Así es como Héctor Astudillo quiere legalizar la amapola

El gobernador de Guerrero ha insistido en la necesidad de legalizar el cultivo de la planta con fines médicos, para reducir la violencia y terminar con el mercado negro que genera su cultivo ilegal.
Se destruyeron aproximadamente 198 mil 750 plantas de amapola.
Plantas de amapola. Archivo. (Cortesía)

Ciudad de México

El gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo, cree que se le puede quitar el control de la producción y venta de amapola a los delincuentes y para ello propone impulsar un programa piloto en el que la planta se utilice para producir medicamentos contra el dolor, es decir, pasar de una producción ilegal, prohibida y dañina para la salud a una legal, permitida y con fines medicinales.

La idea es que México deje de ser uno de los principales productores de metanfetamina, opio y heroína (para lo que se usa la amapola), y se convierta en uno de los países a los que se les permite sembrar amapola para producir analgésicos opioides y morfina.

La primera vez que Astudillo plateó esta alternativa fue en marzo de este año en entrevista con Carlos Puig para En-15 de MILENIO Televisión, cuando reconoció que "el problema de Guerrero está radicado en la violencia y desde luego en la siembra de mariguana y en la amapola", por lo que dijo que Guerrero y la federación debían encontrar un mecanismo para enfrentar estos hechos y una posibilidad de hacerlo era desde una perspectiva médica.

-¿Le gustaría que el gobierno planteara ser uno de los países autorizados en el mundo para la siembra de amapola con fines médicos?

-"Se ha planteado, yo veo que se tiene que indagar. Hagamos algo piloto. Porque es una manera de que salgamos, en vez de que la gente esté escondida por cómo va a ser presionada por la delincuencia", dijo el 10 de marzo pasado.

Esta semana reiteró su propuesta en entrevista con Carlos Loret de Mola en Televisa y con Joaquín Fuentes en MILENIO.

"Se ganaría poder tener en México un control mayor del que se tiene en este momento. Segundo, disminuiría la violencia que hay por el control de este tipo de productos del campo y que sin duda los coloca en un mercado de mayor interés, tan importante, como lo es Estados Unidos, que es quien más nos hostiga, nos critica, a veces hasta nos quiere castigar, como el caso de las alertas y todo esto, pero al final de cuentas es el mercado de ellos el que los consume", dijo a MILENIO.

Aclaró que la idea de un programa piloto de amapola medicinal "no es un asunto que vaya a suceder hoy ni mañana", aclarando que no es un asunto solamente suyo, sino colectivo.

Para lograrlo Astudillo tiene el apoyo de distintos sectores. En el ámbito político está el gobernador de Morelos, Graco Ramírez, quien además de Guerrero plantea que Sinaloa se sume a esta posibilidad.

"En Sinaloa y en Guerrero, la siembra de la amapola es un hecho y hay que quitárselo a los criminales para dárselo a la salud... permitir que ese dinero que sirve a los delincuentes vaya a la sociedad... El tema es que podamos tener una empresa del Estado, un órgano regulador, que sea el único autorizado en adquirir el producto, en establecer una cadena de pago fiscal por la comercialización y saber que a quién se le vende el producto –en el caso de la base de la goma de amapola- sería para la industria química-farmacéutica y nadie más", dijo en entrevista con MILENIO.

Las propuestas para lograrlo

En el Congreso de la Unión hay una iniciativa congelada que lograría que las propuestas de producción de amapola con fines medicinales sea una realidad en México.

La presentó el perredista Fernando Belaunzarán, cuando era diputado federal en junio de 2015.

En ella plantea la necesidad de que se suprima la prohibición de cultivar, procesar y producir amapola y que se regule su cultivo y producción para que puedan producirse medicamentos a base de opiáceos para mitigar el dolor en las personas que tienen enfermedades en fase terminal.

Además propone crear un organismo que dependa de la Secretaría de Salud para que sea el responsable del control y la fiscalización del cultivo, procesamiento y comercialización de los medicamentos a base de opiáceos, observando rigurosamente lo establecido por las Convenciones Internacionales de Estupefacientes.

Para lograrlo se debe reformar la Ley General de Salud.

México puede producir amapola medicinal para consumo local

De acuerdo con Lisa Sánchez, coordinadora de Política de Drogas de México Unido contra la Delincuencia, la amapola sí se puede producir legalmente para fines médicos y los países pueden hacerlo para sí mismos.

"Es decir, México puede abastecerse de amapola de manera legal, producida localmente", dijo.

El proceso para que México exporte amapola con fines médicos

México debe solicitar a Naciones Unidas ser catalogado entre los lugares donde está permitida la siembra de amapola con fines medicinales, que ONU regula y supervisa.

Los principales países del mundo que exportan medicamentos derivados de opiáceos son Australia, España, Francia, India y Turquía.

Ningún país tiene derecho a decidir de manera unilateral la cantidad de amapola que va a producir para exportar, son las autoridades internacionales las únicas que tienen la facultad de garantizar que haya un equilibrio entre la producción y la demanda de medicamentos.

El presidente Enrique Peña Nieto es quien debe solicitar formalmente a la comisión de estupefacientes de la ONU la autorización para cultivar la amapola de manera lícita, a fin de que nuestro país tenga la posibilidad de producir y exportar legalmente medicamentos derivados del opio.

"Actualmente 18 países en el mundo cultivan legalmente amapola, ante la escasez de opio es una ventana de oportunidad para muchos agricultores, que además ayudaría a atender un problema humanitario y que la gente de escasos recursos en el sistema hospitalario también tenga acceso a estos opiáceos, a la morfina para atender y tratar el dolor", explicó Fernando Belaunzarán en 2015.

Si la ONU determina que existe la demanda suficiente para autorizar un nuevo productor de amapola es que se otorga el permiso con los límites de hectáreas para siembra y de las cantidad de exportación.