“El estado debe tener una segunda oportunidad”

El gobernador de Campeche, Fernando Ortega, señala que la reforma energética traerá a la entidad efectos positivos, como la construcción de otro aeropuerto internacional y la creación de nuevas ...
El Ejecutivo local confía en que las actividades de explotación petrolera se incrementarán.
El Ejecutivo local confía en que las actividades de explotación petrolera se incrementarán. (Héctor Téllez)

México

La reforma energética traerá a Campeche un efecto en cascada que llevará a la construcción de un nuevo aeropuerto internacional en Ciudad del Carmen —"la capital petrolera del país"— y la aparición de nuevas ciudades en el estado, vaticinó el gobernador de la entidad, Fernando Ortega.

"En el corto plazo se piensa ya en la reubicación del aeropuerto internacional de Ciudad del Carmen y estamos hablando de una nueva ciudad", reveló el mandatario estatal.

Ortega advierte que la reforma tiene que otorgar a Campeche una "segunda oportunidad" para realmente redistribuir la riqueza petrolera y permitir que el petróleo que yace en sus aguas —medido en cientos de millones de barriles— por fin beneficie en toda su dimensión al estado y a los campechanos.

Tras 40 años de ser el principal productor petrolero de México, "Campeche ha sido beneficiado, pero no en la forma en que debiera haber sido, (porque) el estado le ha aportado mucho al producto interno bruto del país", advirtió.

A 40 años del descubrimiento de sus primeros megayacimientos costeros y con la reforma energética abriendo la rendija de un potencial renacimiento económico campechano con la exploración en aguas ultraprofundas, el gobernador reconoce que tener petróleo no ha sido una panacea para la entidad.

Es una paradoja imposible de eludir: frente a las costas campechanas yace Cantarell, uno de los campos petroleros más profusos de la historia, un pote que en su momento pareció inagotable. También está KuMaloob, el motor del que hoy vive en buena medida Pemex. Pese a esa riqueza, 50 por ciento de la población del estado vive por debajo de la línea de pobreza. Ciudad del Carmen, que gusta de asumirse como una Houston tropical, tiene colonias enteras sin agua. Municipios como Calakmul están cerca de Centroamérica en sus indicadores sociales. Y un largo etcétera del subdesarrollo.

Por eso, Ortega Bernés enfatiza: con la reforma energética "tiene que venir una segunda oportunidad para Campeche. Avizoramos una mejor distribución".

Una segunda. Porque la primera se les fue. Las estadísticas apuntan a que Campeche pudo ser como un reino árabe. Si fuese un país independiente y tuviera su propia industria petrolera, su población literalmente habría nadado en dinero y sería de las más ricas del mundo: a cada uno de sus 822 mil habitantes le hubiera tocado gozar algo así como un millón 785 mil dólares de regalías, eso si se dividieran por persona los 13 mil millones de barriles de petróleo extraídos a la fecha de Cantarell al precio actual, de 105 dólares por barril.

Pero esa tormenta de dólares sólo es un caso hipotético. Más que el PIB de Qatar, Campeche tiene el de Haití. El pastel de su riqueza petrolera se repartió por todo el país, su economía jamás despegó y como la de otras entidades petrolizadas, ha tenido poco éxito en su lucha por diversificarse. Y encima, Cantarell está en proceso de agotamiento.

En el papel, Campeche parecería que es uno de los estados que ha resultado más beneficiados por el petróleo en México. ¿Ha sido así?

Campeche ha sido beneficiado, pero no en la forma que debió haber sido en materia de generación y aporte petrolero a la nación. Hace apenas escasos años el campo Cantarell producía 2 millones 200 mil barriles diarios. A lo largo de 30 años Campeche ha aportado al PIB del país una proporción muy considerable de recursos. Hasta es el quinto o sexto estado que más aporta al PIB de México. Pero, ¿cómo es posible que Ciudad del Carmen, la capital petrolera de este país, no tenga resuelto su problema de agua, por ejemplo?

Es paradójico. Campeche tiene enormes reservas de petróleo pero elevadas carencias.

Campeche en su vinculación con el petróleo ha vivido paradojas, siendo el estado que más aporta petróleo a la nación. Es paradójico que el desplome en la producción del petróleo se vea reflejado en el PIB del estado, y hoy por hoy, Campeche es el estado que más cae en su PIB por su componente petrolero. Si le quitamos el petróleo al PIB de Campeche, el estado crece por encima del promedio nacional por lo menos en los últimos cinco años, pero en términos reales, en las series estadísticas oficiales, Campeche tiene una economía peor que la de Haití, porque hace 30 años se producían 2 millones de barriles y hoy hay una toma de 300 en el campo Cantarell. Es brutal el desplome y la caída, y obviamente ese desplome, que representa 80% del PIB de Campeche, nos presenta una cifra desastrosa.

Queda la impresión de que Campeche vive esa doble cara que afecta a muchas naciones petroleras: por un lado la bendición de recursos abundantes, pero por el otro una economía que no despega.

Es así, pero yo creo que en el esquema de la nueva reforma energética vemos un horizonte en el que al fin avizoramos un esquema de compensación que antes no teníamos.

Muchos estados están peleando por llevarse el mayor número de inversiones en el rubro de energía. Tras la reforma, ¿estaría Campeche perfilándose como el Houston mexicano, una especie de Arabia Saudí?

Estoy seguro de que la reforma energética va a generar oportunidades de desarrollo muy importantes en Campeche porque hay experiencia de 30 años, porque hay capital humano que conoce la industria, que en una nueva vinculación con Pemex y las empresas que lleguen a este estado a trabajar bajo los nuevos esquemas de la ley y las leyes de la reforma energética, van a permitir aprovechar de mejor manera esa experiencia acumulada. Por delante hay un futuro muy promisorio, aunque en Campeche tenemos algo muy claro: el petróleo se va acabar y por muchos beneficios que pueda tener la industria, tenemos que diversificar la economía.

Una de las condiciones que se presenta en los países productores de crudo es que se vuelven monodependientes. Nunca hay esa diversificación económica, como nos muestran Arabia Saudí o Nigeria. ¿Qué van a hacer ustedes para en esta segunda oportunidad que viene con la reforma energética ahora sí atinarle a esa ecuación del desarrollo?

Potenciando y realizando las enormes expectativas que tenemos en materia turística. Hoy por hoy, la infraestructura hotelera de Ciudad del Carmen está en franco crecimiento por la reforma energética, pero resulta paradójico que en Carmen, siendo una de las regiones más bellas de este estado, su infraestructura hotelera solo está siendo ocupada por petroleros. Tenemos que potenciar al máximo su cercanía con el santuario natural del delfín, esa enorme riqueza natural que significa la Laguna del Carmen, que es gigantesca y una de la más grandes en el país, más los propios atractivos de la región y realizar la oportunidad de que esa infraestructura mañana y pasado mañana no vaya a quedar como una sede de fantasmas.

¿Tienen la infraestructura suficiente para atender todos los corporativos que llegarían a Campeche?

Absolutamente. Existe la capacidad en Carmen y existe el potencial realizable en la ciudad de Campeche, yo creo que en el horizonte productivo petrolero, las actividades de explotación se irán incrementando y sin duda alguna la calidad de vida en ciudades como Campeche, y naturalmente el Carmen, le dan un valor competitivo, independientemente de la proximidad con la zona de explotación.

En Texas la revolución energética llevó a que el crecimiento económico se detonara en cadena. ¿Cómo les impactará a ustedes la reforma energética?

Sin duda va a impactar. Y no sólo en Carmen. Hay otras regiones en las que se piensa en el futuro al corto plazo. Ya se piensa en la reubicación del aeropuerto internacional de Ciudad del Carmen y estamos hablando de una nueva ciudad.