Senado aprueba reforma política del DF; va a San Lázaro

La reforma que permitirá a la Cuidad de México ser la capital del país y tener su propia Constitución fue aprobada por los senadores en lo general y en lo particular.
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(Cuartoscuro)

Ciudad de México

Con una sesión de casi 8 horas, y a dos días de terminar esta legislatura, el Senado aprobó en lo general y lo particular la reforma política del Distrito Federal, con lo que se da turno a la Cámara de Diputados.

Esta serie de reformas constitucionales convierte en la entidad 32 del país, como Ciudad de México, autónoma, con su primera Constitución a partir 31 de enero de 2017, y capital del país por ser sede de los poderes federales.

En la discusión en lo particular se presentaron 31 reservas que fueron desechadas una por una.

La reforma, en lo general, fue votada con 88 votos a favor, una abstención y 27 en contra de 18 senadores panistas, el Partido del Trabajo y los tres senadores de Morena, Adán Augusto López, Rabindranath Salazar y el propio presidente de la Comisión del Distrito Federal, Mario Delgado.

El Senado modificó más de 50 artículos de la Constitución para dar un nuevo régimen político, jurídico y administrativo a la Ciudad de México.

En el artículo 44 se determina que “La Ciudad de México es la entidad federativa sede de los poderes de la Unión y Capital de la República; se compondrá del territorio que actualmente tiene y, en caso de que los poderes federales se trasladen a otro lugar, se erigirá en un estado de la Unión con la denominación de Ciudad de México”.

Sin embargo, aunque se convierte en entidad autónoma no podrá decidir sobre sus techos de endeudamiento que definirá el Congreso de la Unión; el mando de la fuerza policiaca estará a cargo del presidente de la República, aunque el jefe de gobierno designe y pueda remover a su titular; las Alcaldías que suplirán a la actuales 16 delegaciones políticas tendrán facultades acotadas acotadas, pues no tendrán autonomía financiera ni patrimonio propio.

De acurdo a la Constitución vigente, México se integra por entidades libres y soberanas. Sin embargo, ayer el Senado modificó el artículo 40 para diferenciar el estatus entre los estados y la ciudad de México.

Se definió que la República Mexicana tendrá estados libres y soberanos y la Ciudad de México, lo que generó un largo debate donde senadores panistas como José María Martínez, Víctor Hermosillo y Juan Carlos Romero Hicks, impugnaron el contenido de la reforma, al señalar que es una simulación porque las alcaldías que suplirán a las actuales 16 delegaciones no tendrán derechos similares a los de los municipios y la capital seguirá subsidiada por los estados.

Su compañero de bancada, Roberto Gil, rebatió esos señalamientos al sostener que no hay reforma perfecta, pero esta “es la mejor obra que seres humanos han podido construir en circunstancias políticas”, pues no trata de una reforma de dineros, sino de ampliación de derechos de los capitalinos que les fueron negados por el PRI durante muchos años.

Por el PRD, los senadores Alejandra Barrales y Armando Ríos Piter refutaron que la Ciudad de México sea una carga para el resto de los estados del país, al ventilar Barrales Magdaleno que hoy en día los capitalinos cargan con los servicios de las 80 Embajadas, los 180 edificios de gobierno federal, las 7 oficinas de Comités Ejecutivos Nacionales de partidos políticos y el aeropuerto capitalino, al precisar que este año el costo es de

“No nos quejamos, pero nos parece importante que esto sea reconocido, porque estamos hablando de por lo menos 12 mil millones de pesos que la ciudad dirige para poder soportar este tipo de gastos, de servicios”, mencionó.

Mencionó que, además, un estudio reciente del CIDE confirma que de 2008 a 2012 la capital registró una pérdida de 10 mil millones de pesos, porque no contaba con el fondo de capitalidad que ahora será obligatorio.