Una mujer se perfila para el relevo

La carta fuerte es una politóloga afromexicana que estudió dos maestrías y que ha sido apoyada por "Los Chuchos".
Nació en la región de la Costa Chica y tiene apenas 41 años.
Nació en la región de la Costa Chica y tiene apenas 41 años. (José Gernández/Cuartoscuro)

Guerrero

De concretarse, será inédito: una mujer gobernará Guerrero, el estado más bronco del país, un cementerio de carreras políticas en el que más de uno se ha hecho añicos ante sus recurrentes y sangrientas revueltas sociales. Si es cierto, la rifa del tigre de poner el rostro a la crisis y pacificar una entidad hoy convulsa se la sacaría una politóloga afromexicana con influencias de la gauche francesa progresista, mucho más cercana al intelectualismo europeo que al radicalismo guerrillero de Lucio Cabañas.

Que la secretaria de Desarrollo Social, Beatriz Mojica, suene como la carta fuerte para sustituir a Ángel Aguirre Rivero en la gubernatura no sorprende a nadie en Guerrero. No fue casualidad que su nombre figurara ayer por la noche en lo alto de una muy corta lista de reemplazos que estaba bajo análisis por parte de la nomenclatura perredista en Chilpancingo. Ella y su grupo han estado operando durante varios meses de forma abierta en busca de la silla. A veces, con el apoyo de Los Chuchos.

Tampoco es casualidad que haya atrapado el ojo de la cúpula del PRD. Bien vestida (gusta del lino, los trajes sastre y las bolsas de diseñador), educada (estudió dos maestrías, una de ellas en Francia y quiere estudiar un doctorado en Madrid), joven y muy bien parecida (tiene apenas 41 años) y de corte socialista. En resumen, cubre el perfil idóneo chuchista, desde donde se ve con buenos ojos el izquierdismo moderado de su corriente, Nueva Mayoría, una especie de subtribu de Nueva Izquierda en Guerrero.

Hasta el momento ha sido destapada a la grande en dos ocasiones. La primera en enero pasado, cuando Jesús Ortega acudió a Acapulco a un acto partidista en el que del público se desprendió el grito de: "¡Bety, Bety, Bety!". De manera simbólica, el ex presidente del PRD le levantó la mano. "No cabe duda que están adelantadas", dijo después, sin aclarar si se refería a las aspiraciones de Mojica o a las revoluciones políticas de la maquinaria del estado.

El segundo destape vino en agosto, durante un acto multitudinario en el municipio de Altamirano que, en principio, tenía por meta dar apoyo a presidentes municipales, pero que devino en mitin. Las crónicas del día narran cómo su hermano, Salvador Mojica, arengó a la gente para que recibieran a la secretaria con el consabido grito de batalla ("¡Bety, Bety, Bety!"). Al final, filialmente advirtió: "¡Vamos con Beatriz a la gubernatura, porque ya es tiempo de que las mujeres tengan su oportunidad!".

Ergo, lo que puede pasar con Beatriz en las próximas horas y días no es un secreto. Ni es como si Mojica hubiera hecho algo por ocultarlo. Hace unas semanas por todo el estado aparecieron espectaculares con su imagen en la portada de una de esas revistas que en México misteriosamente suelen brotar para desvanecerse de inmediato y que muchos usan para promocionar sus aspiraciones políticas. "Mujer Exitosa", se llamaba el pasquín y el título, bajo una fotografía de la ahora mencionada, no dejaba espacio para dudas: "Beatriz Mojica: las mujeres podemos gobernar".

A nadie sorprende pues, que Bety, como le dicen aquí, quiera y suene para convertirse en la primera gobernadora afromexicana en la historia de México (el tema racial es importante en su vida. Ella misma se define orgullosamente como afrodescendiente).

Lo que sorprende e incluso a ella debe pillar fuera de lugar, son los tiempos. Mojica, una politóloga joven con educación francesa de élite en la Universite d'Auvergne Clermont-Ferrand I, que viene de la empobrecida Costa Chica, pero que vivió en París y Auvergné por algún tiempo, tenía el cálculo de lanzarse, pero hasta 2015, cuando viniera la carrera natural por la gubernatura.

Si es designada sustituta de Aguirre Rivero, llegará a la silla como lo había planeado. Pero la vida no siempre sale como uno quiere. Tendrá que dejarla apenas un año después, cuando entregue el poder a quien gane las elecciones en 2015.