“Todos somos responsables de la crisis”: Silvano Aureoles

Los candidatos de PRD, PAN y PRI a la gubernatura hablan del caos económico y la inseguridad que afectan la entidad. Para ellos, la elección representa una nueva oportunidad y comenzar una nueva ...
El ex presidente de la Cámara de Diputados.
El ex presidente de la Cámara de Diputados. (Jorge González)

Michoacán

De la crisis que vivió Michoacán, todos los partidos son responsables, reconoce el candidadto perredista a la gubernatura del estado, Silvano Aureoles, al advertir que “quien esté libre de la infiltración del crimen organizado, que tire la primera piedra”.

Para el perredista, la elección de junio en su estado es una nueva oportunidad para dejar de repartir culpas y comenzar una nueva etapa para Michoacán, y aunque sostiene que la crisis ya pasó, “nadie debe cantar victoria”.

Aureoles compite por segunda ocasión por la gubernatura de su estado y rechaza ser “el consentido del presidente Enrique Peña Nieto, el candidato de Los Pinos, el consentido de Peña, amigo del Presidente”. Advierte que “yo te diría, ¡no! Yo no soy amigo del Presidente”.

Sin embargo, no niega su cercanía con el gobierno federal; al contrario, la presume como una cualidad necesaria para construir acuerdos en beneficio de un estado que por mucho tiempo estuvo abandonado por la Federación. De hecho, asegura que estos cuatro años trabajó por su estado buscando recursos para los 113 municipios.

El perredista, oriundo de Zitácuaro, regresa a la contienda por la gubernatura de su estado respaldado por una coalición de cuatro partidos. Explica que su paso por todos los órganos de gobierno de la Cámara de Diputados lo hicieron madurar políticamente.

Aunque Michoacán superó la crisis de inseguridad que estalló en 2013, con Jesús Reyna como gobernador interino, lo que ocurrió en su estado se gestó durante los gobiernos de todos los colores, incluidos los del PRD.

“Autocríticamente todas y todos tenemos que ver en esta situación que vive Michoacán, coloquialmente diría: el que esté libre, que tire la primera piedra, porque a todos nos ha tocado, partidos, gobiernos... El PRD gobernó 10 años y algo tiene que decir en ello; el PRI gobernó 80 años, y ahora está en el gobierno y algo tiene que decir; el PAN estuvo en el gobierno federal, y con ello se inició esta etapa de guerra o lucha contra el crimen organizado”.

La pasada campaña electoral estuvo plagada de amenazas del crimen organizado. El PRD perdió 12 candidatos que días antes de la contienda renunciaron “por motivos personales”, aunque “todo mundo sabía que fue por presión de las bandas delincuenciales”.

Sin embargo, Aureoles dice que la campaña no debe concentrarse en la descalificación o el intercambio de culpas.

“Si la ruta es el reparto de culpas, no vamos a llegar a ningún lado. No se trata de borrón y cuenta nueva porque puede interpretarse como impunidad de quien tenga algo que decir o por quién responder, pero ponernos a repartir las culpas, yo creo que es la peor decisión que pudiésemos tomar, por lo menos yo no la voy a tomar”.

Criticado por su cercanía con el gobierno federal y por el apoyo de la intervención en el estado a través de la figura del comisionado Alfredo Castillo, el perredista considera que era necesario, porque Michoacán “ya no podía gobernarse solo”, aunque reconoció que la estrategia del Plan Michoacán se concentró más en la desarticulación de Los caballeros templarios y lo policiaco, que en el desarrollo económico para la entidad.

“El balance en términos de seguridad es positivo, la cosa es que no pudimos empatar las dos pistas de crecer económicamente y, por otro lado, atacar el tema de la inseguridad. Se cargó mucho al tema de la seguridad, la intervención policiaca y el sospechosismo por todos lados”.

Aureoles agrega que más allá de las descalificaciones entre candidatos, la contienda rumbo a la elección de junio tiene como reto principal recuperar la confianza de los michoacanos que están a la defensiva por todo lo que ha sucedido.

“Michoacán lo que requiere es armonía, requiere estabilidad, requiere paz, condiciones de certeza para reiniciar la ruta del desarrollo”.

Por eso, deja en claro que los próximos 60 días su campaña no se centrará en la descalificación o el reparto de culpas. “¡Conmigo no van a contar para eso!”.