A pesar del puente, queda instalado Congreso General

Pese a que casi 200 diputados faltaron a la sesión de ayer, en solo cinco minutos se llevó a cabo la ceremonia protocolaria.
Ricardo Anaya, presidente del Legislativo.
Ricardo Anaya, presidente del Legislativo. (Jorge González/Notimex)

Ciudad de México

Tan solo cinco minutos les llevó a diputados y senadores instalar la sesión de Congreso General y declarar formalmente abierto su nuevo periodo ordinario  de sesiones.

Fue tan expedito el trámite que ni a su curul alcanzó a llegar el coordinador de los diputados federales del PAN, Luis Alberto Villarreal, quien apenas ingresaba al recinto de San Lázaro cuando su correligionario Ricardo Anaya hacía repicar la campana para concluir la sesión y citar hasta el próximo martes.

—Se me hizo tarde —murmuraba Villarreal, contrariado, mientras se llevaba las manos al rostro.

Después saludaría al vicecoordinador priista Héctor Gutiérrez de la Garza y a su compañero legislador panista Juan Pablo Adame, así como a otros diputados en contrasentido hacia la salida, mientras él se dirigía a registrar asistencia.

Tal vez por el puente de cuatro días con motivo del aniversario de la Constitución Política de 1917, el quórum del Congreso General fue más bien pobre: 317 de 500 diputados federales y 89 de 128 senadores.

La sesión de Congreso General marcó ayer el reencuentro entre los legisladores, un mes y medio después de las maratónicas discusiones de la reforma constitucional en materia energética durante la segunda semana de diciembre pasado.

Más allá del intercambio de adjetivos y agravios que protagonizaron entonces, los representantes de PRI, PAN y PRD aplicaron el “borrón y cuenta nueva”, y como buenos políticos se estrecharon las manos y se fundieron en apretados abrazos, con todo y sonoras palmadas en las espaldas.

Previamente, diputados y senadores habían clausurado los trabajos de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión.

En una sesión de mero trámite, el presidente de la Mesa Directiva, Ricardo Anaya, presumió los más notables resultados del trabajo parlamentario durante el receso legislativo de invierno: las declaratorias de validez constitucional de las reformas energética, política electoral y de transparencia.

El legislador panista se trasladó entonces al salón de sesiones del Palacio de San Lázaro para abrir la sesión de Congreso General.

Con doce minutos de retraso, Anaya declaró formalmente instalada la asamblea y dio lectura al guión que cada 1 de septiembre y cada 1 de febrero se repite con los obvios ajustes:

“La 62 Legislatura del Congreso de la Unión, hoy, primero de febrero del año 2014, declara abierto el segundo periodo de sesiones ordinarias del segundo año de ejercicio”.

Rigurosamente de pie, el pleno entonó entonces el Himno Nacional Mexicano para cumplir el ceremonial del comienzo del periodo de sesiones.

Cinco minutos después del campanazo inicial, Anaya levantó la sesión y tanto diputados como senadores desalojaron el recinto, prácticamente por completo, en menos de 60 segundos.

Con alrededor de 50 proyectos de legislación secundaria en materia energética, política electoral, de telecomunicaciones y competencia económica en el horizonte, además de otros 30 o 40 dictámenes listos para ser votados, diputados y senadores asumieron el desafío de entregar buenas cuentas en un lapso de 89 días, contados a partir de ayer.

Ello, sin descartar la posibilidad de ir a un periodo extraordinario de sesiones en mayo o junio para completar la tarea y desahogar el rezago eventualmente acumulado para entonces.

El coordinador de los diputados federales del PRI, Manlio Fabio Beltrones, rechazó los señalamientos de que el Poder Legislativo se alista a aprobar al vapor las leyes secundarias y, en declaraciones al Canal del Congreso, insistió en que su bancada seguirá por la ruta de las reformas para transformar al país.