Karina no pudo sentarse en 14 días luego de una violación tumultuaria

En 'giros negros' como el Cadillac hay instaladas cámaras en los privados, por lo que policías y hasta jueces son invitados y luego grabados para después ser víctimas de extorsiones.
Trata de personas
(Ilustración: Moisés Butze)

México

Elvira llegó al Cadillac por una falsa promesa de trabajo. Pensó que la contratarían como hostess de un restaurante, pero después le dijeron que sería bailarina y que se prostituiría. Rechazó la oferta. Antes de marcharse, el enganchador le invitó un trago. La bebida estaba adulterada y Elvira quedó indefensa por completo.

La joven sostiene que la llevaron a un privado, donde el dueño del Cadillac abusó sexualmente de ella. Su siguiente recuerdo es que otro hombre la introdujo a un hotel, la desvistió y la arrojó a una cama. Elvira fue violada de nuevo. Recuerda que le preguntó a su victimario por cuánto la habían vendido. "Por nada, yo solo estoy probando la mercancía", le respondió.

¿Qué hay detrás de los giros negros? Detrás de ellos hay violaciones y explotación de la prostitución ajena. Los tratantes que hemos visitado en las cárceles para iniciar con ellos proyectos de justicia restaurativa nos lo han dicho: un producto, una droga, solo puedes venderla una vez; en cambio, a una persona puedes venderla miles de veces.

¿Qué hay detrás de giros negros como el Cadillac? Venta de personas. Pero no solo eso, alrededor de ellos se tejen redes delictivas, son cuarteles de la delincuencia organizada. Los dueños de los giros negros han evitado el cierre de sus negocios porque en algunos estados hay autoridades coludidas. Y en realidad, muchas de estas autoridades son extorsionadas.

Hoy se sabe que sitios como el Cadillac tienen cámaras en los privados. Policías, ministerios públicos, magistrados y hasta jueces son invitados y grabados para después ser víctimas de extorsiones.

La sombra de extorsión, colusión y corrupción se extiende de tal modo que los Iglesias Rebollo pudieron arrebatarle su propiedad a Rodrigo Moreno por más de diez años. El padre de Rodrigo falleció antes de poder recuperar el local; él le prometió en su lecho de muerte que no descansaría hasta recobrarlo. Por fin, el año pasado, el predio donde se ubicaba Studio's 54 le fue restituido a Rodrigo. No así el caso de otra persona, un adulto mayor, pues estos sujetos aún están en posesión de una de sus propiedades.

En Tijuana, algunas autoridades simulan luchar contra estos giros; los clausuran, pero permiten que pronto vuelvan a operar. La periodista Isabel Mercado ha denunciado que de nueve giros negros clausurados el año pasado, solo tres continúan cerrados.

Uno de ellos, El Madonas, localizado en el centro de Tijuana, sigue bajo investigación por el delito de trata de personas. Sin embargo, el municipio de Tijuana permitió el tramite de cambio de propietario y nombre del negocio. En noviembre, este giro negro, ahora llamado The Office, reabrió sus puertas. Semanas después, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) lo cerró y subastó.

¿Qué hay detrás de los giros negros? Hay engaños y abusos hacia los clientes. Algunas víctimas han relatado cómo eran obligadas a robarles. Primero, los clientes eran embriagados, después, cuando pagaban la cuenta, se les informaba que su tarjeta había sido rechazada, que debían volverla a pasar; así, el cargo era doble. Otras veces, se agregaban ceros a las cuentas por lo que ascendían descomunalmente. Si reclamaban les enviaban videos o fotografías de su actividad sexual dentro del inmueble.

Sabemos que en otros giros negros hay delitos contra la salud. El alcohol adulterado es usual, también la venta de droga, pero, además, las víctimas son forzadas a consumir estas sustancias. Tal fue el caso de Karla y Alma, dos primas que a los 14 años fueron secuestradas en el Estado de México y explotadas sexualmente en Puebla. Fueron vendidas en seis giros negros de Santiago Acozac donde también las indujeron a las drogas y al alcohol.

¿Qué hay detrás de los giros negros? Omisión. Las primas cuentan cómo los empleados de los lugares donde fueron explotadas conocían su condición y no hacían nada por ayudarlas. Una vez, pidieron auxilio a la mujer encargada de la limpieza, quien les contestó: "Yo tengo hijos, no puedo perder mi trabajo. Ni modo".

Si alguien sabe que existe trata de personas donde labora, deben denunciar, si no, se convierte en cómplice. Karina, otra de las víctimas del Cadillac, relata cómo a los 19 años y siendo virgen fue violada por varios empleados al mismo tiempo, durante 14 días no pudo sentarse.

Hoy, están detenidos algunos empleados que en vez de denunciar, decidieron ser victimarios. Sin embargo, es necesario que todos los implicados sean procesados y eso incluye a los dueños, a esos seudoempresarios influyentes que son quienes más se benefician.

Existe gente que, disfrazada de ONG, defiende a los empleados que están en las cárceles y pide la reapertura de los giros negros con el argumento de que son fuentes de trabajo. Es cierto que hace falta generar empleo, pero debemos ofrecer puestos dignos, nuestra gente no merece ser parte de la cadena de esclavitud. Si ese fuera el caso, ¿por qué no permitimos que existan más bandas dedicadas al secuestro, a la extorsión, al narcotráfico?

Al igual que todos ellos, la trata de personas es un delito que atenta contra lo más esencial de los seres humanos. No importa cuántos millones de dólares genera al año, la trata de personas nos hace perder mucho más como humanidad.

Si alguien decide dedicarse a la prostitución, es su derecho elegir a sus clientes, sus horarios y sus precios. Quien sufre la explotación de la prostitución ajena no elige, alguien más lo hace.

Las víctimas de trata nunca tomaron la decisión libre de ejercer la prostitución. No son prostitutas: son prostituidas. No solo no eligen quién ni cuánto ni cómo ni dónde, sino que muchas son humilladas, torturadas o asesinadas.

Son obligadas a trabajar sin descanso, a atender a más de 30 clientes al día. Durante su menstruación deben colocarse una esponja con vinagre en el interior de su vagina y trabajar como si nada. ¿Alguien quiere recibir un sueldo a cambio de que otra persona sea lastimada de este modo? ¿Alguien quiere llevar pan a su mesa sabiendo que es fruto del dolor ajeno?

Los que ignoran este infierno creen que el cierre de los giros negros es un acto "moralino". Es en realidad, un acto de justicia. Los gobiernos de la Ciudad de México, Estado de México y Coahuila han reconocido la importancia de salvar una vida y han cerrado cientos de giros negros. En el Estado de México, semana tras semana, los 70 valientes, como hemos llamado a los verificadores liderados por el secretario de Salud, César Gómez Monge, cierran todos los negocios que operan fuera de la ley.

Por su parte, los gobiernos de Guanajuato y Chiapas están trabajando en leyes para los establecimientos mercantiles. Además, debemos extender un reconocimiento a la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, encabezada por Rodolfo Ríos, pues no se han dejado intimidar por estas mafias.

Este junio, 12 gubernaturas serán elegidas. Esperamos que los partidos propongan candidatos comprometidos con esta causa. Reiteramos nuestra voluntad de colaborar con todos los gobiernos que, como los mencionados, estén dispuestos a terminar con la esclavitud.

Querido lector, ¿qué hay detrás de los giros negros? Hay explotación de la prostitución ajena, delitos contra la salud, extorsiones, asesinatos: son centros de operación de la delincuencia organizada. Detrás de los giros negros, hay mucho dolor y ese dolor nos lastima a todos.

Todos podemos denunciar al 01800 5533000 o en unidoshacemosladiferencia.com

*Presidenta de la Comisión Unidos contra la Trata