Corte aprueba venta de productos chatarra en universidades

La Segunda Sala aprobó un proyecto de sentencia de la ministra Margarita Luna Ramos en el que propuso amparar a la empresa Del Fuerte que forma parte del sistema Coca Cola; la SEP se oponía
El impuesto afectará a la cadena productiva.
La SEP se oponía a que dichos productos fueran vendidos en las universidades, (especial )

México

La Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación abrió la puerta para que las compañías que elaboran productos con alto contenido calórico, conocidos como productos chatarra, puedan venderlos en las universidades, lo que representa un revés para la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Con tres votos a favor y dos en contra, la Sala aprobó un proyecto de sentencia de la ministra Margarita Luna Ramos en el que propuso amparar a la empresa Del Fuerte que forma parte del sistema Coca Cola y que impugnó que sus productos no fueran retirados de las universidades del país.

Este caso generó un debate entre los ministros en agosto pasado, cuando José Fernando Franco González Salas propuso dar la razón a la SEP, lo que provocó que sus homólogos se separaran de la propuesta, ocasionado que fuera desechado su proyecto y el caso returnado a la ministra Luna Ramos para elaborar un nuevo proyecto con el criterio de la mayoría, aunque durante la sesión se separó de éste, por lo que votó en contra.

En marzo de 2015, un juez de primera instancia amparó a Del Fuerte, sólo para que vendiera sus productos en universidades, más no en colegios de nivel básico y media superior.

Dicha resolución fue impugnada por el secretario de Educación Pública, quien señaló que el juzgador pasó por alto el contenido de los artículos tercero y cuarto de la Carta Magna, pues concedió la protección federal solicitada en contra del sistema normativo reclamado ponderando la libertad de comercio sobre el derecho humano a la salud.

En el proyecto se señala lo siguiente:

"Generalmente en las instituciones de educación superior, es decir, las universidades, los alumnos son mayores de edad, si se toma en cuenta, que a la escuela primaria se ingresa a los seis años, se concluye a los 12 años, que se ingresa a la escuela secundaria a los 12 o 13 años, concluyéndose a los 15 o 16 años, que se ingresa a la escuela preparatoria o bachillerato a los 15 o 16 años y se concluye a los 18 o 19 años de edad, ingresándose a una institución de educación superior precisamente a los 18 o 19 años, esto es, cuando ya el alumno es mayor de edad.

"En el presente caso, la venta, distribución y expendio de refrescos, tés, jugos y néctares o bebidas energizantes, entre otras, no está prohibida ni por la Carta Magna ni por la Ley y su objeto es lícito, además de que no se vulneran derechos de terceros o de la sociedad, y la adquisición de estos productos, la efectúan personas mayores de edad que son las que cursan en general las Instituciones de Educación Superior es decir, en las universidades.

"En ese caso, la ley no debe incidir en la libertad con la que cuenta un adulto para comprar un producto que está dentro del comercio y es lícito.

"Si se admitiera la restricción contenida en el sistema normativo reclamado para la adquisición de los productos que comercializa la quejosa en Instituciones de Educación Superior, implicaría que éstos con los que comercializa la parte quejosa, están fuera del comercio y son similares a substancias o bebidas que ponen en riesgo la salud de las personas, lo que no sucede en la especie, o al menos no fue acreditado por la autoridad recurrente, con estudios científicos que pudieran permitir esa conclusión", indica.


jbh