La reforma energética no es un asunto de dogmas, advierte Villarreal

El coordinador del PAN en San Lázaro indicó que dicha reforma debe considerarse como un debate técnico, económico y político.

Ciudad de México

El coordinador del PAN en la Cámara de Diputados, Luis Alberto Villarreal, advirtió que la reforma energética no es un asunto de dogmas, sino de debate técnico, económico y político, y subrayó que la propuesta de su partido no es la que quieren escuchar quienes lucran con la inamovilidad en materia petrolera, sino la que necesita México para garantizar viabilidad y soberanía energética.

“Hablar de reforma energética es necesariamente hablar de reforma constitucional: propuestas más conservadoras son solo carta de buenas intenciones ante un mercado global de energéticos que nos ha dejado atrás”, puntualizó.

Villarreal insistió, sin embargo, en la necesidad de discutir la reforma política electoral antes que la energética, pues dijo, transformar la economía sin transformar antes la política solamente conduciría al fracaso.

Sostuvo que México tiene actualmente un rostro económico del Siglo XXI para el mundo y un rostro electoral del Siglo XX para los ciudadanos, por lo que llamó a cerrar esa brecha con la reforma electoral.

“Aprobada esa reforma, vamos por la reforma energética. Acción Nacional está poniendo en el centro del debate público el diagnóstico de los problemas, pero también las alternativas de solución”, indicó.

El líder parlamentario de Acción Nacional subrayó, en ese sentido, que una reforma energética de gran calado implica modificaciones a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución Política.

Precisó además que el objetivo de la propuesta de Acción Nacional es maximizar el valor de la renta petrolera con un aumento calculado de 30 mil millones de dólares en asociaciones público privadas; aumentar la competitividad del país a través de una reducción del 40 por ciento en el costo de la energía eléctrica, y convertir al sector en un detonador eficaz de la economía con un crecimiento adicional de hasta 2 puntos del PIB.

Remarcó por ello que el debate de la reforma energética es económico, técnico y político: “este no es un asunto de dogmas, sino de convicciones; esta propuesta no es la que quieren escuchar los políticos que lucran con la inamovilidad en materia petrolera, pero sí es la propuesta que necesita México para garantizar viabilidad y soberanía energética”.