Las 10 acciones sobre drogas que Peña propuso en la ONU

Entre las diez acciones, el Presidente pidió que haya mayor acceso a sustancias controladas con fines médicos, propuesta que, dijo, derivó del debate sobre el uso de la mariguana.
El presidente Enrique Peña Nieto participará en la Asamblea Ordinaria de la ONU.
El presidente Enrique Peña Nieto y la canciller Claudia Ruiz Massieu en la UNGASS. (Twitter @PresidenciaMX)

Ciudad de México

El presidente Enrique Peña Nieto propuso diez acciones para combatir el consumo de drogas desde una perspectiva que no criminalice a los consumidores durante la sesión especial sobre drogas de la Asamblea General de la ONU.

Entre las diez propuestas, el Presidente pidió que se garantice un mayor acceso a sustancias controladas con fines médicos, propuesta que, dijo, salió del debate sobre el uso de la mariguana en México. 

  1. El problema mundial de drogas exige que comunidad internacional refrende el principio de responsabilidad común y compartida mediante una cooperación internacional más intensa y efectiva. En  un mundo globalizado las drogas son también un problema globalizado que incumbe a todas las naciones. Ningún país puede por sí solo hacer frente a este flagelo, es más, la divergencia entre políticas públicas de cada nación dificulta la cooperación y la obtención de resultados, por ello se requieren consensos globales o al menos hemisféricos para atender problema de las drogas con eficacia. 
  2. Es necesario reforzar el frente común ante la delincuencia organizada trasnacional, para cerrar espacios a operaciones financieras y delitos conexos e intensificar la cooperación entre gobiernos al ampliar el intercambio de información y acciones conjuntas para desmantelar las organizaciones delincuenciales.
  3. Se requiere de una mayor coordinación y colaboración entre las propias agencias especializadas del sistema de las Naciones Unidas, con el fin de abordar todos los aspectos de problema mundial de las drogas a través de los distintos mandatos y mayor interacción entre ellas. Agencias como la oficina de la Naciones Unidas contra la droga y el delito, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, ONU Mujeres y la Organización Mundial de la Salud, deben apoyar a los estados miembros en la aplicación de mejores estrategias, políticas y programas contra las drogas
  4. Las políticas públicas y las acciones derivadas de la política internacional sobre las drogas deben estar alineadas con los esfuerzos en favor del desarrollo sostenible de la Agenda 20-30; los objetivos de desarrollo sostenible y los encaminados a resolver el problema de las drogas deben ser complementarios y reforzarse entre sí.
  5. Se deben atender los daños sociales relacionados con el mercado ilícito de drogas para aquellas comunidades vulneradas por el crimen organizado se necesita una prevención integral de violencia, exclusión y del debilitamiento del tejido social. Apoyar a las comunidades afectadas con alternativas educativas, laborales y recreativas que fortalezcan la inclusión y cohesión social. En especial, se deben crear alternativas productivas en aquellas comunidades donde se siembran estupefacientes, por ejemplo, con reconversión de cultivos y esquemas internacionales de agricultura por contrato.
  6. Ante las limitaciones del paradigma prohibicionista, se debe atender el tema mundial de las drogas desde la perspectiva de los derechos humanos, solo así podemos ofrecer respuestas más integrales, equilibradas y promotoras del desarrollo. Este cambio de fondo implica modificar el enfoque sancionador para ubicar a las personas, sus derechos y su dignidad, no a las sustancias ni procesos judiciales, en el centro de nuestros esfuerzos.
  7. El consumo de drogas debe atenderse esencialmente como problema de salud pública, toda vez que constituye una amenaza para el desarrollo pleno de las personas, especialmente de nuestros niños y jóvenes. La adicción de drogas debe atenderse con mecanismos de prevención y soluciones terapéuticas integrales y no con instrumentos penales que criminalizan a consumidores y dañan el desarrollo de su personalidad.
  8. En los delitos relacionados con drogas, se deben privilegiar penas proporcionales y alternativas al encarcelamiento, que incorporen también una perspectiva de género. Las sanciones desproporcionadas que castigan a mujeres y niños en condiciones de vulnerabilidad, lejos de resolver un problema generan círculos viciosos de marginación y criminalidad. Además deben brindarse servicios de tratamiento, educación, rehabilitación y reinserción social a la población en reclusión.
  9. Se deben sumar esfuerzos internacionales para prevenir el consumo de drogas mediante una campaña orientada a niños y jóvenes a nivel global. Debemos proteger a los miembros más vulnerables de nuestras sociedades garantizando que conozcan los efectos nocivos asociados al consumo de estupefacientes y psicotrópicos.
  10. Asegurar la disponibilidad y un mejor acceso de sustancias controladas para fines médicos y científicos, evitando al mismo tiempo su desviación, uso indebido y tráfico; esta propuesta que se deriva del amplio debate nacional sobre el uso de la mariguana al que convocó el gobierno de México con expertos, académicos y representantes de la sociedad civil. Como Presidente de México, en esta sesión especial, doy voz a quienes ahí expresaron la necesidad de actualizar el marco normativo para autorizar el uso de la mariguana con fines médicos y científicos.