PRI, PAN y PVEM avalan en lo general el dictamen

El blanquiazul afirma que el gobierno ya no tendrá pretextos para dar buenos resultados económicos; según el tricolor, con el proyecto aprobado desaparecerá la pobreza extrema.
Los priistas Carlos Romero Deschamps, David Penchyna y Emilio Gamboa, durante la sesión de ayer.
Los priistas Carlos Romero Deschamps, David Penchyna y Emilio Gamboa, durante la sesión de ayer. (Daniel Cruz)

México

Con 95 votos a favor de PRI, PAN y PVEM, y 28 en contra de PRD, PT y Movimiento Ciudadano, el Senado aprobó al filo de la medianoche en lo general el proyecto de dictamen de reforma energética, ante una tribuna que fue tomada momentáneamente por los perredistas, quienes desplegaron una gran manta en la que expresaban su rechazo al proyecto avalado.

El PRD advirtió que la lucha contra la reforma que abre el sector a la iniciativa privada no termina una vez que se apruebe la propuesta de PRI y PAN, y anunció que acudirá a la Suprema Corte a presentar una acción de inconstitucionalidad.

Mientras que los panistas advirtieron que con esta nueva legislación el gobierno federal no tendrá pretexto para no ofrecer buenos resultados en materia económica y de desarrollo.

En tanto, el PRI dijo que la historia juzgará los hechos y, en voz del presidente de la Comisión de Energía, David Penchyna, aseguró que con la reforma desaparecerá la pobreza extrema en el país.

Para comenzar de lleno la discusión se realizó el trámite legislativo previsto en la ley para modificaciones constitucionales, al dar primera lectura al dictamen, cerrar la sesión que comenzó el lunes y llamar a una nueva, donde se tramitó la segunda lectura,

Durante el debate, los perredistas alargaron la sesión al aplicar la misma fórmula que llevó la discusión en las comisiones a la madrugada de ayer, reservando cada integrante de la bancada todos los artículos; sin embargo, al cierre de la edición continuaba el debate en lo general, que se perfilaba hacia la aprobación del dictamen.

Desde el mediodía de ayer, el documento que se aprobó en las comisiones de Puntos Constitucionales, Energía y Estudios Legislativos en lo general y que quedó pendiente en lo particular para el pleno, fue integrado con cambios que no se discutieron en dichos órganos. Esto causó la molestia de los perredistas, que pidieron se suspendiera la sesión para conocer estos cambios con suficiente tiempo.

El presidente de la Mesa Directiva, Raúl Cervantes, argumentó que las modificaciones habían sido sometidas al pleno, y a petición de PRI y PAN, puso ese proceso a votación, el cual ganó por mayoría.

Al presentar el dictamen, el presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, Enrique burgos, y el secretario de la Comisión de Energía, Óscar Rosas, negaron que se esté privatizando la industria energética y aseveraron que se está modernizando, lo que creará miles de empleos.

"Impulsaremos desarrollo, crecimiento de producto interno bruto, generación de empleos productivos, distribución equitativa de la riqueza e impulso a la justicia Social", destacó Brugos.

Al respecto, Rosas Román dijo que será la historia la que juzgue esta reforma que "pone fin a las omisiones" en materia energética.

"La historia juzga los hechos y habrá de juzgar esta reforma como un punto de inflexión para la economía nacional; habrá que juzgar esta reforma como el instrumento que permitió romper el paradigma del sector energético, pero también los grilletes que puso en nosotros el prejuicio, la retórica fácil, el dogma y el anacronismo", apuntó.

Luego, nueve legisladores de la izquierda argumentaron su voto en lo particular, y Alejandro Encinas adelantó que el PRD promoverá ante la Suprema Corte el recurso de inconstitucionalidad contra la reforma, "porque los derechos establecidos en la Constitución no pueden someterse a votación de mayorías artificiales", apuntó.

El legislador por el Estado de México aseguró que el verdadero debate no es la privatización de Pemex y la Comisión Federal de Electricidad, sino la cesión del dominio de la nación sobre los recursos del subsuelo.

Reiteró que con las nuevas disposiciones en materia energética "se rompe con el pacto social que emerge del movimiento revolucionario que dio pauta al Estado mexicano moderno. Se rompe la rectoría del Estado y la salvaguarda de la propiedad de la nación sobre sus recursos".

En el mismo sentido se expresó la vicecoordinadora perredista, Dolores Padierna, quien aludió a Lázaro Cárdenas del Río, que, dijo, "está aquí, codo a codo" en la lucha contra la "privatización" del sector.

Padierna acusó que con esta reforma se tiran por la borda 75 años de construcción de nuestro Estado y advirtió que la historia juzgará a los priistas y panistas.

"En esta ruta van a terminar en el basurero de la historia, en las crónicas de la ignominia; nosotros en el PRD vamos en otra senda, sabemos lo que somos y a dónde vamos".

Manifestó la preocupación de su partido por la creación del fondo petrolero que, dijo, estará manejado por la Secretaría de Hacienda, "para repartirse como botín en este capitalismo de compadres que se impone cada sexenio".

Más tarde, el priista David Penchyna, presidente de la Comisión de Energía, fijó la postura de su partido y dijo que la reforma energética sienta las bases para terminar con la pobreza extrema de un "enorme porcentaje" de mexicanos que viven en la desesperanza.

Indicó que habrá una auténtica refundación del proyecto industrial del país, "con todos los efectos directos e indirectos de la apertura energética.

"Más inversión y creación de empleo, un relanzamiento sobre sólidas bases para dejar de una vez y para siempre la pobreza extrema de un enorme porcentaje de mexicanos en la desesperanza. Un porvenir de educación con la calidad que merecen los niños y los jóvenes, una tercera edad sin distingos sociales que recompense y garantice con seguro de salud y pensiones la experiencia y trabajo de quienes forjaron nuestro México", comentó.

Los panistas repitieron en numerosas ocasiones que la industria energética no se privatiza y que la reforma, que reiteraron se acerca a su iniciativa, es necesaria para modernizar Pemex, pero no todos en ese partido estuvieron de acuerdo.

"Penchynada"

Los perredistas respondieron a las declaraciones del presidente de la Comisión de Energía, David Penchyna, quien señaló que la reforma es un tema fiscal, por lo que no es válida la consulta popular.

El senador Armando Ríos Piter consideró que se trata de una ocurrencia a la que calificó de "penchynada".

Señaló que la discusión energética no formó parte de la reforma fiscal, porque se logró que en la discusión saliera el título quinto del régimen fiscal de Pemex saliera de la reforma fiscal.