Políticos del chill out en el Día del Presidente

Desde Palacio Nacional, Juan Pablo Becerra Acosta blogueó durante el Segundo Informe de Peña Nieto. Esta es una edición de su crónica en vivo.

Ciudad de México

Es el Día del Presidente otra vez. Ya no hay, desde el último año del sexenio de Vicente Fox, ni gritos ni sombrerazos, ni interpelaciones de legisladores contra el Presidente en el Congreso.

Ya acabó aquello de "tírele al Presidente". Ahora, como antaño, en la época del partido de Estado, el Jefe del Ejecutivo ha buscado un espacio donde nadie lo interumpa. El año pasado ocurrió en Los Pinos, donde Enrique Peña Nieto fue interrumpido por aplausos veinte veces en una hora. Un promedio de aplausos cada tres minutos...

Ahora, el Día del Presidente ha cambiado a Palacio Nacional, a la Plaza de la Constitución que literalmente ha sido tomada por el Estado Mayor Presidencial, que ha colocado filtros de seguridad desde la calle 5 de mayo.

Nadie pasa. Nadie que no sea invitado "especial".

En el Patio Central han sido colocadas cuatro enormes pantallas y cinco cámaras aéreas. Es como un gigantesco set televisivo donde cientos de personas esperan al Presidente, el hombre del momento, como dicen los gringos al presentar a alguien famoso, de moda...

11:26 La hora de los abrazos

Aquí están ya decenas de empresarios, de los más destacados del país, como los de apellidos Slim y Alemán, charlando de pie. Es la zona VIP. Ahí donde los políticos, especialmente los de corbata roja, los priístas, hacen su paseíllo. Los viejos como Humberto Roque Villanueva, el de aquella Roqueseñal, la del aumento del IVA. O el inmortal líder ferrocarrilero, Víctor Flores, con sus lentes oscuros de malo de película.

Pero son tiempos de los priístas nuevos en Palacio Nacional. Como Emilio Gamboa, el reformador que es tan solicitado y abrazado ahora mismo. O el otro gran reformista, Manlio Fabio Beltrones, que no para de sonreír y palmear a quien se le acerque.

Suena una música ambiental con una suave voz femenina de fondo. Es como un lounge político lleno de cordialidad. Los políticos de hoy son como hijos del chill out, y el rector de la UNAM José Narro, también. La gente de organismos como el INE con Lorenzo Córdova al frente, se le suman.

Pero los más cool ahora son los de la izquierda que se suman al Día del Presidente: Mancera al frente, el jefe de gobierno; Silvano Aureoles y Miguel Barbosa platicando con el secretario de Hacienda Luis Videgaray con quien se abrazan efusivamente. Los gobernadores Graco Ramírez y Ángel Rivero también se han sumado al ágape discursivo.

Es la época chill out de nuestra política, los tiempos de calles tranquilas y cero interrupciones.

Son las 12:00.

El Presidente anda ya por el Salón de Embajadores. Cadetes militares le hacen guardia. Baja escalinatas a toda prisa. 12:02 Aplausos. Él saluda a la bandera y agradece las palmas. Saluda a los perredistas Aureoles y Barbosa, los presenta a su lado como representantes del Senado y la Cámara.

Arrecian los aplausos. Dos minutos de aplausos. El México cool de hoy, donde la oposición silba tersuras.

Arranca el informe. El Presidente lee dos teleprompters -uno a la izquierda, otro a la derecha. Sus palabras son acompañadas por vídeos proyectados en las pantallas gigantes.

Peña Nieto aplaude literalmente a los legisladores por aprobar sus reformas. Agradece a los gobernadores por trabajar juntos contra la delincuencia.

Afirma que los homicidios han bajado 27%, que los robos en casas 13%, los secuestros 6% y las extorsiones 20%. La gente de las organizaciones de la sociedad civil, expertas en esto, como María Elena Morera, miran las cifras y no ponen cara de acuerdo. En días recientes estas organizaciones han dicho que los conteos están mal hechos.

Rosario Robles sonríe ampliamente cuando Peña Nieto menciona que avanza contra la pobreza, aunque dice que como ésta sigue prácticamente igual que hace 20 años, hay que buscar nuevas rutas. Ahí ya no sonríe.

Por novena vez el respetable público ahora sí interrumpe al Presidente con aplausos, y como estamos ya en el México político del chill out, los perredistas también aplauden y aplauden al Presidente en el zócalo. Impensable hace unos cuantos años, en los tiempos en los que López Obrador mandaba aquí al lado. Aquí están Mancera, Barbosa, Silvano, Graco. Aplaude y aplaude al Presidente... priísta.

Todos, pero todos aplauden... Al menos aquí, en Palacio Nacional. Panistas también como Diego Fernández de Cevallos, José González Morfín, Gabriela Cuevas y los gobernadores de Baja California Kiko Vega y de Puebla, Rafael Moreno Valle.

Aquí se habla de todo. El Presidente se congratula de que la Fórmula 1 vuelva a México luego de 23 años, del combate a monopolios de televisión y telefonía con nuevas cadenas y más operadores. Carlos Slim y Emilio Azcárraga no cambian sus semblantes. Inmutables.

La grada empresarial, a la derecha del foro, no aplaude cuando el Presidente recuerda que con la reforma fiscal que implementó los que más tienen más pagan.

Habla del nuevo aeropuerto. Mañana, avisa, presentará el nuevo proyecto. Dice que será la obra de infraestructura más importante de México en los últimos años

Por vigésima ocasión el respetable interrumpe al Presidente con aplausos. Empata la marca del año pasado.

Que la Reforma Energética marcará un antes y un después en México, dice el Presidente. Pues sí, porque vuelve el capital privado nacional y extranjero en toda la cadena productiva. "Revolución energética", dice que es lo que está ocurriendo.

México necesita un cambio mental, un cambio de actitud, un cambio cultural, dice Peña Nieto y a las 13:34 termina. Una hora 27 minutos de discurso. Casi media hora más que el año pasado.

Abrazos de nuevo a los perredistas Barbosa y Silvano.

Y entonan todos el Himno Nacional en este Nuevo México político del chill out en el que, durante el renovado Día del Presidente todo es cordialidad.

Peña Nieto se despide, hace un paseíllo y las 138 lámparas medianas y las 22 grandes se empiezan a apagar en el Patio Central de Palacio Nacional, cubierto por una gigantesca lona...

Vuelve la música chill out de fondo con una suave voz femenina que la completa.