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Domingo , 09.12.2018 / 15:48 Hoy

Rosario Robles: “No me afiliaré al PRI; llevo a la izquierda en el corazón”

Asegura que continuará metiéndose en zonas catalogadas de alta peligrosidad para sacar de la pobreza alimentaria, en sus diferentes niveles, a más de 7.5 millones de mexicanos.

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Rosario Robles es parte de las luchadoras sociales que se han atrevido a promover leyes polémicas, como el acceso a los abortos seguros; abrió investigaciones contra funcionarios corruptos, ocupó la jefatura del Gobierno del Distrito Federal y ganó la dirigencia nacional del PRD, posicionando a ese partido.

Sin embargo, sus adversarios políticos han usado más sus “errores” que sus aciertos para tratar de destruir su carrera, sin que hayan tenido éxito; Robles forma parte esencial del gabinete de Enrique Peña Nieto; primero se desempeñó como secretaria de Desarrollo Social y ahora como titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), donde impulsa varios proyectos para erradicar y combatir la violencia.

Asegura que lleva a la izquierda en el corazón, por ello no piensa afiliarse al PRI.

Robles continuará metiéndose en zonas catalogadas de alta peligrosidad para promover uno de los mayores proyectos sexenales, que consiste en sacar de la pobreza alimentaria, en sus diferentes niveles, a más de 7.5 millones de mexicanos.

¿Cómo se ha reinventado políticamente ante la polémica que ha caracterizado su trayectoria?

Es normal que todo político esté sujeto a ataques. Pero cuando se trata de mujeres, somos doblemente atacadas, porque la vara es mucho más alta para nosotras; la sanción moral para las mujeres es totalmente diferente. Si un hombre aspira al poder es totalmente legítimo, pero si una mujer quiere ser poderosa es porque es envidiosa.

Si una mujer asciende en la escala del poder es porque se lo debe a sus atributos femeninos o a sus relaciones, y no a sus propias capacidades. Siempre estamos sometidas a esa circunstancia que muchos han llamado el “techo de cristal”. No nos dejan pasar de cierto nivel y cuando estamos a punto de romper ese “techo de cristal” nos volvemos muy peligrosas, porque empoderamos a otras mujeres.

En un momento determinado yo jugué ese factor y además, evidentemente, con una gestión muy exitosa al frente del Distrito Federal, una gestión exitosísima al frente del PRD, que incrementó de manera considerable sus votos y sus posiciones, pero los errores fueron aprovechados para atacarme.

La verdad siempre sale a la luz. Aquí estamos, mirando de frente a la gente. Tuvimos la oportunidad, gracias al presidente Enrique Peña Nieto, de servirle a México y de poner en marcha muchos de nuestros sueños. Estaba muy contenta escribiendo en MILENIO, tenía mí programa: Mujeres en el risco, iba todos los jueves con Pepe Cárdenas y realmente lo disfrutaba muchísimo porque era una manera de decir lo que pensaba de mi país, pero a mí me corre la política por las venas, la traigo en la sangre y la verdad me siento muy realizada cada vez que tengo un espacio a partir del cual puedo transformar la vida de muchos mexicanos, como ha sido primero en la Sedesol y ahora en la Sedatu.

¿Cuántos de los ataques a su vida privada fueron protagonizados por Andrés Manuel López Obrador y la Iglesia?

Sí, en efecto, se conjuntaron intereses. López Obrador empezó a verme como una adversaria, aun cuando yo había sido un respaldo muy importante para toda su trayectoria dentro del PRD... en la medida de que fui la primera, porque estamos hablando de 2000, que puso sobre la mesa desde la política y desde una posición de poder temas tan relevantes como el derecho a decidir de las mujeres, un sector conservador no vio con agrado este tipo de posturas.

Se juntaron los dos temas. Pero lo que quiero destacar es que cualquier político está sometido a estos ataques, nos toca estar arriba o abajo, es como una rueda de la fortuna.

El problema es que con las mujeres siempre es con nuestra condición personal. Con nosotras se meten en lo íntimo, en nuestra vida privada. Se vuelve pública, del escrutinio público y esa es la parte que te duele, que te dobla.

Cuando el ataque es frontal, político, de debate, de discusión, estas capacitada para eso. No queremos que nos traten como si fuéramos unas inútiles. Queremos discutir, debatir. Tenemos ideas, posturas. Pero cuando el ataque se va a lo personal, se va a tú vida privada, pues es un punto muy endeble, muy vulnerable. Tenemos todas que aprender que así es la política para nosotras, que tenemos que vivirla de esa manera y eso nos obliga a tener estrategias para este tipo de situaciones, sobre todo, ser solidarias entre nosotras. Entender que cualquier ataque a una mujer es un ataque a todas, y que cuando se ataca a una mujer, tenemos todas que cerrar filas.

¿Ahí se rompió la relación con López Obrador, le quiso poner el pie encima y quemarla públicamente?

Pues se rompió y además hay diferencias políticas muy claras. Evidentemente yo no comparto la postura, que no es estrictamente una postura libertaria y democrática. Cada quién siguió su camino.

Echó andar la Cruzada Nacional contra el Hambre, cambió Oportunidades por Prospera y ató de manos a la CNTE en Oaxaca, que manipulaba los programas sociales. Sin embargo, hay un cambio de la Sedesol a Sedatu, ¿se sorprendió?

El Presidente me avisó con anticipación. Me informó que habría este cambio y me pidió algo muy importante, que la secretaría que él había creado, la Sedatu, debía impulsar una gran reforma política urbana. La primera gran reforma de su sexenio es pensar que dos de cada 10 mexicanos ya vivimos en las ciudades y que tenía que haber esa gran reforma.

Se trata de darle fuerza no solamente en materia de vivienda, sino en todo lo que tiene que ver con desarrollo urbano, ordenamiento territorial, visión metropolitana, derecho a la ciudad, fondo minero, reforma energética, zonas económicas especiales. Todo lo que tiene que ver con el suelo, con la tierra, que es todo el país. De ese tamaño es la Sedatu y eso tratamos de hacer.

Fue a Colima con el secretario de Gobernación a recorrer lugares por donde se cometen delitos, ¿están trabajando en identificar y erradicar esos 'focos rojos'?

Se llama Ciudad Segura para Mujeres y Niñas. Las mujeres vivimos de manera diferente en la ciudad. Le tenemos más miedo al espacio público que un hombre. Si vamos de noche, vamos aterrorizadas. Si vemos un grupito de noche, le damos la vuelta. Siempre tenemos más miedo, porque nos ha sido expropiada la ciudad.

Entonces, como parte de un convenio que firmamos con la Secretaría de Gobernación para construir ciudades seguras, junto con el programa de prevención de la violencia y de Espacios Públicos para la seguridad, es que hicimos este recorrido en Colima, para detectar qué aspectos del espacio público tenemos que cambiar. El recorrido se hizo de noche con las mujeres, con lo que ellas viven todos los días. Pasan por un puente a oscuras, las calles no están iluminadas, las vías del tren las divide de la ciudad, están abandonadas, aisladas; hay banditas que se reúnen en la esquina, que se drogan en la esquina donde viven los adultos mayores. Ahí va a intervenir Sedatu con iluminación, eliminando obstáculos, recuperando baldíos, remodelando casas, colocando botones de auxilio, calles señalizadas con nombre. Vamos a visitar otros 20 polígonos. En enero entregaremos Colima y seguiremos con Veracruz. Continuaremos recurriendo a estas mujeres. No queremos meter a sus hijos a la cárcel, sino que tengan una opción.

Hay estadísticas de que 8 de cada 10 mujeres hemos sido víctimas de violencia en algún momento de nuestra vida, más de 50 por ciento se siente amenazada al caminar por la calle. Se van a reorientar los recursos de prevención y de rescate de espacios públicos, hábitat y los de Infonavit. Se cuenta con un presupuesto total de 9 mil millones de pesos.

¿Cómo va a abatir el hacinamiento?

Otro proyecto es el de vivienda digna, 60 por ciento de las personas que vive en condición de pobreza está en las ciudades. Hay 10 millones de mexicanos que viven en 2 millones 500 mil casas en condición de hacinamiento.

En 2016 pondremos en marcha el programa Un cuarto más, un cuarto rosa adicional en los espacios de la vivienda, donde llegan a vivir hasta ocho personas. Vamos a construir ese cuarto en 500 mil viviendas, y para ello, el Infonavit tendrá que resarcir el daño causado al construir de 2002 a 2012 casas con una sola habitación.

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