, expone que el incremento de la inseguridad da lugar a una erosión de la confianza de los ciudadanos hacia las instituciones y autoridades vulnerando el vínculo entre la ciudadanía y los gobernantes y, por ende, inhibiendo los incentivos a ejercer el voto. El documento reitera que la violencia afecta los niveles de participación de la ciudadanía.

Afirma que "cada agresión registrada hacia algún candidato disminuye la tasa de participación electoral en un punto porcentual". Asevera que la evidencia empírica en Tamaulipas confirma los hallazgos en este sentido.

Se indica que la tasa de participación para la elección de gobernador en 2010, tuvo una variación considerable entre los municipios de alto riesgo y el resto del estado, exhibiendo niveles de 51 y 61%, respectivamente.

"En este sentido, si bien no se puede afirmar una causalidad directa entre la violencia y la baja participación electoral, es pertinente resaltar las diferencias en el comportamiento de los ciudadanos, al menos en lo que se refiere a su voluntad de ir a votar el día de la elección".

El análisis concluye que más allá del resultado específico de los comicios, la inseguridad en las elecciones "tiene el peligro de minar la credibilidad y la legitimidad de los ganadores". Subraya que el riesgo de esta situación va más allá de lo que pase el 5 de junio, y va más allá de Tamaulipas.

"Si se continúa por este camino, se corre el riesgo de que la violencia no sólo termine por definir el resultado electoral, sino que también decida agendas de política pública y de gobierno".

Aunado a esto, concluye que si la inseguridad sigue disuadiendo la participación electoral, este equilibrio se reforzará a lo largo del tiempo, y finalmente podría perderse "de la manera más sutil la libertad primaria de la democracia: la capacidad real de elegir y ser elegido para un cargo público".

Agrega que durante el proceso electoral actual la presencia de los grupos de la delincuencia organizada ha logrado limitar el espectro de competencia y el número de alternativas disponibles para los electores.

"Hoy en día, ha provocado que en varios municipios haya una ausencia total de candidatos. Asimismo, de acuerdo al Instituto Electoral de Tamaulipas, al menos 56 candidatos a presidentes municipales, regidores y sus suplentes, han renunciado a participar en la elección debido a presiones o por motivos personales. Entre éstos destacan las renuncias de los candidatos del PRI y PRD en municipios como Hidalgo, Villagrán, Mainero; Camargo, Mier, Díaz Ordaz y Miguel Alemán", expone.

Los analistas expresan que el hecho de que un partido deje de postular a alguien tiene un enorme impacto para los electores.

"Antes que nada, hay una afectación en la calidad de la elección provocada por la disminución de competencia real entre los partidos".

Puntualizan que esto no sólo disminuye el número de alternativas, sino que inclusive puede reducir también la calidad de las propuestas de política pública de los candidatos en cuestión, y más adelante podría limitar la habilidad de gobernar de las distintas administraciones.

"Más allá de las acusaciones entre los candidatos y el juego político entre competidores, es pertinente dimensionar las consecuencias que tiene la violencia en el plano electoral. En primer lugar, existe un efecto de disuasión y autoselección entre diversos candidatos, lo cual termina por minar la competitividad de las elecciones".

Refiere que la incidencia de la criminalidad, así como los altos niveles de inseguridad, limitan o reducen el número de candidatos que se atreven a competir e incluso incrementan la probabilidad de que candidatos ya registrados prefieran renunciar durante el proceso electoral.