“Yo no los vi manejando”: Jorge Luis Preciado

A pesar de las constantes negativas, en un recorrido se pudo constatar que senadores comparten el pan... y el vino.
Los legisladores Larios y Lozano, con una botella de tinto.
Los legisladores Larios y Lozano, con una botella de tinto. (Omar Brito)

Ciudad de México

Después de la sesión de más de 13 horas del pasado jueves, en la que el PRD acusó a los panistas de estar alcoholizados, el Senado amaneció con resaca y con una marquesina en señal de protesta contra la reforma energética... y nuevamente cumplió con un debate de 12 horas.

El PAN rechazó que se estuviera bebiendo en el recinto, pero los perredistas insistieron en que un día antes había tufo alcohólico en el pleno, aunque se negaron a dar nombres.

Isidro Pedraza, senador del PRD, inclusive pidió ese jueves por la noche que se les pasara alcoholímetro a algunos que estaban “pasados”, a lo que respondió ayer el coordinador del PAN, Jorge Luis Preciado: “Yo no los vi manejando”.

La sombra de las bebidas alcohólicas ha estado presente en la Cámara alta, desde que Preciado fue captado tomando whiskey y vino tinto en la terraza de la Junta de Coordinación Política, al organizar una fiesta privada.

Desde entonces se dijo que no había alcohol en el Senado. MILENIO realizó un recorrido en el que pudo constatar que sí hay este tipo de bebidas en la Cámara. Inclusive, se observó a senadores panistas departiendo con una botella de vino tinto en el restaurante del quinto piso.

A las 15 horas, mientras los perredistas hablaban en tribuna, Héctor Larios y Javier Lozano compartieron el pan y la sal, pero también el vino. Una botella de Calixa adornaba su elegante mesa, junto con las dos copas que vestían el color de la uva. La vista, un húmedo hemiciclo con la bandera nacional de fondo, pero con un mensaje contra la reforma energética en los ventanales de los perredistas.

Whiskys, rones y vinos de todo tipo se exhiben en la barra del lugar, al cual, por los precios, suelen asistir solo legisladores, funcionarios y directivos de alto nivel.

El coordinador panista reiteró: “Si alguien se fue a un restaurante, yo no ando siguiendo a nadie. Por lo menos (ayer) el grupo parlamentario del PAN estuvo en el pleno y estuvimos en la cafetería de allá abajo tomando agua fresca”.

Horas antes, la bancada perredista presentó su nueva protesta pacífica: una marquesina colocada en las ventanas de las oficinas del PRD. El mensaje: “Y cuando México despertó…”

“El dinosaurio, los intereses, los ricos de siempre, hoy agregadas las grandes empresas internacionales que se han robado el petróleo de México”, complementó la frase Miguel Barbosa, que hace referencia al microcuento clásico de 1959, de Augusto Monterroso.

Con este contexto reanudaron el debate energético en el día dos del periodo extraordinario, en el que la izquierda reclamó una y otra vez que no había quórum, hasta lograr un acuerdo con la Mesa Directiva para que cada hora se verifique la asistencia.

Ya entrados en la discusión. El mismo guión; PRI, PAN y PVEM a favor del dictamen. PRD y PT en contra. Más de 600 reservas llegaron a la tribuna.

Las horas en esta encerrona hacen su labor. La tensión sube y provoca señalamientos ríspidos.

“Ya termino, porque aquí no me dejan hablar. Iremos a las plazas públicas a hacerlo”, dice enojado Fernando Mayans, del PRD, quien se encoleriza contra Javier Lozano cuando el panista le grita que sí se vaya. “Usted cállese y no me señale”, grita Mayans desde tribuna.

También las ironías tuvieron espacio entre Roberto Gil y Miguel Barbosa. El primero acusa que los perredistas no conocen la ley y les ofrece sus servicios como asesor, pero el segundo responde que no alcanzaría a pagar los honorarios. “A usted no le cobraría un peso senador”, cierra Gil.

Avanza el debate en medio ambiente con la defensa del Verde Ecologista al tema del fracking, pero  un dislate del senador Isidro Pedraza destensa el ambiente: “Quiero decirle al senador Pablo Escobar…”, entre risas de él y del resto corrige, “Escudero, Escudero”.

Horas pasan, acusaciones se cruzan de la izquierda a la derecha, del pleno. Sube Layda Sansores, de Movimiento Ciudadano, a debatir argumentos de Jorge Luis Lavalle y David Penchyna en el tema de tenencia de la tierra, en el que se encuentra una de las partes más espinosas de la reforma, la ocupación temporal. “Tengo que subir a decirle que parecen compañeros: Penchyna es el hooligan y Lavalle es el caballero, pero los dos mienten”.

13 horas después termina el segundo round en el ring energético.