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Domingo , 17.06.2018 / 19:22 Hoy

Un ensayo sobre la fuerza

La fuerza, no el hombre, ocupa el centro de la historia humana. Lo advierte Simone Weil leyendo la Ilíada. Su argumento es que la energía que se impone en nuestras relaciones nos deshumaniza.

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Jesús Silva-Herzog Márquez

En la Ilíada se aprecia esta geometría moral de la equivalencia que hemos olvidado: quien es capaz de aplastar se ha intoxicado ya con el veneno de la fuerza. Simone Weil no confía en una salida a la tragedia humana, más allá del relámpago de la compasión. Hay, eso sí, bellísimos instantes de gracia, momentos divinos en los que el débil alcanza dignidad para no petrificarse y el fuerte se reconoce débil. La humanidad es un milagro fugaz. El primer poema nos regala lecciones que valdría recuperar: no admirar el poder, no odiar al enemigo, no despreciar al débil. Weil no era optimista: es dudoso que aprendamos.

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AFC

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