La transformación del IFE es “una decisión tomada”: Valdés

Las características y alcances del Instituto Nacional Electoral han confrontado a los actores; la iniciativa, que será aprobada por el Congreso para aplicarse en 2014, es un tema netamente ...

México

Apesar de que no se han logrado concretar los acuerdos para la operación del Instituto Nacional Electoral (INE), la reforma en la materia será aprobada por el Congreso de la Unión para que pueda ser aplicada en los procesos que se realizarán en 2014.

El presidente del Instituto Federal Electoral, Leonardo Valdés Zurita, reconoció que pese a la falta de consensos entre las principales fuerzas políticas, en los detalles, la transformación del órgano a su cargo “es una decisión tomada”.

Sin embargo, las características, especificaciones y alcances del INE han confrontado a prácticamente todos los actores políticos y electorales, tanto locales como nacionales.

También que hay posturas que aseguran que la reforma electoral, planteada en el Pacto por México, es un tema netamente político, que carece de un asidero jurídico, lógico o razonable para mejorar los procesos democráticos del país.

Según el magistrado presidente del Tribunal Electoral del Distrito Federal (IEDF), Alejandro Delint García, la mayoría de los argumentos para la creación del órgano nacional dicen que los partidos necesitan asumir su responsabilidad política y respetar las instituciones electorales.

“La reforma es un tema que pusieron en el Pacto por México para sus negociaciones políticas, pero trasladarlo y aterrizarlo en situaciones de reformas constitucionales y legales es un puente muy grande. No he visto que nadie esté transitando con seriedad”, consideró.

Actualmente hay dos propuestas para la reforma electoral: la primera, planteada por PAN y PRD, contempla la sustitución del Instituto Federal Electoral (IFE) por el INE, con atribuciones exclusivas para organizar elecciones federales y estatales.

Para ello, la propuesta establece la integración de 32 consejos estatales, la desaparición de los institutos locales y una regulación homogénea respecto al financiamiento a partidos políticos, topes de campaña y fiscalización.

En tanto, la iniciativa del gobierno federal limita los alcances del nuevo órgano nacional, al mantener a los institutos locales con un renovado esquema para su integración, pero con la nueva encomienda de asumir las principales tareas de organización, fiscalización, programa de resultados preliminares y los conteos rápidos.

Asimismo, prevé que la conformación del Consejo General Electoral se amplíe a 11 integrantes, extiende sus facultades en la organización de procesos locales, manejo del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), reglamentación de encuestas y la capacitación de los funcionarios de casilla.

Ambos proyectos son analizados por los miembros del Pacto por México; sin embargo, las posturas sobre los alcances de la autoridad electoral nacional han dividido, incluso, a los propios consejeros del IFE.

Javier Santiago, responsable del Centro de Estudios de la Democracia y Elecciones, aseguró que estos cambios no resuelven la problemática de fondo que hay en los organismos electorales locales ante la incongruencia por parte de la clase política.

“El problema es político en las resoluciones del organismo, más no existen cuestionamientos de carácter operativo que son los que resolvería la reforma. No están resolviendo de fondo el problema, porque tiene un aspecto cultural muy importante, que es la desconfianza”, agregó.

El consejero Marco Antonio Baños Martínez destacó que ante una inevitable transformación de la autoridad electoral es necesario establecer reglas claras que permitan la permanencia de mejores organismos locales sujetos a una autoridad nacional con características y atribuciones reforzadas.

Consideró fundamental que el nombre de Instituto Federal Electoral prevalezca. “El nombre influye, el IFE ya tiene arraigo como denominación en el contexto nacional e internacional”.

Para la consejera electoral María Macarita Elizondo Gasperín la creación del INE no debe ser “de tajo” en la reforma político-electoral, ya que es necesario construir “un andamiaje de complexiones mayúsculas” para su eficiente operatividad.

Alfredo Figueroa, el único consejero a favor de la desaparición de los institutos locales, manifestó su preocupación por los tiempos de la reforma, ya que la legislación prevé que cualquier modificación debe realizarse 90 días antes de que inicie cualquier proceso electoral.

“Es muy importante que quede lista en las próximas semanas la propuesta de reforma constitucional y esté puesta en las cámaras para su discusión y eventual aprobación. Es fundamental que ocurra y efectivamente sí el IFE va asumir ese conjunto de responsabilidades, se requiere un régimen de transitoriedad para iniciar las modificaciones que le permitan cumplir con sus nuevas atribuciones”, dijo.

Sin embargo, todos los actores coinciden en la necesidad de fortalecer a la institución, analizando las facultades y alcances que debe tener, tanto a escala federal como local y retirarle la potestad sancionadora que adquirió en los últimos años, ya que solo ha servido como un mecanismo de desprestigio.