“Es peligroso levantar al pueblo”, dice Chedraoui

El arzobispo ortodoxo afirma que no son movimientos sociales, sino políticos, que están fuera de la ley y tienen intereses personales.
El cura ofició una misa por su cumpleaños 83 en Huixquilucan, Estado de México.
El cura ofició una misa por su cumpleaños 83 en Huixquilucan, Estado de México. (Juan Carlos Bautista)

México

Antonio Chedraoui, arzobispo de la Iglesia católica apostólica ortodoxa, afirmó que los movimientos sociales que se han manifestado los últimos meses de forma violenta, principalmente en la Ciudad de México y Guerrero, están fuera de la ley, tienen “intereses políticos” y pretenden lanzar a México hacia el abismo”.

Durante una breve charla antes de que se oficiara una misa con motivo de su 83 cumpleaños, llevada a cabo en la Catedral de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, ubicada en el fraccionamiento Bosque Real de Huixquilucan, en el Estado de México, advirtió que “mover al pueblo es peligroso”, porque luego “no se le puede parar”.

Chedraoui aseguró que hay que acercarse a los inconformes para escucharlos “abiertamente”, ya que al hablar “todo se corrige”, pero advirtió que “con vandalismo no se corrige nada”.

—Parte de la sociedad está enojada… —se le comentó.

—La sociedad tiene que calmarse y no debe escuchar las voces de quienes por intereses políticos quieren llevar al país hacia el abismo… No hay que mover al pueblo de esa manera. Mover al pueblo es una jugada muy peligrosa. Si se mueve al pueblo no lo podremos parar. No se vale que por intereses personales se levante al pueblo y que se lleve al país a un estado como el que está, cada día con carreteras cerradas. El país no se levanta con vandalismo. No hay que manipular al pueblo. El pueblo es sano y no tiene la maldad que tienen otros. Nadie debe politizar los problemas de la nación —respondió.

Poco después del mediodía, y a la puerta de la iglesia donde se oficiaría la misa, Chedraoui se iba mostrando cada vez más enjundioso en sus comentarios sobre las protestas violentas y la inseguridad:

“México no es un país de delincuencia, no es un país de vandalismo, no es un país de secuestro. México es un país de paz y amor”, dijo.

Una hora y media después, al concluir el largo ceremonial efectuado ante cientos de personas, el líder religioso volvió a platicar con reporteros e hizo un llamado para que toda la sociedad se una y combata el narcotráfico y la delincuencia. Luego insistió sobre las movilizaciones violentas:

—Esos movimientos sociales que se manifiestan violentamente… —se le empezaba a plantear otra pregunta, pero la interrumpió—... Discúlpeme, esos no son movimientos sociales, son movimientos políticos… —indicó.

Durante su discurso en la comida a la que acudieron cientos de personas, realizada bajo unas enormes carpas de 100 por 60 metros, el arzobispo dijo que “los fieles” están “muy alterados” por tantos problemas que hay en el país, y citó a la delincuencia organizada y a los narcotraficantes “que imponen su imperio”, debido al cual “la inmoralidad reina”, lo que ocasiona que los valores y la religión “se difuminen”.

Insistió en que el vandalismo “no es el camino” y volvió a arremeter contra los violentos: “Algunos quisieran convertir el país en cueva de bandidos y reino de criminales”.

Censuró también las “barbaries” que se cometen en Oriente Medio a nombre de Dios, donde templos son destrozados y creyentes cristianos son decapitados por extremistas. “Nos estamos alejando de Dios y nos acercamos a Sodoma y Gomorra”, apuntó.

Sobre las movilizaciones violentas que ha habido, el obispo emérito de Ecatepec, Onésimo Cepeda, se manifestó en términos similares, de descalificación al vandalismo: “Estamos de acuerdo en que cualquiera se puede manifestar, pero no cualquiera puede echar a perder al país con manifestaciones violentas. Espero que no se den más luchas violentas”.

Acerca del caso Iguala, se expresó en su muy particular forma: “Es muy penoso, no debió haber pasado, pero si los quieren encontrar vivos, no creo que lo estén. Entonces, es mejor pedir por ellos que armar luchas violentas”.

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Como es costumbre cada año, muchos políticos acudieron a la fiesta: los gobernadores Eruviel Ávila, del Estado de México; Manuel Velasco, de Chiapas; Aristóteles Sandoval, de Jalisco; y Rafael Moreno Valle, de Puebla.

También secretarios de Estado, como Pedro Joaquín Coldwell, de Energía, con la representación del Presidente. No hubo líderes partidistas de PRD ni de PAN, y de PRI acudió Ivonne Ortega, la secretaria general de ese partido.

Empresarios también acudieron. Algunos en sus lujosos coches (de un Ferrari para abajo), otros en helicópteros. Mariachis y cantantes amenizaron el ágape…